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Los Juegos Olímpicos: de la gloria del oro, al dolor de cabeza

Los equipos no ceden jugadores, la preparación no es la adecuada, en 2003 fracasó Carrasco y en 2012 el Maestro Tabárez que había reforzado el equipo con Luis Suárez

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31 de enero de 2020 a las 05:03

Por estas horas la cabeza del técnico Gustavo Ferreyra parece tener precio. El entrenador es centro de las críticas. Los cuestionamientos a la selección Sub 23 son de todo tipo. Desde la elección de los jugadores, la demora en realizar los cambios, a la mala imagen futbolística que transmite el equipo en el campo de juego. ¿Qué Uruguay jugó poco o nada en el actual Preolímpico? La realidad rompe los ojos. El equipo es una lágrima.

¿Pero es Ferreyra el culpable de todo o Uruguay subestima los Juegos Olímpicos y no le brinda a la competencia la misma importancia que a la Copa América o los Mundiales?

Hay detalles que marcan: la selección preolímpica que conduce Ferreyra, que se juega gran parte de su clasificación enfrentando esta noche a Perú, no se preparó adecuadamente y tuvo todo tipo de contratiempos.

Peñarol no cedió a sus jugadores,  no se pudo empezar a entrenar en diciembre como pretendía el entrenador por lo tarde que terminó el Campeonato Uruguayo, y los amistosos de preparación fueron de poca monta. Mientras los rivales jugaban ante selecciones, la celeste se midió con Canelones del Sur, Colonia, San José Capital y un combinado gaúcho.

Los antecedentes

Esta historia no es nueva. La mayoría de los técnicos que concurrieron al Preolímpico terminaron padeciendo consecuencias.

En 1987, Roberto Fleitas fue a Bolivia y no pasó la serie.

En 1992 ocurrió otro tanto con Luis Alberto Cubilla que ya venía golpeado por la famosa guerra con los denominados “repatriados”. Aquel incidente había dañado a la selección porque los principales jugadores del exterior, entre los que se encontraban Enzo Francescoli, Daniel Fonseca, Ruben Sosa, José Herrera y Carlos Aguilera, se negaban a ser dirigidos por Cubilla.

En 1996 fue Héctor Núñez al Preolímpico de Mar del Plata que terminó en un escándalo entre el técnico y los jugadores Federico Magallanes y Fernando Correa que fueron expulsados de la delegación. Meses después, pese a que se había coronado campeón de América en 1995, Núñez fue despedido.

En el 2000 fue el turno de Víctor Púa. Su equipo superó la primera ronda como puntero de la serie ganando todos los partidos. Pero en la serie final todo cambió y se despidió sin ganar un solo encuentro.

Para 2004 el transgresor Juan Ramón Carrasco armó un plantel a su estilo para el Preolímpico de Chile. Los cambios llamaron la atención. Malaka Martínez, que era el 10 de Wanderers, fue puesto de 5. Daniel Hernández, armador de Villa Española, de lateral izquierdo.

El equipo arrancó perdiendo feo 0-3 con Chile. Luego igualó con Brasil y Venezuela, pero la derrota ante Paraguay lo dejó eliminado. La polémica estalló porque Carrasco no asistía a algunos entrenamientos. “Se dijo que no almorzaba con el plantel que no asistía a algunos entrenamientos, eso es verdad pero jamás por calentura. Lo que sí, lamentablemente lo resultados no se dieron pero esto mismo lo hice en Fénix. Cuando no hay trabajo de cancha me puedo tomar la mañana o la tarde. Yo no tenía por qué ir. Vivo en un país bizarro donde todo es al revés”, reveló el propio Carrasco.

El regreso a los Juegos

Y llegó el turno de Tabárez. El actual técnico de la selección mayor también fue “victima” del síndrome de los Juegos Olímpicos.

Pero entonces se dejaron de disputar torneos preolímpicos con selecciones sub 23 para otorgar los boletos a los Juegos a través de los Sudamericanos sub 20 del año previo a cada cita multideportiva. 

Uruguay retornó a los Juegos de Londres 2012 luego de 84 años de ausencia. La clasificación se logró en el Sudamericano sub 20 de 2011 bajo la conducción técnica de Juan Verzeri tras un triunfo 1-0 ante Argentina con gol de Matías Vecino. 

Desde ese momento se planteó el tema sobre quién sería el entrenador de Uruguay en los Juegos Olímpicos. Tabárez, a pesar de que la clasificación se había obtenido con Verzeri, entendió que debía concurrir porque la competencia era sub 23 con tres mayores como refuerzo. El DT convocó como mayores a las principales estrellas ofensivas del equipo como Luis Suárez y Edinson Cavani. El otro mayor fue Egidio Arévalo Ríos.

La celeste quedó eliminada en la primera ronda. El equipo arrancó venciendo a Emiratos Árabes pero perdió en las dos fechas restantes con Senegal y Gran Bretaña. El clima anti-Uruguay se respiró desde el inicio en una Londres que no toleraba las actitudes de Suárez que venía de ser acusado de racismo por el incidente con el francés Patrick Evra.

La preparación no fue la adecuada. Uruguay llegó a Londres con apenas tres amistosos –uno de ellos solo con los jugadores del medio– y un solo mes de trabajo.

La complejidad para entrenar

Tabárez había elaborado un plan de entrenamientos para llegar a los Juegos de Londres pero el mismo debido ser modificado. La idea original comprendía trabajar, desde los primeros días de marzo, de lunes a miércoles con los jugadores del medio. Pero eso se logró solo las tres primeras semanas. En total fueron nueve entrenamientos.

Las cuatro semanas siguientes el DT tuvo que suspender las prácticas debido a que no tenía a los jugadores de Nacional, Peñarol y Defensor Sporting que tuvieron que defender a sus equipos en la Copa Santander Libertadores.

Luego entrenó los 23 y 24 de junio. El 25 jugó un amistoso y luego se interrumpió la preparación entre el 19 de mayo y 12 de junio por los compromisos con la selección mayor (amistoso en Rusia y partidos por Eliminatorias). El plantel completo comenzó a entrenar el 18 de junio.

Los problemas de Ferreyra

Y se llega al actual proceso. De cara al Preolímpico Sub 23 de Colombia la selección no tenía entrenador. Gustavo Ferreyra, que había dirigido a la Sub 20, no tenía contrato. Los dirigentes tenían dos caminos: renovaban el vínculo con el compromiso de que el entrenador se hiciera cargo del equipo preolímpico o contrataban a un técnico por el referido torneo. Se renovó con Ferreyra para hacerse cargo de la Sub 20 y le anexaron la Sub 23 como una extra.

El tema es que el Preolímpico, como pasó con sus antecesores, se terminó transformando en un calvario.

El primer tema fue la preparación. No había fechas disponibles para la preparación. Ferreyra quería arrancar a mediados de diciembre. Fue imposible porque el campeonato Uruguayo se extendió más de la cuenta. Y para colmo de males, la fecha coincidía con la licencia de los jugadores.

Pero no fue el único tema complejo. La elaboración del plantel fue todo un tema. Como el Preolímpico dejó de formar parte del calendario de la FIFA, los clubes no están obligados a ceder a los jugadores. Por lo que el técnico encontró las primeras trabas. Peñarol no cedió a Facundo Pellistri. Y del exterior hubo otras negativas. A último momento se bajó Leonardo Fernández. El compromiso de algunos dirigentes con la selección fue de la boca para afuera, pero no en los hechos.

Para que tengan una idea, en Brasil es obligación prestarle los jugadores a la selección. La sub 23 de Brasil, que mostró una clara superioridad en el partido antes los celestes, se preparó durante varios meses jugando varios amistosos a partir de setiembre siempre contra selecciones. Primero contra algunas de la región, después contra Estados Unidos y Japón. 

Ferreyra tenía claro el tema. De hecho, ya había vivido esta experiencia en el proceso previo a los Juegos Panamericanos de Lima.

El tema estaba claro en el cuerpo técnico de la selección mayor, como lo expresó Celso Otero el 14 de agosto de 2019 en el programa Tirando Paredes, pero no para la gente que quiere ganar.

“Esto del Panamericano que está un poco aislado de lo que nosotros queremos como organización de selección pero que hemos tenido que encarar”.

En aquella nota el técnico alterno de la celeste adelantó las dificultades que se vivirían en el Preolímpico.

“Y una vez que podamos hacer una evaluación, sacando los aspectos emocionales y evitando tendencias porque es muy dinámico esto del fútbol y hay muchas opiniones a decidir, tenemos tiempo suficiente de aquí a fin de año para tomar decisiones con esa próxima competencia que además les adelanto, vean el calendario que tenemos a nivel local y contesten cómo hacemos para entrenar el grupo preolímpico con fechas entre semana”.

Por estas horas donde llueven críticas sobre Ferreyra vale preguntarse si el entrenador es el único responsable. Está claro que, de lo que pasa en la cancha tiene gran parte de la responsabilidad. Uruguay hasta ahora dejó una mala imagen. ¿Pero quién se hace cargo de cargar las culpas por una preparación donde jugó contra selecciones del interior o por la postura de dirigentes de clubes que no cedieron a sus jugadores?

Es claro que en Uruguay no se toma del mismo modo la preparación para una Copa América que para los Juegos Olímpicos o los Panamericanos.

Vistas las cartas queda la clara sensación que, de la gloria de los Juegos Olímpicos a Uruguay solo le quedan las estrellas en el escudo y la letra de la canción que las recuerda…

“Uruguayos campeones de América y del mundo.

Esforzados atletas que acaban de triunfar.

Los clarines que dieron las dianas en Colombes.

Más allá de Los Andes volvieron a sonar.

El pueblo de Francia en las Olimpíadas.

Aplaudió entusiasta su triunfo mundial…”.

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