Immaculée tenía 22 años cuando los hutus comenzaron uno de los peores genocidios de la historia. Sus padres y dos de sus tres hermanos murieron asesinados, pero ella logró salvarse gracias a la ayuda de un pastor evangélico que le permitó a ella y otras seis mujeres esconderse en un pequeño baño oculto tras un ropero. Allí permanecieron durante 91 días.
La voz de la esperanza del genocidio ruandés está en Uruguay
La sobreviviente del horror en Ruanda dictará conferencias en Montevideo desde hoy. De origen Tutsi y de religión católica, Inmaculee debió esconderse con otras siete mujeres durante más de 90 días en un pequeño baño para evitar ser asesinada