El 70% del aparato productivo de uva en el país está en una situación "muy complicada, con su futuro comprometido, es gente impedida de hacer inversiones imprescindibles", comentó a El Observador Aramir Silva, presidente del Centro de Viticultores del Uruguay (CVU).
Culminada hace algunas semanas una nueva vendimia en Uruguay, dijo, "hoy la realidad es que el viticultor pequeño y mediano y el productor que se la jugó y se transformó en vitivincultor para poder salvar la petisa no tiene un panorama alentador y la pasa mal".
Apoyo de la intendencia de San José a los viticultores
Este miércoles, anunció, teniendo eso como marco, la intendenta de San José -Ana María Bentaberri- concurrirá a la sede del CVU -en Las Piedras- para firmar un convenio con esa gremial de productores que tiene por objetivo poner a disposición de sus socios al enólogo Francisco Zunino.
La intención es que Zunino accione especialmente en dos temas, entre otros, uno la articulación con el Instituto Nacional de Vitivinicultura (Inavi) y otro avanzar en la gestión tendiente a instaurar en Uruguay un complejo industrial en el que se elabore mosto de uva, que tenga como materia prima uva de los productores del CVU, quienes suelen tener dificultades para comercializar su producción a un valor adecuado.
"Zunino es una persona muy preparada, muy conocedora del Inavi y que entiende al sector, que ha atraído a muchos inversores al país y queremos aprovechar esta mano de la intendencia para nos ayude a lograr cosas que nos permitar evitar que se pierdan más productores y que los que seguimos en esto podamos tener más calidad de vida", reflexionó.
Silva explicó un gran problema en el que hay que trabajar "de un modo mejor y entre todos" es el del plan de reconversión de los viñedos.
Admitió que "es lógico que eso sea necesario" pero, a la vez, "es lógico que se haga de una manera tal que nadie quede por el camino y especialmente los productores chicos y medianos".
Problemas para instaurar una reconversión de viñedos
Tras comentar que el productor recibirá unos US$ 3.000 para el arranquío y unos US$ 5.000 para la instalación de nuevas vides, comentó que "eso, lamentablemente, no alcanza, porque armar un viñedo nuevo demanda unos US$ 20.000 y eso lo van a poder encarar los productores grandes, los que tienen espalda, los chicos y medianos no vamos a poder cubrir la diferencia porque apenas nos da para ir llevándola en el día a día".
Añadió, relacionado con eso, que "el precio, por ejemplo, para la uva Merlot quedó igual que al del año pasado, en $ 22 por kilo y eso el productor lo soporta porque se da maña y no se tiene en cuenta por ejemplo lo que sería un salario... realmente para el que solo depende de la uva está muy complicada la realidad y el futuro, por lo tanto invertir con recursos propios es algo ahora totalmente imposible".
"El que tiene algún ingreso extra, que hace otra cosa, puede llevarla de mejor modo, pero acá lo que debería pasar es que el productor de uva produciendo uva se las pueda arreglar para tener una calidad de vida digna para él y su familia", dijo.
Finalmente, señaló que "sigue intacta la ilusión nuestra de que el sector políticos, todos, le pongan interés al sector y le den una mano al productor que, en definitiva, es el gran protagonista en la vitivinicultura uruguaya y que por ser chico o mediano no debería tener dificultades.
Esta previsto, tras esta instancia de este miércoles, agendar una serie de reuniones con legisladores y otros actores de los gobiernos nacional y departamentales para informar de primera mano sobre la situación antes detallada.