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Liverpool vive su mejor momento deportivo de la historia

Fútbol > UN PROYECTO HECHO EN URUGUAY

US$ 6 millones de superávit, US$ 25 millones proyectados por ventas: los secretos de modelo Liverpool

Bajo la conducción de Palma desde 2001, Liverpool asoma como el tercer grande, ganó dos de los últimos seis títulos jugados en Primera, va por el tercero, y cerró el balance con US$ 6 millones de superávit

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20 de marzo de 2021 a las 05:00

Quienes vivieron la década de 1970 de Liverpool desde adentro, no se sorprenden con este negriazul protagonista en el Campeonato Uruguayo 2020. Aseguran que el club tiene estirpe, y que, si no hubiera ocurrido una fractura política en los años posteriores que lo llevaron a su crisis más profunda, le hubiera peleado a Defensor Sporting y Danubio el título de tercer grande.

Desde hace unos años, bajo la conducción de José Luis Palma, está de regreso, con autoridad deportiva, fortaleza institucional, crecimiento de su infraestructura y solvencia económica, pilares que escasean en los clubes uruguayo, incluso en los grandes.

En el pilar económico sorprende. No existe otro club de fútbol profesional en Uruguay con los balances que firmaron este mes. Liverpool cerró el año con un superávit de US$ 6.000.000, explicaron desde el club. No tiene deudas. En el próximo período de pases, el mercado de verano en Europa (julio-agosto) en la institución confían que serán transferidos Nicolás de la Cruz (tiene el 70% de la ficha) y Juan Ignacio Ramírez (100%) y esperan recaudar US$ 25.000.000.

José Luis Palma es presidente de Liverpool desde 2001

En infraestructura, sus bienes fueron valuados en US$ 25.000.000, construyó La República, su complejo deportivo con 10 canchas, que proyectó en etapas, que ya tiene los 10 campos en uso y que con futuros ingresos terminará de construir lo que algunos clubes denominan Ciudad Deportiva, y otros Academia.

En el pilar deportivo sus éxitos están a la vista. Está primero en el Clausura, y puede consagrarse campeón este fin de semana a falta de tres fechas. Está tercero en la Tabla Anual, con los mismos puntos que Peñarol (59), con quien pelea para ir como número 2 a la Libertadores e ingresar directo a la fase de grupos, que otorga un premio de US$ 3.000.000. Si Liverpool, que ya jugó como Uruguay 4 en la Libertadores 2021, termina el Uruguayo 2020 como Uruguay 2, clasificará a la fase de grupos de la Libertadores en 2022. Para ello debe culminar entre los ocho primeros en la temporada 2021. Así fue acordado en la AUF. Por tanto, este año el club se puede asegurar dos Libertadores, la de 2021 que ya jugó y la del próximo año. Ganó dos de los últimos seis títulos en fútbol uruguayo (Intermedio 2019, Supercopa 2020). Curiosamente fueron los dos primeros títulos en sus 106 años de existencia. En las últimas cinco temporadas, jugó cuatro años copas (Sudamericana 2017, 2019, 2020 y Libertadores 2021), solo faltó en 2018 tras una terrible campaña en 2017 (fue 12°, con una larga lista de jugadores de renombre que fallaron a las expectativas deportivas).

Este año el club avanza con un presupuesto que redujo tras la pandemia y que asciende a US$ 180.000 mensuales por todo concepto de gastos de la institución.

Finalmente, en el pilar institucional se consolidó a partir de una conducción unipersonal de quien preside al club desde 2001, Palma, quien no se sonroja cuando le hablan de su perfil autoritario. Lo admite. “Sí. No me molesta. Quien dice eso (lo tildan de autoritario), dice la verdad. Es la forma en que entiendo debo manejar a Liverpool. Pero entendámonos bien, y le pido que quede bien claro esto: fui votado 10 veces, por tanto, lo podemos interpretar como una dictadura democrática, ¿verdad?”. Bajo esos preceptos, hizo y deshizo y le dio forma a un club constituido aún por las formas originales de las instituciones deportivas en Uruguay creadas bajo el concepto de sociedades civiles sin fines de lucro, tuteladas por una comisión directiva. Desde 2000 existe la figura de la SAD, cada vez más desarrollada en el fútbol profesional de la AUF.

Pezzolano, el punto de quiebre

El año 2014 marcó a Palma. Con un equipazo, denominación que se suele dar a aquellos equipos conformados por nombres reconocidos para el fútbol local (De Amores, Andrés Lamas, Bonjour, Ravecca, Peña, Filgueiras, Moreno y Fabianesi, Tito Ferro, Freitas, Chevantón, Pezzolano y Rodrigo Aguirre), gastó mucho dinero, más de lo que invertía y se fue a Segunda División. Allí, definitivamente el presidente había aprendido la lección.

Una lección que le había costado una enormidad, porque en 2001 cuando le ofrecieron la presidencia no tenía antecedentes en la vida política del club, asistía a los partidos pero sin regularidad y mucho menos conocía los laberintos del fútbol.

Gerardo Pelusso, exfutbolista del club en la década de 1970 y exitoso entrenador a nivel internacional en el siglo XXI, definió el proceso de este Liverpool y la gestión del presidente con singulares detalles.

Paulo Pezzolano y Pablo Balbi

“Desde que Palma asumió hace 20 años optó por una administración ordenada, prolija, responsable, y así fue haciendo crecer en un momento difícil al club. Recuperó la infraestructura con nuevas inversiones y mejoras de lo que ya existía, y desde lo deportivo tenía un asunto pendiente porque la presidencia de Palma ha sido muy buena en lo administrativo y organizativo, pero le costó un tiempo prudencial aprender en lo deportivo, que está ligado con los resultados. Ha evolucionado. Así ganó el Intermedio 2019, Supercopa 2020 y ahora tiene buenas posibilidades de ganar el Clausura”.

Los golpes le dejaron enseñanzas y al empresario exitoso fuera de la actividad deportiva, que administró desde ese lugar a su club de fútbol, hizo el posgrado de dirigente, con todo el conocimiento del administrador. Así se acabaron los foráneos a Belvedere y se enfocó en el desarrollo de las juveniles. Le costó llegar al punto del fútbol, pero en 2017, con la contratación del técnico Paulo Pezzolano, un exfutbolista del club asociado con el buen juego encontró el estilo que impuso de Primera a Séptima.

En Liverpool, todos los equipos juegan igual. La impronta de los entrenadores se ajusta a la filosofía del club. No lo negocian. En el actual plantel titular, nueve de los 11 nacieron en la cantera del club.

Así llegaron a este presente, que lo encuentra fuerte y que tiene puntos de contactos con el pasado.

Un viaje a los años 1970

“A este Liverpool lo comparo en muchas cosas con el de la década de 1970 que me tocó vivir. Un club floreciente, con crecimiento institucional. Compró Lomas, donde hasta la selección llegó a concentrar. Todo se desarrolló a partir de una administración que se parecía a esta en cuanto a lo institucional por su crecimiento, seriedad, cumplimento de las obligaciones. Se puede decir que fue el tercer grande de la década de 1970. Lo mismo se puede decir ahora. En lo único que cambió es en la conducción, porque esta es una unipersonal, de Palma. Aquella era una directiva con varios puntos altos, Larrea como presidente, Carlos Leiza tesorero, Fidel Russo en la AUF, los Di Candia en la parte social y el barrio. Cada uno era un monstruo en lo suyo. Y otros que me olvido. Aquel era un equipo de trabajo extraordinario”, resumió Pelusso.

Gerardo Pelusso, exjugador de Liverpool

Adrián Leiza, actual delegado del club, e hijo de uno de los grandes dirigentes de la historia del club, aportó otro dato. 

“Liverpool era el tercer grande, pero las luchas intestinas nos pasaron factura. Recuerdo acompañar a mi padre a la cancha siendo aún muy chico, y todos los partidos se jugaban a estadio lleno. Liverpool era el más taquillero después de los grandes. Liverpool trascendía Belvedere. Sin embargo, los enfrentamientos políticos de ese entonces desunieron y caímos en ese tobogán que nos llevó a la B y a vivir años difíciles”.

Adrián Leiza, delegado de Liverpool

Con la llegada de Palma a la presidencia en 2001, quien asumió y tuvo que aportar US$ 500.000 para que el club pudiera competir en Segunda División, por deudas, empezó a ordenarlo.

Sus luchas en la AUF, y los particulares enfrentamientos con Eugenio Figueredo le dieron visibilidad. Su figura trascendió el fútbol, y con su estilo se ganó un lugar especial. Sigue cultivado el mismo perfil, ahora enfocado en su club, dijo, porque se desgastó en luchas poco fructíferas en la AUF. Aunque por estos días vuelve a escena, con un papel protagónico, en la creación de la Liga Profesional Uruguaya.

Poco después de Pezzolano, llegó Gustavo Ferrín, en junio 2019. Ferrín es un reconocido entrenador quien asumió la función de director deportivo. En el club aseguran que marcó un antes y un después.

Gustavo Ferrín es director deportivo de Liverpool desde 2019

Consultado por Referí, Ferrín trazó un paralelismo de este Liverpool con el Defensor Sporting pionero y pujante de Eduardo Arsuaga, en el que él dio sus primeros pasos como entrenador, en 1995.

“Conocí un Defensor en la época de Arsuaga en el que había un lineamiento con muchas similitudes como las que hay en Liverpool. Hay un presidente sumamente inteligente, conocedor de lo que es el fútbol, a quien todo el mundo lo enfoca en la austeridad, en la economía, en la administración, pero cuando uno se sienta a hablar con él es un hombre que tiene un abanico de conocimiento y además es respetuoso de lo que le corresponde a él y de los espacios que brinda para trabajar”, subraya.

Recuerda Ferrín una charla con Palma, hace años, cuando estaba fuera del club. “Sí, hace años, tal vez 15 años, le dije al presidente, ‘hay que hacerse amigo del tiempo’, y se lo dije porque lo que uno a veces cree que en el presente genera desesperación y se ve como una instancia crítica, con el correr de los años se comprende y se ve que no es tan caótica ni tan brillante como se puede ver en el tiempo presente. El tiempo va poniendo las cosas en su lugar y hoy Liverpool tiene un lugar en el que la paciencia y los momentos críticos lo hicieron crecer, sobre todo reflexionar pensando lo mejor en la institución. Y en eso Liverpool tiene cimientos muy fuertes”.

Explicó que a la hora de formar futbolistas cuidan tanto o más los aspectos humanos y de formación integral, como los deportivos, aspectos que son claves para la elección de los entrenadores.

Apuesta a los jugadores del club, porque descubrieron que los que contratan del exterior o de otros clubes no son mejores que los que forman en La República, en donde tienen la formación que Liverpool quiere y los prepara con sentido de pertenencia.

¿Tiene techo Liverpool? “No creo que haya un techo, y en esto quiero ser muy preciso, porque una cosa es cuando uno dice no tiene techo y enseguida asocia, ¿va a ser campeón de la Libertadores?. Liverpool actualmente no está preparado para pensar en eso, pero es un club que no tiene techo porque está en pleno desarrollo en su estructura, su infraestructura es brillante, y está todo diseñado para este club siga creciendo en todos los proyectos encaminados”.

Este domingo ante Nacional buscará el tercer título en menos de dos años y en los últimos siete torneos, con la ventaja que lleva en la tabla del Clausura y con el sueño de clasificar a la final del Uruguayo.

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