Aunque hay un stock mundial récord, los precios internacionales marcaron en octubre un máximo en seis años. Algunas lluvias registradas en los últimos días en regiones productoras de Rusia y Estados Unidos moderaron levemente los valores del trigo, aunque el escenario sigue siendo de firmeza, al cierre de la semana pasada con la posición diciembre de trigo en Chicago entorno a los US$ 220 por tonelada.
En un contexto de demanda internacional activa, con países importadores acumulando reservas para asegurar abastecimiento ante un eventual recorte de suministros en plena pandemia de covid-19, esto ha permitido que el trigo local supere los US$ 200 por tonelada, algo que no logró en la cosecha pasada, y fue muy favorable para el precio de la cebada.
Una mirada a la región
En Argentina la sequía ha causado graves pérdidas a lo que parecía sería una cosecha récord. Desde ese país, la analista de mercado de granos Lorena D’Angelo dijo a El Observador que “con la caída de Argentina la región va a tener menos oferta”. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires recortó su estimación de producción a 16,8 millones de toneladas, una caída de 10,6% frente al ciclo anterior. Hasta setiembre la proyección estaba por encima de 20 millones. Las exportaciones quedarían en 10 millones de toneladas, de las cuales cinco millones se estaría llevando Brasil, apuntó D’Angelo. Aunque la demanda brasileña se vería condicionada por cómo evolucionen las importaciones de trigo desde fuera del Mercosur sin Arancel Externo Común (AEC), por las relaciones políticas entre ambos países, y por la postura de Brasil frente al recientemente aprobado trigo transgénico resistente a sequía en Argentina, subrayó la especialista.
En Brasil, donde avanza la cosecha, se registra gran variabilidad en Rio Grande del Sur, el segundo principal estado productor, con cultivos afectados por heladas y por falta de lluvias. Aún así, su producción será de 6,83 millones de toneladas esperadas, superior a la muy baja del año pasado de 5,15 millones de toneladas, según la Compañía Nacional de Abastecimiento.
En Paraguay, también se espera una producción reducida, afectada por falta de lluvias y heladas, además de una caída del área de 20% interanual.
Los números uruguayos
En Uruguay el escenario es más auspicioso. Con 217.000 hectáreas de área de trigo sembrada –por debajo de las 238.000 del año pasado– de acuerdo a la última estimación de la Dirección de Estadísticas e Información Agropecuaria (DIEA), los rendimientos país se encaminaban a un promedio de 3.600 kg/ha o más, posiblemente los mayores de la historia, y a una producción que rondaría las 800.000 toneladas.
Pero la sequía en el final del cultivo ya golpea en Río Negro y Paysandú y no tendrá una lluvia importante que llegue a tiempo. El rendimiento promedio posiblemente se ubique en 3.400 kg/ha, y la producción algo por encima de 700 mil toneladas.
Con un consumo interno de 450.000 toneladas, el saldo exportable se ubicará cercano a las 250.000 toneladas. Unas 100 mil menos o US$ 20 millones. Pero eso no quitará que sea una zafra de invierno favorable en el promedio y para muchos productores.
La mayoría de los cultivos se encuentran en buenas condiciones, aunque la falta de agua al final del ciclo genera extrema preocupación en el litoral norte del país, donde es inminente que se decrete la emergencia agropecuaria.
Jorge Beceiro, gerente de Insumos y Semillas de Copagran, señaló que en el norte la situación es dispar por zonas y que al tratarse de un área menor tendría baja incidencia sobre el rendimiento promedio a nivel nacional.
Esteban Hoffman, director de Unicampo, consideró que la situación es crítica en los alrededores de Young, en Río Negro y en parte de Paysandú, incluso con cultivos muriendo.
Por el lado opuesto, en el litoral sur, las condiciones han sido óptimas. Las últimas lluvias llegaron en momento justo para el llenado de granos y se afirman las perspectivas de rendimiento por encima del promedio. Se habla de chacras que pueden superar los 6.000 kg/ha. La última lluvia “vino para concretar todos los potenciales de rendimiento”, dijo Marcelo Fraga, gerente comercial de la filial Colonia de Copagran. En su zona esperan rendimientos de 4.000 kilos por hectárea, mientras que en el norte estarían por debajo de los 3.000 kg/ha, señaló.
“En términos promedio los cultivos están buenos a muy buenos”, sostuvo Roberto Verdera, gerente de Calmer. En su zona se espera que los rendimientos superaren los 4.000 kg/ha. De confirmarse, se lograría un ingreso de US$ 800 por hectárea y marcaría un buen resultado, con un margen antes de pagar renta del orden de US$ 200 por hectárea.
Los costos de producción fueron levemente menores a los del año pasado, señaló Verdera, entorno a US$ 600 por hectárea, sin renta e incluyendo costos post cosecha.
Los valores se afirman en la región y también en Uruguay, con referencias de US$ 205 por tonelada puesto en Nueva Palmira y US$ 205 a 215 puesto en molino. “Con esos números y buenos rendimientos va a acompañar el resultado económico”, subrayó Fraga. Un año atrás el precio por tonelada se ubicaba en US$ 185 por tonelada.
Para Uruguay se generan expectativas de colocación en Brasil, que “no tiene calidad en los trigos y de alguna manera se nos abre una posibilidad de exportar a la región; nosotros seguramente coloquemos a Brasil”, remarcó.
Luego de haber alcanzado una producción arriba de las 770.000 toneladas en la campaña 2019/2020, según las estimaciones oficiales, desde diciembre del año pasado hasta setiembre de este año las exportaciones locales de trigo sumaron algo más de 297.400 toneladas, por debajo de las 306.100 enviadas al exterior en el mismo período anterior.
Las existencias de trigo al 1° de octubre se ubicaron en 194.346 toneladas, por encima de las 120.700 registradas en el mismo mes del año pasado.
Cebadas: un estado excepcional
En la cebada, algo más adaptada a la escasez de agua que el trigo, se manejan rindes que podrían ser récord y superar los 4.000 kilos por hectárea, con un área a nivel nacional esperada en 172.000 ha entre las malterías más 17.000 ha con destino forrajero, una mejora frente a las 152.000 sembradas en 2019, según datos de DIEA.
Bruno Maneiro, gerente agronómico de Maltería Oriental, dijo a El Observador que el estado de los cultivos de cebada es excepcional, con un rendimiento promedio que alcanzaría los 4.300 kg/ha en chacra, según el relevamiento realizado por esa maltería. “Es muy baja la proporción de chacras con rendimientos bajos”, apuntó.
“Si pasáramos los 4.026 kg/ha de cebada recibida por hectárea” el rendimiento sería récord, indicó, dado que se fue el registro más alto que logró esa empresa en 2015/2016.
Un mundo bien abastecido, pero con riesgo climático
Las existencias mundiales se encuentran en niveles récord. En su informe de octubre el USDA estimó los stocks globales de trigo en 321,45 millones de toneladas, por encima de los 319,37 millones del mes pasado, y arriba de los 299,78 millones de 2019/20.
En cambio, los stocks finales de trigo 2020/21 en Estados Unidos están bajos, lo que explica la firmeza en el mercado de Chicago: pasaron de 25,19 millones de toneladas en setiembre a 24,03 millones, por debajo de las estimaciones de los privados.
Además, la falta de lluvias está condicionando el escenario para la siembra.
Algo similar sucede en la región del Mar Negro. En Rusia, el principal exportador global del cereal, hay dudas sobre cómo será la producción en la próxima campaña, sin lluvias suficiente en el inicio de la siembra de trigo de invierno.
Producción: Cecilia Ferreira
Juan Samuelle