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Un pacto sagrado en Uruguay: ganar la Copa América 2019

Herederos de la generación que ganó el torneo de 2011, Suárez, Cavani, Godín y Muslera están frente a un silencioso compromiso: levantar la copa número 16

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24 de mayo de 2019 a las 05:02

Copa América 2019, Copa América 2020 y Eliminatorias para el Mundial de Catar 2022 (entre marzo 2020 y noviembre 2021) plantean para la selección uruguaya de fútbol un calendario recargado con 32 partidos -si jugara las dos finales continentales- en 30 meses. En paralelo con esa agenda transcurrirán los últimos destellos de calidad de Luis Suárez, Edinson Cavani, Diego Godín y Fernando Muslera. Allá, en el Mundial de Catar 2022 se apagará la magia de quienes quedaron en los registros estadísticos como los mejores jugadores de la historia de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), con Diego Forlán y Diego Lugano. Vale la puntualización de las estadísticas, porque en el fútbol no existen definiciones absolutas.

Lo que no ingresa en el terreno de la discusión es que el reloj biológico de Suárez, Cavani y Muslera (los tres 32 años) y Godín (33), les está marcando las últimas horas de una carrera brillante que le brindó a Uruguay un protagonismo histórico. Por esa razón, aunque por estas horas no lo reconocerán públicamente para no cargar con un peso innecesario, este viernes, con el inicio de la preparación de la selección para la Copa América de Brasil comienza el compromiso de conquistar el título continental de los 3.000.000 de uruguayos y en particular, para estos cuatro futbolistas.

A simple vista, con Argentina y Brasil como rivales directores en la carrera por el trono, el desafío está al alcance de la mano. Para lograrlo, deberán alinearse, como siempre sucede en las consagraciones, una serie de elementos que consolidarán el éxito: rendimientos individuales, actuaciones colectivas y la cuota de suerte que riega cada vuelta olímpica.

A nivel individual, Suárez y Cavani no llegan en su mejor momento. Al Pistolero, eliminado en semifinales de Champions, le adelantaron una artroscopia, a la que el club en algún momento lo sometería, porque el jugador tenía 39 días antes del debut de la Copa América. Cavani se fue temprano de la Champions, y convive en el difícil mundo de PSG, que gasta fortunas y solo gana la Ligue1. Las polémicas con Neymar y Mbappé transcurren en decibeles muchos más bajos que aquellos a los que parecen expuestos, según los medios. Godín cierra un ciclo histórico en Atlético de Madrid y se va a Inter, con todos los cambios e impactos emocionales que vienen atados a esas circunstancias tan especiales en la carrera de un futbolista.

Lejos de llegar en sus mejores formas futbolísticas a la Copa América, los tres terminan lejos de los éxitos personales de otros años. Frente a este panorama se plantea una pregunta: ¿Es un problema? La experiencia y la madurez futbolística, les permite administrar fortalezas y debilidades y generar el equilibrio para volcar en Brasil 2019 lo mejor de lo último que les va quedando en el fútbol.

“A esta altura de su trayectoria (Suárez, Cavani y Godín) tienen claro todo lo que son, lo que quieren ser y las pocas oportunidades que le quedan para lograr trascender para la historia del fútbol uruguayo, y eso es suficiente para gente inteligente y dedicada desde el punto de vista profesional para generarle motivación, compromiso y para hacer bien las cosas en representación de Uruguay. Allí no debemos hacer un gran esfuerzo. El esfuerzo mayor deberá concentrarse en aprovechar estos días de trabajo con el afianzamiento de las ideas que queremos llevar y esperar que lleguen todos en buenas condiciones” (Celso Otero, asistente técnico de Uruguay)

Esta Copa América será como la zanahoria para el conejo. Como fue la Copa América de 2011 para Diego Forlán, Diego Lugano y Diego Pérez, en Argentina, en la última consagración de Uruguay, cuando llegó a su 15° título continental.

En aquel momento se registraron circunstancias similares a las actuales. Forlán no terminó bien aquella temporada 2010-2011 en Atlético de Madrid, y se concentró para la Copa América. Lo mismo que pudo hacer Cavani en PSG, o Suárez tras pasar por el quirófano.

Hace ocho años, Forlán, Lugano, Diego Pérez, Maxi Pereira tenían 31 y 32 años, y Suárez, Cavani, Godín y Muslera, no llegaban a 24 o 25 años.

De cara al torneo que comienza el próximo mes, Matías Vecino, Lucas Torreira, Naithan Nandez, Federico Valverde y Rodrigo Bentancur, asumen en lugar de Suárez, Cavani, Martín Cáceres y Godín, en 2011.

El desafío para estas nuevas figuras que surgen es seguir avanzando en el camino de la consolidación y la transformación como referentes. En ese ciclo, que silenciosamente se fue registrando desde 2006 en la selección -supervisado por Óscar Washington Tabárez-, y que naturalmente, sin traumas, se procesó para mantener la regularidad del combinado.

Esa combinación de las glorias que empiezan a envejecer y las nuevas caras que comienzan a surgir. La rebeldía grabada a fuego de los futbolistas uruguayos, el compromiso de los jugadores con la selección y el espíritu de grupo que alcanzó Uruguay, hacen que este viernes a las 9.30, con siete u ocho futbolistas en el Complejo de la AUF, se inicie el camino de un pacto sagrado, que heredaron los veteranos de la selección de hoy y que transmiten a las nuevas generaciones que vienen surgiendo y que tendrá en Brasil 2019 la oportunidad histórica de levantar otra copa.

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