7 de mayo de 2013 18:25 hs

Los diputados opositores venezolanos Leopoldo López y Nora Brancho llegaron a Uruguay al mismo tiempo que el presidente Nicolás Maduro a quien no reconocen como tal y solicitaron una auditoría al Consejo Nacional Electoral (CNE). Estuvieron en el Parlamento uruguayo, donde manifestaron que en su país se acalla a la oposición y se vive “una crisis de gobernabilidad y moral”.

¿Por qué demoraron en presentar la impugnación de las elecciones?

Leopoldo López: Porque no se prepara de un día para otro. La que se presentó la semana pasada tiene 280 folios con denuncias y la que se presenta ahora contiene denuncias contra 5.300 mesas de votación. Esto pese a que la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, es activista del gobierno y buscó desprestigiar nuestra solicitud.

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Con un CNE con 4 miembros oficialistas y un opositor, ¿qué esperan?

LL: No tenemos confianza en las personas que llevan las instituciones pero no podemos dejar de hacer las impugnaciones. Los jueces que las rechacen tendrán que asumir su responsabilidad ante la historia. Además, estamos agotando la vía interna para luego ir a las vías internacionales que corresponda.

La oposición se presentó en el Parlamento a pesar de que sabía que no podría hablar y, una vez en el recinto, empezó a hacer ruido para obstaculizar la sesión. ¿Eso no fue violentar las cosas?

Nora Bracho: Sí, pero no podíamos dejar de ir, a pesar de que sabíamos que íbamos a estar en peligro y, efectivamente, así sucedió. Dos semanas antes, el diputado William Dávila fue herido con un micrófono. En ese momento, a todos nos lanzaron micrófonos, papeleras, cualquier objeto. Teníamos que llamar la atención del mundo de lo que estaba pasando, porque el teniente Diosdado Cabello quería seguir la asamblea como si fuese normal. De hecho, mientras no nos daban el derecho a la palabra, transmitían la sesión por TV.

En un momento enfocaron al techo

NB: Sí, eso es lo que siempre hacen. Cuando apuntan al techo, la gente ya sabe que está pasando algo. Como no nos dieron la palabra, sacamos una pancarta que decía “golpe al Parlamento” y comenzamos a llamar la atención, queríamos que la gente supiera que estábamos ahí. Estas son mis armas (una matraca, dos silbatos y una vuvuzela); dijeron que tenía gas paralizante, ¡y es una vuvuzela! Se volvieron locos, iracundos y comenzaron a lanzarnos las sillas y papeleras. Al diputado Michael Reyes (suplente de Elvis Amoroso), no le correspondía estar en la sesión y arremetió contra Julio Borges y le cayó a golpe limpio. Y no fue algo aislado. Duró 45 minutos.

¿Cómo impactó esto a nivel nacional?

NB: El gobierno nacional lo transmitió como si nosotros hubiéramos sido los violentos, estamos en un país bizarro. Nuestro país está viviendo una crisis sumamente grave, de gobernabilidad y moral. El gobierno siempre quiere tapar el sol con un dedo y voltear los hechos, porque tiene la hegemonía de los medios de comunicación.

Después del episodio, ¿hubo algún cambio en el chavismo y la gente?

NB: En el chavismo no, pero el pueblo sintió indignación porque es consciente de que están obrando mal. Nosotros queremos diálogo, paz. Todo se deriva de que solicitamos al CNE una auditoría. Anteayer, (Nicolás) Maduro amenazó con meter preso a Leopoldo. ¿Maduro es juez? ¿Cómo va a amenazar con meterlo preso? No hay separación de poderes en nuestro país. Es una total aberración.

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