Es que el ejército francés está presente en Malí desde 2013 (por orden del presidente Francois Hollande) con la intención de ayudar al gobierno local a mantener el orden luego de un levantamiento en el norte del país relacionado con conflictos étnicos.
Pero los métodos fueron diferentes, y esta es una de las diferencias claves que separa a ambas organizaciones terroristas. Mientras que en los ataques de París también murieron musulmanes, en el hotel de Malí los atacantes obligaban a los rehenes a recitar versos del Corán para determinar así quienes profesaban la fe islámica, perdonándoles entonces la vida y asesinando al resto.
Al Qaeda considera que se debe evitar la muerte de musulmanes al momento de atacar, pero estos son quienes componen la mayor parte de las víctimas del ISIS, como producto de sus constantes ataques en Irak y Siria.
Este es uno de los motivos por el que sus seguidores pelean, por ejemplo, en Twitter. El New York Times publica algunos de los mensajes publicados allí por los yihadistas. "Los leones que realizaron el ataque en Mali separaron a los cristianos de los musulmanes para proteger la invaluable sangre musulmana", tuiteó un seguidor de Al Qaeda.
"El Estado Islámico podría aprender una cosa o dos de lo que sucedió en Mali", posteó otro. El New York Times indica que los ataques de París fueron una forma de mostrar a occidente que también pueden atacar allí por parte del Estado Islámico, y también una forma de equipararse a Al Qaeda atacando en occidente, que se adjudicó los ataques contra Charlie Hebdo, además de llevar a cabo los atentados más sangrientos de la historia reciente, desde el ataque a las Torres Gemelas de 2001 hasta los bombardeos de la estación de Atocha en Madrid, en 2004.
Pero Al Qaeda busca mostrar con el ataque de Mali que aún siguen siendo relevantes y no se han visto eclipsados por el Estado Islámico ante los ojos del mundo.
La pelea por la relevancia también se origina en el hecho de que el Estado Islámico era originalmente parte de Al Qaeda, hasta que se separaron por la forma en la que estaban desarrollando sus actividades en Siria. Eventualmente los objetivos de ambos grupos se distanciaron: el ISIS pretende establecer un califato musulman que se extiende desde Medio Oriente hasta Europa, algo que Al Qaeda considera aún prematuro, prefiriendo combatir contra su enemigo occidental y apoyando a movimientos locales.