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Peñarol, un equipo que se levantó tras varios tropezones

No fue una temporada sencilla para el club aurinegro que de todas formas supo reponerse a varios percances para ganar un nuevo título del Uruguayo

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13 de noviembre de 2018 a las 05:02

La temporada de Peñarol no empezó este año. Familias enteras celebraban la llegada de una nueva Navidad pasada apenas la medianoche en todo el mundo. Lucas Viatri lo hacía en Buenos Aires cuando un petardo le explotó prácticamente en la cara. Al otro día, en pleno festejo navideño del mediodía, la foto del jugador con la cara totalmente hinchada y un ojo cerrado circulaba por los celulares de los diferentes dirigentes de Peñarol. "Yo pensé que era una joda", dijo en su momento un importante directivo aurinegro a Referí. Pero no lo era.

Ese accidente doméstico era un enorme signo de interrogación sobre qué ocurriría con el futbolista que se aprestaba a comenzar una nueva pretemporada con el club. En los primeros días de enero, el jefe de la sanidad aurinegra, Edgardo Rienzi, dijo que no se podía "asegurar que (Viatri) recupere la visión total porque sufrió una lesión importante en la retina. Está evolucionando bien pero hay que ser cautos". No se sumaría a la pretemporada.

Finalmente, luego de distintas intervenciones, Viatri se sumó a los entrenamientos de Los Aromos a principios de marzo, pero lo fueron llevando con mucho cuidado para que volviera con todo, por lo que se tomaron el tiempo necesario. Volvió siete meses después del accidente. Fue contra Racing, pero días después, ante River en el Saroldi en el triunfo 1-0 jugó todo el partido y sorprendió al técnico Diego López por lo que aguantó.

Pero hubo un nuevo mazazo para Peñarol. El 21 de marzo, se rompió los ligamentos cruzados ante Cerro en el Tróccoli, nada menos que Walter Gargano. Se esperaban seis meses de recuperación, y se estaba recuperando satisfactoriamente y en los tiempos esperados, pero en su domicilio, tuvo un accidente doméstico que lo llevó a una nueva intervención (esa vez, de meniscos), por lo que igual que Viatri, estuvo fuera de las canchas durante siete meses.

Esos dos fueron los principales mojones que sufrió el equipo que también se quedaría sin Mathías Corujo, un hombre de selección, quien se lesionó en pleno partido por Copa Libertadores de América ante Atlético Tucumán y se perdió todo el resto del campeonato local. Eso sucedió el 2 de mayo y ya han pasado seis meses, pero su lesión es más grave aún que la de Gargano ya que fue una doble rotura de ligamentos.

En ese mismo momento llegó otro cimbronazo: quedó eliminado de la Libertadores jugando muy mal y terminando tercero en el grupo lo que le daba la chance de jugar la Copa Sudamericana.

Pero si el mal trago de la Libertadores no hubiera sido suficiente, la Sudamericana fue la verificación de que en lo internacional, este plantel no daba en la talla. Se fue enseguida despedido por Atlético Paranaense, el mismo que está a un paso de acceder a la final.

En lo deportivo, perdió el Apertura a manos de Nacional por dos puntos y en el Intermedio, Torque lo sacó de la final en el último instante del encuentro ganándole 4-3 en el mismísimo Campeón del Siglo. El eterno rival, a esa altura le había sacado siete puntos y Peñarol se quedó sin su técnico, Leonardo Ramos, campeón uruguayo del año pasado y sin algunos baluartes como Ramón "Cachila" Arias y su goleador Cristian Palacios quien a esa altura llevaba 12 goles.

Peñarol contrató a un nuevo técnico: Diego López llegaba desde Italia con varios interrogantes. Hacía mucho tiempo que se había ido de Uruguay y no se sabía a ciencia cierta cuánto podía conocer del mismo. Se sumó Alejandro Valenzuela como preparador físico.

De entrada sumaron un nuevo problema: un jugador muy importante como Guzmán Pereira, no había firmado contrato y no realizó la pretemporada. Terminó firmando el lunes 16 de julio y el 21 empezaba el torneo.

Todo Peñarol apostaba a ganar el Clausura y muchos pensaron que la Tabla Anual era una quimera porque el inicio del Clausura fue malo con un pálido empate 1-1 de local ante Racing. Los días pasaron y algunos hinchas comenzaron a insultar al técnico. La primera vez que se notó claramente fue en Belvedere cuando se le ganó a Liverpool porque venían de ser goleados con Paranaense en el Campeón del Siglo.

Allí, pocos días antes, luego de esa goleada en contra a principios de agosto, hubo un quiebre fundamental en esta historia: el presidente Jorge Barrera llamó a una reunión en la que destituyó al director de Fútbol, Gonzalo De los Santos por el mal rendimiento en la Sudamericana y los comentarios sobre el mal relacionamiento con el gerente deportivo, Carlos Sánchez.

Barrera tomó la posta y cedió toda la confianza exclusivamente en Carlos Sánchez, a quien conoce desde hace tiempo. Fue el propio Sánchez quien había recomendado que llegara Diego López y la gran mayoría de los refuerzos.

Peñarol no deslumbraba, pero comenzó a ganar. De a poco y como sucede con los grandes equipos, se levantó. Como pudo, pero lo hizo. Aprovechó también errores del archirrival que se cobijó mucho en la Sudamericana en la que estuvo a punto de pasar a semifinales.

Y entre figura y figura, aparecieron Kevin Dawson en el arco como el jugador diferente del campeonato, Cristian "Cebolla" Rodríguez en su mejor momento, y un futbolista quien había dado poco hasta allí y que terminó siendo fundamental: Gabriel "Toro" Fernández, finalmente, goleador del Clausura. En este trío, Peñarol basó su remontada espectacular. 

Para el fin de la temporada, volvió cuando nadie lo esperaba, Walter Gargano. Jugó 45 minutos con la Tercera división ante Fénix y cinco días después, ingresó de cambio en el clásico del Clausura. Perdían 1-0 y terminaron empatando sobre el final con un cabezazo de otro que había vuelto con todo pero antes, el otro que empezó mal el año: Lucas Viatri.

Peñarol debió soportar dos partidos trascendentes ante Progreso y Defensor Sporting sin su capitán: el Cebolla se desgarró el sóleo en el clásico. En tanto, el nivel de Dawson siguió acrecentándose hasta ganar la Tabla Anual con tres atajadas excelsas ante los violetas y un gran rendimiento en el clásico que les dio el título. En ese partido decisivo y a media máquina volvió el Cebolla y una vez más fue trascendente.

De todas las malas que tuvo en la temporada, Peñarol supo cómo levantarse. Ese es el lema de los equipos que están signados para el éxito, que también saben aprovecharse de errores ajenos, pero que aún permanecen lejos en el ámbito internacional.

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