Fútbol > ANÁLISIS

Nacional decide entre el incendio político y su alianza estratégica con Alonso

En medio de las crisis arbitral, los albos toman determinaciones que marcan el futuro 

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23 de noviembre de 2019 a las 05:01

Desde que en el fútbol uruguayo nació la rivalidad entre Nacional y Peñarol, y polarizó la pasión, los reclamos contra los árbitros, como consecuencia de sus errores, y las presiones, formaron parte de la actividad cotidiana de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF).

No es extraño que, en el final de una temporada, uno de los equipos grandes lo exprese públicamente, porque fue perjudicado por las decisiones de los jueces.

En este 2019, con el lastre de 2018, Nacional salió a jugar fuerte en una cancha en la que mientras tuvo la representación de Eduardo Ache y Alejandro Balbi como caras visibles del club en la cúpula de la Asociación, no necesitó de portazos ni de comunicados para defender su posición. 

En buena parte de la gestión de quien fuera presidente del club durante tres períodos y de quien actualmente es el vicepresidente, fue Peñarol el que sistemáticamente planteó diferencias con la actuación de los árbitros (cambió con la llegada de Jorge Barrera).

Se creó la campaña mediática “penal para Nacional” para ridiculizar errores de los jueces, y a través de los reclamos públicos de los dirigentes y del retiro de confianza de los encargados del arbitraje, dejaron en evidencia la incapacidad de los neutrales para ser “justos”, a criterio de Peñarol.

Desde abril pasado, después que el club nombró a Julián Moreno como neutral (estuvo en la mesa la opción de Ache, pero prefirieron reservarlo para otras áreas, el club deportivo, las obras del Parque, y la comisión de derechos de TV en la AUF), el presidente José Decurnex se embarcó en una enfrentamiento con la AUF para defender los intereses de su club ante los perjuicios arbitrales.

En ocasión del partido ante Fénix en el Apertura, el que terminó 4-4 en el Capurro con dos goles lícitos no validados por los jueces, Decurnex se expresó públicamente después de ese partido, impulsado por la bronca de los dos puntos que le quitaban y la impotencia, frente a sus propias sensaciones y el reclamo insistente de los socios e hinchas que le pedían explicaciones. En términos que no habían sido los que marcaron su presidencia, disparó: “Hemos sido cautos y calmos. Hemos ido al Colegio, nuestros delegados se han juntado, hemos tenido estas charlas, pero llega un momento que aparentemente el hecho de ir amigablemente a conversar no funciona y vamos a tener que tomar otras medidas”.

Aquellas palabras sacudieron el ambiente. El fútbol habló de presiones. Horas después un grupo de hinchas invadió las oficinas de la AUF en la sede de la calle Guayabos, y los jueces pararon un fin de semana.

En esos días, Decurnex aclaró que no quería presionar y que solo buscaba brindar mejores condiciones de entrenamiento para los árbitros y brindar herramientas, como la tecnología del VAR, para que pudieran disponer de los elementos que se utilizan en el fútbol actual.

Nacional quería el VAR. Lo estaba pidiendo Balbi desde la campaña electoral en el club, en 2018. Sus razones para avanzar en ese proyecto que a la AUF le puede costar US$ 2.500.000 para toda una temporada son las de jerarquizar la competencia. El fútbol uruguayo tiene presupuestos en sus clubes profesionales de Primera División que por temporada implican una inversión cercana a los US$ 40.000.000. El costo del VAR ocuparía un porcentaje menor en esos números. Incluso, con la ayuda de FIFA y Conmebol, podría reducir considerablemente esos costos.

También en esos días, la aspiración de Decurnex era permitir que los árbitros tuvieran otro entorno para entrenar. En ese momento los árbitros se preparaban en el Estadio Nasazzi, que pocos días después fue clausurado debido a que no tenía las condiciones mínimas, pues no tenían donde bañarse. Desde junio, los árbitros entrenan en el Complejo de la AUF. En enero volverá al Nasazzi, que será remodelado.

Ese reclamo de Nacional motivó que el ejecutivo presidido por Ignacio Alonso conformara una comisión para generar en el área de desarrollo de la AUF, un complejo deportivo para los árbitros.

De acuerdo a lo que explicaron a Referí, la AUF mantuvo reuniones con las intendencias de Montevideo y Canelones, y con entes, para lograr un predio en concesión con el objetivo construir un complejo con tres canchas, vestuarios, sala de videos para el trabajo teórico, y un gimnasio para el fútbol playa y futsal.

Avanzan en ese proyecto que estiman tendrá un costo de US$ 1.500.000, si no tienen que pagar el terreno, por esa razón evitan la compra y van por una concesión. Lo financiarán con recursos que FIFA y Conmebol brindan a sus asociaciones afiliadas.

Aunque no tiene fecha de inauguración, porque dependerá del terreno, el pedido de Decurnex está en marcha.

También el Ejecutivo procedió a cambiar la integración del viejo Colegio de Árbitros. Por estatuto debió modificar de 60% técnicos y 40% políticos a 80%-20%. En octubre designó una nueva Comisión Arbitral con Sergio Pérez Lauro (Boston River) como presidente y único miembro político y los técnicos Carlos Pastorino, José Villalba, Adrián Sánchez y Roberto Silvera.

Paralelamente, en las canchas y por el Torneo Intermedio y el Torneo Clausura, Peñarol se hundía en la tabla por sus malas producciones futbolísticas, y Nacional avanzaba a un ritmo demoledor, con la propuesta del equipo de Álvaro Gutiérrez que había encontrado viento de cola para surcar las aguas y establecer una brecha de hasta ocho puntos en la Tabla Anual y siete en el Clausura.

Entre el 25 de agosto y 10 de octubre (nueve partidos), Nacional ganó todos sus encuentros. Las tablas del Clausura y la Anual lo colocaban en un lugar imprevisto, por la forma en que había empezado a recorrer la temporada (tres puntos en 15 disputados en las cinco primeras fechas).

Sin embargo, entre el 24 de octubre y el jueves pasado (21 de noviembre), Nacional ganó solo siete puntos en 21 disputados (dos triunfos, un empate y tres derrotas). Pudieron ser cinco puntos si el árbitro cobraba un penal a favor de Progreso, en la fecha previa al clásico. Un fallo arbiral benefició a los tricolores, pero no lo sancionaron y Nacional ganó 1-0. En ese período, Peñarol se fortaleció futbolísticamente y en plena remontada facturó un triunfo por los errores arbitrales en el partido con River, que perjudicaron a los darseneros.

Esos fallos promovieron que el domingo 10 de noviembre, Nacional pidiera audiencia al presidente de la AUF. Alonso llegó al cargo porque los tricolores, Peñarol y los grupos de interés se pusieron a sus espaldas y aguantaron a Alonso cuando Óscar Curutchet iba por la presidencia con todo el respaldo de Tenfield.

El 12 de noviembre, Alonso recibió a Decurnex, Balbi y Ache. A la salida Decurnex habló del respaldo al presidente de la Asociación como desde el primer día, y que solo pidió ecuanimidad.

Un error de Leodán González en el clásico impidió que Nacional tuviera un penal que pudo cambiar el curso del partido. A pesar de ello, el presidente tricolor aclaró que hasta enero mantendrían todo como estaba en la AUF. Luego impulsarían los cambios.

Horas después, el enfrentamiento de Nacional con la AUF se empantanó de tal forma que Decurnex quedó con escaso margen de maniobra. 

Por unanimidad, aunque había dos posturas opuestas, los tricolores pidieron el miércoles a través de un comunicado la salida de la cúpula arbitral de la Asociación. La AUF adelantó que no cambiará nada.

El pasado jueves, el árbitro no vio un penal sobre Mathías Vecino en el partido ante Defensor Sporting (Nacional perdió 2-1), los hinchas se enfurecieron y el vicepresidente Balbi y el director deportivo, Iván Alonso, pretendieron entrar al vestuario de los jueces al final del partido. 
Ahora Nacional define que pasos dará después que la Asociación no contempló sus pedidos del miércoles.

Tras dos errores arbitrales –que no deberían ser el único foco para explicar un triunfo o una derrota, cuando en 90 minutos del clásico Nacional remató una sola vez al arco y Gutiérrez reconoció que jugó a no perder– pero que es una forma de cargar las culpas a los demás, en medio del clima de tensión que se trasladó de la tribuna a la cancha, y de la cancha a los dirigentes, es muy difícil que no reaccionen. Pero, ¿hasta dónde? ¿Cuál debería ser el límite?

Por estas horas, Nacional pone en la balanza si prioriza su objetivo deportivo inmediato (ser campeón y cortarle el tricampeonato a Peñarol), y con eso insistir en cambios inmediatos y radicales en el arbitraje, o si opta por negociar con el que hace unos meses entendía era la mejor opción de gobierno para el fútbol uruguayo, porque era más afín en la institución en temas que entendía de largo aliento.

Si hay algo que está claro en esta disputa entre Nacional y la AUF, que si los tricolores estuvieran en contra del gobierno de Alonso, ya habrían incendiado todo.

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