Si el deporte uruguayo escribiera un libro sobre sus particularidades y situaciones insólitas, seguro alcanzaría niveles de admiración en el mundo entero. Ya no solo por los éxitos en el fútbol, que han sido modelo de estudio para intentar entender la génesis ganadora de un país de poco más de 3 millones de habitantes, sino porque por estos días se registran dos hechos inéditos en la 17ª edición del Mundial de Natación, que se desarrolla en Budapest. Por un lado, Julio César Maglione, el primer uruguayo que presidió una federación internacional, va por su segunda reelección para completar 12 años de mandato, y por otro, Daniel Daners, juez de la Federación Uruguaya de Natación, integra la selecta nómina de árbitros que dirigen en el torneo de waterpolo.
Los milagros de Uruguay
Daners arbitra no más de ocho partidos por año en la FUN y ayer debutó en un Mundial