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4 de septiembre 2022 - 19:31hs

Lo goleada que quedó grabada a fuego en el campo de juego del Gran Parque Central de Nacional sobre Peñarol, también es el resultado de la diferencia que existe entre los dos equipos a todo nivel en esta temporada 2022.

Por los errores de los aurinegros, por la mala suerte (quién iba a imaginar que en pleno Torneo Apertura, después de sufrir una fractura, perdería a Agustín Canobbio, el mejor jugador del Campeonato Uruguayo 2021, por su pase a Brasil), o que el goleador que quisieron retener para tener un buen semestre, Agustín Álvarez Martínez, alcanzó el récord de 18 partidos sin convertir.

Por Nacional. Porque la superioridad de los tricolores no es casualidad sino una causalidad de un proyecto que comenzó en enero. Que se inició con la apuesta por Pablo Repetto. Que empezaron ganando los dirigentes cuando se quedaron con el pase de José Luis Rodríguez, luego que había firmado un preacuerdo con los aurinegros. El Pumita fue una de las grandes figuras que tuvo el partido, este domingo. Porque diseñaron un equipo completo, amplio y versátil. Porque tuvieron paciencia con el entrenador, cuando al comienzo de la temporada no ganaba ni acertaba con el mejor equipo. Y, finalmente, porque fueron acompañados por la cuota de fortuna que deben tener todos los campeones, cuando en una patriada impensada de los hinchas y el presidente José Fuentes, que se remangó para ir a buscar a Luis Suárez, consiguieron el concurso por tres meses del goleador histórico de la selección.

En ese escenario, no sorprende lo que ocurrió este domingo.

En la cancha quedaron plasmadas las diferencias futbolísticas, anímicas y, lo más importante, el carácter de un equipo para ganar cuando tenía que rendir muestras de que no le pesaba la condición de favorito, esos aspectos que generalmente se terminan transformando en un freno para los que llegan como candidatos. Cualquier otro resultado que no fuera la victoria en el clásico hubiera sido un golpe duro a la confianza que había ganado este plantel.

Durante el partido manejó los tiempos. Estableció el sentido que iba a tener el juego, y desplegó en el campo, con sus figuras, un plan que salió perfecto y dejó a Peñarol como un espectador del espectáculo tricolor.

El costado negativo del clásico

El primer clásico con público en el Gran Parque Central, después de 93 años, expresó las emociones en su máximo nivel, pero la crispación llevó a que los hinchas derraparan en las tribunas y afectaran el normal desarrollo de un partido de fútbol.

La agresión a Kevin Dawson a los 24 minutos por parte de los hinchas de Nacional, que le lanzaron un objeto desde la Abdón Porte. La gallina inflable con la leyenda “hijos”, los colores y el escudo de Nacional en la tribuna de Peñarol. Las bengalas que lanzaron desde la tribuna de Peñarol a la de Nacional. Las piedras que volaron de un lado a otro y el partido detenido durante siete minutos, fue un castigo demasiado elevado para un buen partido de fútbol.

Un castigo para Peñarol, que en inferioridad futbolística, fue un digno rival. Que aceptó sus limitaciones, que sufrió todo el primer tiempo, porque jugó encerrado en su cancha, asediado por Nacional, y que pagó caro un error defensivo en un córners, que terminó en el gol de Laborda, cuando se apagaba el primer tiempo.

Se va Nacional, se despidió Peñarol

Nacional se va en la tabla. Se consolida en el fútbol en un nivel donde difícilmente le puedan dar caza. Está a 10 partidos del título (los nueve del Clausura y la semifinal ante Liverpool), si gana el Clausura y la Tabla Anual. Y se planta en el Campeonato Uruguayo con una personalidad envidiable.

Peñarol quedó a siete de Nacional en el Clausura (puede quedar a 10 de River si los darseneros ganan este lunes), a 17 en la Anual y, lo peor, es que cayó al quinto lugar en la tabla, por lo que hoy, si terminara la temporada, debería jugar primera fase de Copa Sudamericana.

De todas formas, hay algo peor para los aurinegros: el equipo no encuentra el rumbo y este domingo, en el estadio de Nacional, definitivamente enterró su aspiración de pelear por el bicampeonato Uruguayo.

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