28 de octubre 2013 - 18:19hs

Al margen de los porcentajes y la cantidad de bancas, los números absolutos de las elecciones legislativas parciales del domingo en Argentina evidencian un triunfo contundente del kirchnerismo, que obtuvo 7.487.839 votos. La mala noticia es que, si bien ese valor es alto, es mucho menor que el apoyo que logró el partido en 2011, cuando los votos superaron los 11 millones. El futuro en el Ejecutivo, más que el presente en el Legislativo, es lo que preocupa a la militancia K.

Los votos obtenidos por el kirchnerismo equivalen al 33,15 % de la población. En estas elecciones en las que se renueva la mitad de Diputados y un tercio del Senado, la que quedó como segunda fuerza política es la Unión Cívica Radical (UCR), junto con el Partido Socialista y aliados, que obtuvo 4.829.679 votos, el 21,38 % del total. Ese es el partido de Elisa Carrió, Hermes Binner o Julio Cobos. Tercero quedó el Frente Renovador, que con 3.847.716 votos se llevó el 17,03 % del apoyo. Se trata del partido en el que milita Sergio Massa, que fue el gran ganador de la noche y no solo porque se impuso con más de diez puntos de margen sobre el delfín Martín Insaurralde, sino también porque es la primera vez que se presentó sin el apoyo del Frente para la Victoria, en el que se había desempeñado hasta ahora.

La cuarta gran fuerza resultó ser el PRO de Mauricio Macri, que arrasó en Capital Federal y totalizó 2.033.459 votos, cerca del 9 %. La participación registrada llegó al 79,24 %, según datos oficiales.

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Si se trasladan los votos a escaños, poco cambiará en el Congreso una vez que ingresen los nuevos legisladores, el 10 de diciembre. En Diputados el kirchnerismo tendrá tres bancas más que ahora y superará por uno la meta de 129, los necesarios para dar quórum. En Senadores el grupo perderá tres escaños y quedará con 40, pero igual superará los 37 necesarios para dar inicio a las sesiones.

Las dos circunscripciones con más peso, Capital Federal y Provincia de Buenos Aires, no siguieron la tendencia nacional y, por el contrario, castigaron con su voto al oficialismo. Al triunfo por diez puntos de Massa sobre Insaurralde en la Provincia se le sumó en Capital Federal la coronación de Sergio Bergman y Elisa Carrió, del PRO y UNEN, sobre Juan Cabandié para Diputados. En Senadores se vio la misma tendencia, con la imposición de Gabriela Michetti y de Pino Solanas sobre Daniel Filmus. ¿Es esto lo que explica la caída del kirchnerismo? No solamente.

Más allá de los resultados en Buenos Aires, los comicios de este domingo fueron unos de los que arrojaron peores valores desde la llegada de los Kirchner al poder, allá por el año 2003.

El fracaso de anteayer es incluso histórico, pues solo el gobierno del radical Fernando de la Rúa logró un panorama peor en unos comicios legislativos, cuando obtuvo un 23,1 % en las elecciones de 2001. Meses después se desataría una imponente crisis política, económica y social en todo el país.

Otra elección en la que al kirchnerismo le fue mal es la de mitad de período de 2009, cuando perdió cuatro senadores y 20 diputados y se quedó sin la capacidad de dar quórum. El período legislativo que comenzó entonces, en 2009, es el que se cierra con las elecciones de anteayer. Por eso no hay pérdida significativa de bancas, porque se compara con un estadio anterior que era peor.

Sí se nota la diferencia, en cambio, cuando se contrastan los resultados de este domingo con los inmediatamente anteriores, que son los de las presidenciales y legislativas de 2011. Esa vez Fernández se impuso con un 54 %, una cifra bastante más holgada que el 33,15 % de anteayer. Esta diferencia de votos, y no la cantidad de bancas, es la que conviene mirar a la hora de establecer un comparativo.

Entonces surge un nuevo escenario, y es qué sucederá en una eventual segunda ronda en las presidenciales, pues parece poco realista visualizar un triunfo del Frente para la Victoria en primera ronda, tal como sucedió hace dos años. Enfrentados los kirchneristas y los radicales, ¿hacia dónde se inclinarán los demás peronistas y los del PRO? La respuesta, seguramente, dependerá de quiénes sean los candidatos que representen a una y otra causa y de su capacidad para atraer a los demás electores.

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