28 de noviembre de 2011 16:06 hs

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos advirtió el lunes a los líderes políticos de todo el planeta que deben "estar preparados para encarar lo peor", pues la crisis de la deuda europea amenaza con expandirse a todo el mundo desarrollado.

El organismo urgió a la zona euro a que actúe y evite el contagio de la crisis de deuda soberana, y que lo haga en primer lugar con la intervención del Banco Central Europeo (BCE), porque el hundimiento de un país o de un banco podría arrastrar a todos los miembros de la eurozona a una gran recesión.

"El BCE tiene los medios para proporcionar una medida creíble que evite más contagio en los mercados de bonos soberanos", dijo el economista jefe de la OCDE, Carlo Padoan. "Si usted me preguntan si esa es la función de prestamista de última instancia, yo diría que sí", agregó.

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Muchos creen que el BCE es la única institución capaz de calmar los nervios de punta del mercado. La reiterada posición de la canciller alemana Angela Merkel de que el BCE no tiene por qué asumir un papel mayor abatió la confianza del mercado y las bolsas europeas volvieron a caer después de un repunte matutino.

"Necesitamos una señal para los mercados" de la zona euro porque hasta ahora lo que se ha constatado es "una respuesta política inadecuada" que ha debilitado la confianza de particulares y empresas, señaló Padoan.

Potencialmente, el BCE tiene una capacidad financiera ilimitada gracias a que puede imprimir dinero.

Sin embargo, Alemania ha dicho que la idea de monetizar las deudas es poco atractiva, advirtiendo que ello permite que los países más derrochadores evadan el costo de sus malas prácticas. Además, evoca los malos recuerdos de la hiperinflación que sufrió Alemania en la década de 1920.

Padoan también exhortó a Europa para que implemente pronto la reestructuración de la deuda griega acordada por los líderes europeos en octubre, diciendo que más demoras podrían hacer que el plan sea "insuficiente", así como ocurrió con un plan anterior dado a conocer en julio.

La OCDE, con sede en París, dijo en su Panorama Económico más reciente que el continuo fracaso de los líderes de la Unión Europea para contener la crisis de la deuda, que se ha expandido desde Grecia hasta una más grande Italia "podría intensificarse masivamente y ocasionar graves trastornos económicos" y terminar con "resultados sumamente devastadores".

En ese informe, la OCDE toma nota de que los países de la moneda única han entrado estos últimos meses en una recesión por el momento "suave", que debería terminar a comienzos de 2012, un año que sería al final de casi estancamiento, con un crecimiento limitado al 0,2%, muy por debajo del 2% que se anticipaba en mayo, y caídas en Portugal (-3,2%), Grecia (-3%) e Italia (-0,5%).

Por no hablar del corolario del desempleo, que pasaría de 9,9% de media en la zona euro en 2011 a 10,3% en 2012, en buena medida por los datos de España, donde se calcula que la tasa de paro podría aumentar del 21,5% de media este ejercicio hasta tocar techo de 23% el año que viene, antes de un muy leve descenso en 2013, con 22,7% de media.

Más allá de este panorama ya de por sí oscuro, la OCDE alerta de que la falta de confianza en la zona euro que está disparando la prima de riesgo de muchos de sus miembros puede conducir a una suspensión de pagos o una quiebra bancaria que supondría una recesión larga y profunda.

En ese escenario pesimista, la eurozona vería reducido su Producto Bruto Interno (PBI) en más de 2% tanto el año que viene como el siguiente y la recesión cruzaría el Atlántico, con una caída del PBI un poco inferior a 2% en Estados Unidos, pero sólo en 2012.

De no cumplirse esos malos augurios, la economía estadounidense también verá ralentizada su progresión respecto a lo que se esperaba hace seis meses, ya que el escenario central de la OCDE le augura un alza de 2% en 2012 (en lugar de 3,1%) y de 2,5% en 2013.

Padoan, aunque cargó las tintas en la zona euro, tampoco quiso olvidar que la mejora de las perspectivas para todos los miembros de la organización también depende de que Estados Unidos adopte un programa presupuestario de medio plazo creíble.

El caso de Japón es un poco diferente, ya que los autores del estudio esperan que tras la recesión sufrida este año (-0,3%), el país va a experimentar una importante reactivación en 2012 (2%), pero muy mediatizada por los esfuerzos de reconstrucción del tsunami, y que en 2013 vendrá una ralentización (1,6%).

Los países emergentes tampoco serán inmunes a las turbulencias actuales, en particular por efecto del estancamiento del comercio mundial, y de acuerdo con los autores del informe verán moderada su progresión económica, lo que para China se traducirá en pasar de una tasa de 9,3% este año a 8,5% el próximo para volver a 9,5% en 2013.

Peor lo está viviendo Brasil, que este año ha visto su tasa de crecimiento reducida a menos de la mitad (3,4% tras el 7,5% en 2010) y que va a permanecer en unas magnitudes similares en 2012 (3,2%) y en 2013 (3,9%).

Padoan, consciente de que la indecisión política europea es lo que contamina todo, no sólo atacó la posición alemana contraria a utilizar el BCE para comprar masivamente deuda de los países del euro bajo presión, sino que también se declaró en favor de otro de los anatemas para Berlín: el recurso a los eurobonos.

"Los eurobonos pueden ser un instrumento muy útil", señaló el economista italiano, que a continuación puntualizó que "tienen que complementarse con otras medidas" como una gobernanza más estricta en el seno de la eurozona, con mayor coordinación de las políticas económicas y fiscales. En la línea de lo que quiere Alemania.

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