15 de octubre de 2022 8:55 hs

Cuando se exporta más del 50% a un único mercado, con un idioma diferente, con una cultura diferente, se coloca la mayoría de la producción en un destino del que se sabe necesariamente poco.

El de China es un mercado que no tiene parlamento plural ni prensa libre, se publica solo lo que el Estado aprueba, y ese Estado no toma sus decisiones en un parlamento abierto, sino en un comité cerrado.

El comportamiento del mercado de China ha sido poco predecible. En forma imprevista, dos semanas antes del comienzo de la pandemia tuvo un ajuste muy fuerte, en noviembre y diciembre de 2019. Naturalmente en 2020 los precios se mantuvieron flojos. También en forma poco prevista surgió un envión de las compras chinas en 2021 y el primer semestre de este año las compras tuvieron un empuje superior a la previsión más optimista.

Como en 2019, a mitad de este año China ha ajustado fuertemente a la baja los precios que paga por la carne. Y el aletear de esa mariposa llevó en Uruguay a la mayor caída del precio del ganado de la era posaftosa.

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Nunca había caído el precio del novillo 20% en cuatro semanas o más de 30%, como ha caído en las últimas ocho semanas.

Es una diferencia mucho más impactante si se la mide en dólares. Los mejores novillos ya han perdido casi US$ 2 de precio por kilo en cuarta balanza, algo sin antecedentes. En términos aproximados, de US$ 5,50 por kilo a US$ 3,70.

Por ahora la caída del precio en Uruguay parece proporcionalmente mayor a la que se reporta de China. Los traders informan una caída del mercado de China de entre 20% y 30% en los cortes más importantes que compra a Uruguay.

Los problemas chinos

Que la economía de China atraviesa problemas es sabido. Una crisis inmobiliaria que se suponía solo pasaba en países de libre mercado, una guerra que trastoca todo, sequías... la economía de China crece poco. Y la política de covid cero en un país con más de mil millones de habitantes está demostrando ser enormemente engorrosa y con un costo económico alto. Esta semana volvieron los encierros forzados a Shangai, ciudad principal del comercio en China.

Pero de ahí a esperar una baja de la magnitud que ha tenido el precio del ganado gordo en Uruguay en lo que va de este segundo semestre media una distancia difícil de explicar.

Los chinos pagan un poco menos, pero siguen comprando. En Australia el precio no ha bajado para el ganado. Eso lleva a un segundo factor que juega para hacer más difícil el momento de la ganadería: La Niña se ha expresado en un final de invierno y primavera secos.

Octubre, el mes más importante en la producción de pasto, muestra tasas de crecimiento de pasturas menores a las de la última sequía y el pronóstico para lo que queda del mes es de muy pocas lluvias. Mientras, en Australia llueve abundantemente y los productores retienen el ganado en su campo.

La sequía genera aquí una  presión vendedora que en el mercado todos conocen bien. Pero si esa presión vendedora no se encuentra con una demanda ávida, se genera un cuello de botella que hace caer los precios.

En diciembre de 2021 la sequía también estaba incidiendo, pero la industria faenaba unos 55 mil vacunos por semana y los corrales reponían a toda velocidad. Ahora pasaron varias semanas con una faena de 35 mil, que apenas ha subido a 45 mil por semana en octubre.

 

El factor Brasil

Otro factor que incide es la fuerte exportación que ha llevado adelante Brasil, en parte también acentuada por un panorama electoral, con posible cambio de gobierno, que lleva a algunos ganaderos a vender previo a cualquier posible cambio de reglas de juego.
El precio del ganado en Brasil ha bajado y las ventas a China fueron muy voluminosas. En el mercado también se menciona una competencia fuerte de la carne argentina. El factor Brasil puede calmarse en noviembre, justo cuando sale abundantemente la oferta de ganado uruguayo y sería de gran importancia un repunte desde la demanda de la industria local.

 

Efecto dominó

Hay más demanda que oferta. Como en un dominó, al caer el precio del ganado gordo cae el de la reposición. El precio de los terneros pasó de un récord algo arriba de US$ 3 por kilo a una cotización un dólar menor, sobre los US$ 2,20.

Con este panorama los corrales pusieron el freno y el precio de los novillos que se venden para engordar en este segmento se desplomó. Los llamados novillos para cuota pasaron de US$ 3,14 por kilo a US$ 2,06 en la última actualización de la Asociación de Consignatarios de Ganado.

La facturación ganadera cae no solo por la baja del precio, sino también por una abrupta caída de la faena que tuvo un ascenso muy fuerte hasta la mitad de este año para luego caer.

En el primer semestre del año la actividad de la industria superó a la de 2021 en 23% y la de los novillitos de 2 a 4 dientes subió 31%. Pero en lo que va de este segundo semestre la actividad es 28% menor a la del año pasado.

La situación es similar en la carne ovina: mercados trancados, entradas largas a frigorífico y precios en baja justo cuando viene el momento de mayor oferta. Y por otra parte, los mercados laneros también se desploman prolongando el descenso que empezó con la llegada del covid.

La zafra de toros no lo registra

Dos meses antes de la Expo Prado la ganadería vivía el mejor momento tal vez de su historia. Aunque en el presente la situación es más incierta, la venta de toros continúa firme en volumen y precios. En el caso de los reproductores esto tiene lógica. La zafra de reproductores transcurre firme, porque se trata de un negocio de largo plazo que sigue evaluando que lo que sucede en los últimos tres meses es un accidente en un panorama estructuralmente favorable para la carne vacuna.

Por ahora se sostienen precios levemente superiores a los del año pasado cuando el precio del ganado gordo y del ternero era similar al actual, pero venía en franco ascenso y la demanda parecía insaciable.

La mirada de largo plazo predominante es que la ganadería salva este examen.

En el caso del precio de exportación es interesante la firmeza que han mantenido los registros que informa el Instituto Nacional de Carnes (INAC) en cuanto a las ventas de carne que salen del país.

Por ahora han corregido desde US$ 5.500 a US$ 4.900 por tonelada. Los precios de exportación han tenido hasta ahora una baja mucho menor a la del precio del ganado.

Se supone que lo registrarán una baja todavía más prolongada, porque una cosa son los precios de operaciones realizadas y otro el de las exportaciones que se están concertando que serían menores a los que registra el instituto cárnico para la carne que ya pasó por aduanas.

Una baja tan acentuada, de prolongarse, puede promover un freno en el impulso de crecimiento que la ganadería generó durante 2021 y hasta mediados de este año.

Al momento la mayor preocupación de todo el agro uruguayo son las lluvias que no llegan al centro y oeste de Uruguay y no aparecen en el pronóstico.

Mientras, cabe preguntarse si seguirá el envión de baja en la edad de faena y de aumento en los indicadores de la cría.

Transformaciones que parecían consolidadas tres meses atrás tienen ahora un examen que rendir. Si el novillo se estabiliza arriba de US$ 4, el examen está salvado.

Pero a medida que pasan las semanas con bajas de precios esa referencia podría verse cuestionada.

 

La duda 

¿Cuánto valdría hoy el ganado gordo con lluvias normales? Una pista, en China el precio de los cerdos ha batido récords esta semana y lo mismo el de la harina de soja, cuyos stocks están bajos y con productores ávidos por comprar.
Mi apuesta es que el novillo vuelve al territorio de los US$ 4 y las transformaciones siguen. Pero depender de un mercado con información reservada lleva a que todo pronóstico sea tentativo y arriesgue a confundirse con los deseos propios.

Producción ganadera en Uruguay.

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