Es un pequeño asentamiento que se calienta seis veces más rápido que el promedio del resto de la Tierra. Está situado en unas islas del océano Glacial Ártico perteneciente al Reino de Noruega y es uno de los llamados de atención para la Cumbre del Calentamiento Global que comenzará el domingo 6 de noviembre en Egipto y que reunirá a funcionarios y expertos de todo el mundo durante 12 días para intentar evitar que la temperatura aumente por debajo de los 2 °C tal como se fijó en la Cumbre de Glasgow.
Pese a ser pequeño, el poblado alberga a la sede de la Universidad de Svalbard, el centro de estudios superiores más septentrional del mundo donde hay estudiantes de más de 25 nacionalidades que investigan sobre geología, geofísica, ingeniería y biología.
La vida en Svalbard es uno de los lugares donde la emisión de gases de efecto invernadero va a una velocidad inusitada. Los deshielos redujeron la posibilidad de cazar focas y los osos polares, ante la falta de su alimento natural, comenzaron a alimentarse de renos, que no son su presa habitual. Incluso los seres humanos pueden convertirse en sus presas ante el hambre que padecen por el cambio climático.
Además, el calor provoca avalanchas de lodo que comienzan a llevarse todo lo que encuentran a su paso. Los estudios sobre estas distorsiones provocadas por las emisiones de carbono en otros lugares del planeta son estudiados por investigadores del Instituto Polar Noruego. Según sus estudios, la temperatura en Svalbard subió 4 °C en el último medio siglo.
A partir del domingo 6 de noviembre comenzará en la ciudad egipcia de Sharm el Seij la Conferencia Sobre el Cambio Climático (COP 27) y se extenderá hasta el viernes 18 de noviembre. Es parte del Programa de Naciones Unidas y se celebran estos encuentros desde 1995, por eso este es la reunión número 27. Y tiene como agregado dramático que los combustibles fósiles recuperaron su lugar principal en las fuentes energéticas a partir de la guerra de Ucrania, comenzada el 24 de febrero por la invasión rusa.
El impacto del cambio climático se registra de modo patente en el cementerio de Svalvard. Ya no pueden sepultar a sus muertos. Antes, debido a las bajas temperaturas, los muertos no se descomponían, porque el suelo es de permafrost, una capa que permanece helada y contiene una cantidad de microorganismos que dejaban helados a los cadáveres.
Desde hace años, los muertos son enviados al continente noruego para recibir sepultura porque es imposible escavar más profundo ese suelo y ya no es lo suficientemente frío.
“Este ya no es un lugar seguro ni para los vivos ni para los muertos", dijo la exploradora noruega Hilde Fålun Strøm, que condujo a un equipo periodístico de la BBC para realizar un documental.
Fålun Strøm llevó a los periodistas a una expedición nocturna a bordo de su barco para mostrar otras áreas donde el impacto del cambio climático se ha hecho sentir en Svalbard.
"Para sobrevivir como oso polar ahora, creo que tienes que ser súper bueno en la caza porque la principal fuente de alimento, las focas, están disminuyendo", explicó. "Y el hielo del que dependen tanto las focas como los osos también está disminuyendo".
Desde la década de 1980, la cantidad de hielo marino de verano se ha reducido a la mitad y algunos científicos temen que desaparezca por completo en 2035.
Un deshielo combinado con una avalancha afectó a Longyearbyen en 2015 cobró la vida de dos pobladores. Fålun Strøm, después de eso, dejó su trabajo en el sector turístico y puso en marcha el proyecto Corazones en el hielo, junto a la exploradora canadiense Sunniva Sorby.
Durante dos años las mujeres vivieron solas y sin conexión a la red en los parajes más remotos del Ártico. “Quería participar activamente en las soluciones y creo que todavía estamos a tiempo de salvar algo", dice.
Kim Holmén es investigador del Instituto Polar Noruego y vive hace cuatro décadas en esa pequeña población. Holmén llevó a los documentalistas al pie del glaciar de Longyear. Lleva un arma por si aparecen osos polares.
Las palabras del investigador pueden dejar helado a quien las lee. “El glaciar perdió 100 metros de altitud”. Y agrega: “El hielo derretido ha elevado el nivel del mar en todo el mundo. Ya hemos comprometido al planeta a un mayor calentamiento".
Traducido a la idea de frenar el cambio climático significa que “esperamos 20 años más de calentamiento incluso si, por arte de magia, detuviéramos hoy todas las emisiones".
La guerra de Ucrania añade problemas. Se frenó la cooperación entre los científicos del clima de Rusia y Occidente, recordó Holmén.
"Una de las consecuencias es que el intercambio oficial con las instituciones rusas no es posible en este momento. Y la mitad del Ártico es costa rusa", apuntó.
Holmén advirtió que "si no somos capaces de compartir conocimientos y datos en ambas direcciones, se dificultará nuestra capacidad de entender lo que está ocurriendo".
"Nos necesitamos mutuamente para hacer buena ciencia".
Hasta hace un tiempo, la energía en el lugar era a base de carbón mineral. Sin embargo, la empresa estatal noruega Stoke Norske anunció que clausurará la mina como parte de su cambio a formas de energía renovables.
Sin embargo, por la guerra y la crisis energética, Store Norske anunció que retrasará el cierre de la mina. Es decir, el lugar que más se calienta de la Tierra no puede renunciar a los combustibles fósiles.
La Conferencia Mundial sobre el Cambio Climático que se celebrará este año en Egipto será difícil, ya que estará dominada por el impacto de la guerra en Ucrania. A los gobiernos de todo el mundo se les preguntará una vez más qué sacrificios están dispuestos a hacer hoy para salvar el mañana.