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Pelusa Magallanes compraba hielo en una estación de nafta para hacer baños

Fueron 41 años sanando jugadores y aprendió de la psicología del profe De León, las broncas de Cubilla, la magia de Polilla Da Silva

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12 de marzo de 2018 a las 05:00

El Pelusa Magallanes llegó al vestuario. Agotado por el trabajo realizado en el entrenamiento de Defensor Sporting miró a su alrededor y no lo podía creer. Sus compañeros se sumergían en piletas de agua caliente.

Miró al kinesiólogo Alberto Ganeglus y le dijo incrédulo: '¿Estos hacen baño de agua caliente?'. Y sí, le dijo Alberto resigado. A lo que Pelusa acotó: 'Si yo te pido un baño con hielo qué me decís'. 'Te abrazo' le dijo Ganeglus que conocïa el tema tras haberlo visto con los alemanes en la Copa de Oro. Y Pelusa Magallanes se fue a la estación de servicio a buscar hielo. A partir de ese momento, sumado a la ayuda de Diego Jaume, se cambió el método de recuperación.

"Los baños fríos los vi con los alemanes en la Copa de Oro. Me costó 24 años hacerlo y millones de insultos hacerlo acá", comentó Ganeglus..

Este hombre estuvo presente en todos los campeonatos uruguayos de Defensor. Es campeón de América dos veces con Uruguay. Trabajó con los alemanes. Vivió como héroe nacional en Omán. Y, a pesar de tanta gloria, destila humildad. No olvida su pasado. Recuerda todo.

"Cubilla... ¡qué personaje!", dice a Referí mientras hurga en su memoria. "Un día se fue de la cancha en un partido", expresa a modo de título y hace una pausa para empezar a narrar una anécdota del Defensor campeón Uruguayo de 1976.

"Resulta que en pleno partido rezongó a Ricardo Conde, y vio cómo es, en la cancha las palabras no se miden, entonces Ricardo lo mandó a la... lo pintó de verde. Entonces Cubilla, tipo mayor, llegó al vestuario se sacó la ropa y se metió a la ducha. El profe De León (técnico) no dijo nada, empezó a hablar en la charla, hizo algún retoque y cuando van a salir, dice: 'Cubilla mire que yo no hice el cambio entramos con 10. Es su responsabilidad'. Silencio en el vestuario. Van saliendo y la verdad, nunca vi un tipo vestirse tan rápido. Así era el profe De León, manejaba el plantel con una psicología increíble".
Alberto Ganeglus, el eterno kinesiólogo, es un pedazo de la historia de Defensor y de la selección.

"En una época en Defensor concentraban solo los 11 que jugaban. El Profe había decidido alternar a Domingo Pérez, que era una persona extraordinaria aparte de tremendo jugador, y el Piojo Hernández. Le toca jugar a Domingo que era un verdadero problema en la concentración. Se acostaba a las ocho y media de la noche y a las cinco y media de la mañana se levantaba a tomar mate. Defensor en ese entonces tenía unas limitaciones económicas tremendas, las patas de la cama que le tocó a Domingo estaban inclinadas. El plantel vio la lista, yo estaba ahí, y empezaron a hablar. Unos decían que como era el crack no concentraba y otros que el viejo (De León) le metía la pesada y lo hacía concentrar. Era complicada la mano. Nosotros íbamos a comer a la sede de Jaime Zúdañez. En eso viene el Profe y me dice: 'Ganeglus, a las nueve de la noche en punto dígale a los jugadores que se sienten en la mesa que yo voy a demorar en llegar. Voy a estar en el bar de la esquina con Domingo Pérez'. Cumplo la orden, se sientan los jugadores, y aparece el Profe con Domingo Pérez: 'Buenas noches, buen provecho'. Y dice: 'Ustedes saben el problema que tiene Domingo, ustedes deciden si se queda o se va'. Se reunieron y el Profe preguntó: '¿Qué decidieron?'. Que se vaya, le dijeron. 'Bueno pero lo invitan a comer por lo menos', disparó De León. Comió y se fue. Así, de la nada, solucionó un problema".


Rodolfo, ¡sos el mejor!

Después de formar parte de la histórica consagración de un equipo chico en fútbol uruguayo, Ganeglus fue llevado a la selección. La Copa América de 1983 se jugaba en partidos ida y vuelta. Uruguay definió con Brasil en su cancha.

"Me acuerdo que en el gol de Brasil, Rodolfo Rodríguez (golero celeste) chocó la cabeza con una rodilla y quedó tirado. Entro a la cancha a atenderlo y había perdido el conocimiento", cuenta Ganeglus. Entonces Rodolfo lo mira y le pregunta: '¿Qué estoy haciendo acá?'. "Yo me quería morir", dice Ganeglus recordando.

"Y le digo, estás jugando al fútbol". 'Ah yo juego al fútbol', me dice Rodolfo. Sí, estamos jugando la final de la Copa América y sos el mejor golero del mundo. Me miró con cara rara como diciendo este está loco. Fue una cosa increíble. Volvió y en los primeros minutos tiraban centros y salía a cazar mariposas. Borrás se quería morir. Al final ganamos con gol de Aguilera".


Caminando al aeropuerto

En aquella Copa América, Uruguay jugó con Venezuela y Chile. Los celestes debían vencer a Venezuela por diferencia de goles pero lo hizo 2-1. Entonces debió esperar que Chile no le ganara a Venezuela para clasificar. "Estábamos en Escocia y nos enteramos a las tres de la mañana de la noticia que habían empatado y salimos a los corredores del hotel a los gritos: '¡Uruguay nomá!'. La gente no entendía nada". Pero no fue el único hecho extraño. Algunos habían prometido que si Chile no ganaba al otro día se iban a caminando al aeropuerto. "Me acuerdo que uno era Polilla De los Santos. Fueron como seis kilómetros".


Polilla detenido

"Con Chile hubo siempre pica", recuerda Ganeglus. Y cuenta cuando se llevaron detenido al Polilla Alfredo De los Santos en plena dictadura.

"Fue un partido caliente. Cuando terminó veníamos por el túnel y un fotógrafo dijo alguna estupidez, discutió con Esnal, y el Pato Aguilera le dice salí de acá. En eso siento una mano que me hizo ruido en la oreja y era Polilla De los Santos que lo clavó una piña. Lo denunciaron y cuando terminó todo aparecieron los milicos en el vestuario preguntando por Polilla. Se lo llevaron en el aire. Toto Da Silveira lo acompañó como abogado".

Da Silva y el terremoto

Aquel partido con los chilenos quedó marcado en la memoria por unas declaraciones del técnico de la selección Omar Borrás haciendo alusión a un terremoto.

"Hubo un terremoto grande en Chile. Nosotros estábamos en el Sheraton y se veían las cerámicas de las paredes desprendidas. Se jugaba la Copa Davis y los rivales de los chilenos se fueron sin jugar entonces a nosotros nos metían esa de que estaba anunciado un terremoto grande el día del partido. Nos querían asustar. Y Borrás declaró: 'La verdad nunca estuve en un terremoto sería interesante ver cómo es'. ¡Para qué! Luego del partido tuvimos el terremoto. Eran como las tres de la mañana y me llama Polilla Da Silva que se sentía mal. Cuando le golpeo la puerta, se sacudió. Golpeo otra vez y se vuelve a sacudir, y le digo no jodas Pollilla son las tres de la mañana. Pero Polilla me grita 'estoy acostado'. Y de pronto el corredor se empezó a mover como si fuera un bote en el agua picada".

Nico Olivera y Tejera

En su largo recorrido en la viola, Alberto trató a grandes ídolos del club.
"Marcelo Tejera fue un fenómeno. Lo echaron, entre comillas, de Sexta y Séptima. Estaba en otro nivel, no engranaba con el grupo. Un día el profe Santos llamó a Möller y le dijo: 'Mirá, este botija es de otro planeta'. Tenía 14 años. 'Bueno lo voy a traer a la Tercera', dijo Möller. Los jugadores de Primera entran a cambiarse cuando los de Tercera salen al segundo tiempo. Y Möller tenía problemas porque no se iban a cambiar, se quedaban a ver la Tercera por Tejera".

Sobre Nico Olivera dice que lo conoce desde chico. Reveló que lo vio llorar por Defensor. "Una vuelta jugábamos en cancha de Gremio y tenía un esguince en el hombro, muy doloroso, te limita todo. Era imposible jugar. Y se puso a llorar. Desesperado. Lo vi llorar por no jugar".

El destino puso a Defensor en el camino de este hombre. En el lejano 1968 Alberto estudiaba educación física y tenía como compañero al profe César Santos, que ya trabajaba con los niños de Defensor en el gimnasio. Al poco tiempo Santos fue llamado por Roberto Fleitas para ir a Liverpool. Tenía que dejar la viola. Y se acordó de su compañero. "Mirá Alberto, necesito si me podés hacer una suplencia". Ganeglus comenzó en juveniles "con el viejo Chagas", rememora. Cuatro años después Zambado, el kinesiólogo del primer equipo decidió retirarse y le propuso quedarse en su lugar.

Cuando llegó al Franzini lo esperaba nada más ni nada menos que el profesor José Ricardo De León.
"Yo digo una cosa que no es muy correcta: ser profesional no es solo tener un sueldo, es una forma de actuar, aunque no cobres. Toda la gente de Defensor de todos los extractos actúa en forma muy profesional. ¿Qué es el club para mí? Y... trabajé 41 años, qué te parece, toda una vida, toda una vida...", dice y se queda en silencio.

Vivir como héroe

Alberto Ganeglus, conocido por algunos por el mote de Mago, trabajó con Omar Borrás en Omán. El equipo salió campeón de la Copa del Golfo y fue como ingresar en el paraíso.

"El rey, el sultán, lo nombra a Borrás como ciudadano ilustre y el Ministro del Interior lo nombra héroe nacional. Borrás es héroe nacional de Omán porque en ese momento, en 2008, la única medalla de oro que tenían era por nosotros. Así que imaginen si habremos pasado bien", contó Ganeglus a Referí.

Ganeglus también trabajó en Japón. "Mi señora la pasó mal por el idioma y para colmo de males la agarró un terremoto y se quería venir. Me ofrecieron un contrato para renovar muy bueno, pero primero la familia. Me vine y no me arrepiento".

Anecdotario

Polilla Da Silva
Jorge da silva


"Palabras mayores. Como anécdota tuvo un solo problema con Morales, el mexicano Carlos María, que ya era el Viejo Morales. Resulta que en algunos partidos lo reservaba y Morales lo encaró. '¿Por qué no me pone? ¿Ando mal?'. No al contrario, te saco para cuidarte, le dijo Polilla. 'No, no, vos no me cuides'. Quería jugar todos los partidos. Polilla manejaba bien los grupos".


Nico Olivera
Nicolás Olivera
Nicolás Olivera
Nicolás Olivera


"Una vez, frente a mí, lo barre Gonzalo De los Santos. Un tipo bárbaro con el que me hice amigo en la selección. Nico tenía un punto de dolor que no lo explicábamos. Fuimos con psicólogo y un día en la selección le digo a Gonzalo: 'Vos que chocaste con él, no lo habrás golpeada', y me dice: 'Sí, decile que me devuelva el tapón que le quedó en la rodilla'".

Chueco Perdomo
José Batlle Perdomo
Gustavo Matosas y José Perdomo durante un homenaje por el aniversario de la Copa América de 1987
Gustavo Matosas y José Perdomo durante un homenaje por el aniversario de la Copa América de 1987


"Recuerdo, porque lo contó Perdomo en el aniversario de 1987, que llegamos tarde a la concentración porque el Chueco salió a trotar de noche y bajo lluvia para cumplir con lo acordado y así no perder ningún día de recuperación. Tenía un desgarro de cuádriceps y jugó a la semana. Lo recuperamos, no preguntes cómo. Era increíble su voluntad".

El profe De León
"En el año 1976 el club le quería rescindir a José Gervasio Gómez porque tenía ligamentos cruzados rotos. De León se opuso y me dijo que me encargara de él. Se recuperó y fue figura. Al tercer partido veníamos caminando de Zudañez y el Profe me dice: 'Me emocioné mucho cómo se tomó lo de José, me voy a ir al exterior y lo voy a llevar'. Y me llevó a Veracruz".

Silva Cantera
Defensor 1987
  Arriba, de izquierda a derecha: M. Falero, H. Tuja, L. Cabrera, J. Ahuntchain, Silva Cantera y Aguirregaray; abajo, en el mismo orden,: S. Martínez, Miranda, S. Vesino, E. Rivero y C. Larrañaga
Arriba, de izquierda a derecha: M. Falero, H. Tuja, L. Cabrera, J. Ahuntchain, Silva Cantera y Aguirregaray; abajo, en el mismo orden,: S. Martínez, Miranda, S. Vesino, E. Rivero y C. Larrañaga


"Un laborioso, la palabra es esa. Lo que veías en la cancha es afuera. Tuvo una lesión en la rodilla a causa de eso. Le dan un golpe en la nariz en una práctica y queda sangrando, apurado para entrar a la cancha se mandó corriendo y va de una a trancar una pelota. No tenía la coordinación necesaria, trancó mal, y se le fue la rodilla. Era bien capitán no abandonaba el barco nunca".

Los lentes de Oblitas
Los tiempos cambiaron. Y en el imaginario popular quedó siempre saber qué llevaban aquellos viejos kinesiólogos en el botiquín de madera. "Cuando empecé en Fénix se utilizaba la bolsa de agua caliente roja con un agujerito para llevar agua, para que tomaran o tirarle por la cabeza a los jugadores. El agua bendita", dice Ganeglus,
"En el botiquín llevaba algodón, gasas, alcohol, agua oxigenada, mercurio cromo. Antes se usaba alcohol con éter. Me tocó llevar terrones de azúcar para el Varilla González que era diabético y le venía el bajón de azúcar. Lentes de contacto para Juan Carlos Oblitas, el peruano en Veracruz. Un día saltó a cabecear y perdió los lentes. No veía nada".


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