Es muy especial porque al ser tenista estás todo el tiempo jugando solo para vos, y la Copa Davis tiene ese sabor especial de que estás representando a tu país y en equipo, y son solo dos semanas al año. Trato de disfrutar un montón porque me da mucha energía. Desde chico miraba la serie de la Davis en Uruguay y soñaba con ser parte de eso y hoy, ya hace un par de años, lo estoy logrando. Así que trato de disfrutarlo mucho. Además, tengo la suerte de que esté mi entrenador también esta semana. La verdad es que todos nos sentimos muy acompañados y eso da mucha energía a la hora de competir y sabés que tenés mucha gente atrás tuyo que quiere que ganes.
¿Cómo suma el público?
La Copa Davis tiene eso especial de que, al representar a tu país, es más una onda partido de fútbol. Entonces está un poquito más caldeado el ambiente y la hinchada te puede dar ese empujón que uno necesita cuando las cosas no van bien, o quizás al otro jugador hacerle sentir un poco la presión a la hora de cerrar un set. Porque después viajamos mucho por todos lados y, salvo que toque contra un local, la gente va a ver y quizás aplaude los puntos de los dos jugadores.
¿Jugar de local aumenta la presión o la alivia?
Tiene las dos cosas. Tiene un poquito de presión porque también sabés que las condiciones y todo están a tu favor, pero también esa presión es linda porque significa que la gente viene a alentarte a vos para que ganes. A su vez, tenés que hacerte fuerte con todo eso. Cuando sos visitante llegás cinco días antes, tenés que adaptarte rápido y tenés poco apoyo de afuera.
¿Vos sentís presión? ¿Cómo lidiás con ella?
Sí, creo que todos sentimos presión. Siempre que uno entra a la cancha y quiere ganar. En este caso soy el (número) uno de Uruguay, vengo de un gran año, soy consciente de que tengo responsabilidad. Pero eso también significa que vengo haciendo las cosas muy bien. Nadie me regaló nada para estar en esta situación, así que lo uso a mi favor como motivación. Obviamente da un poquito de tensión pero de esa buena, de estar atento y de querer ganar.
¿Qué tomás de todo este año para competir este viernes y sábado?
Lo que tomo como positivo es que fui creciendo desde que empezó el año hasta ahora. Fui mejorando mucho, todos los momentos de presión y momentos donde sentía un poquito de necesidad de ganar creo que los administré muy bien. Estuve manejándome muy bien en la cancha en los momentos incómodos. Eso es justamente lo que pasa en todos los partidos de tenis y más acá. Sé que en esos momentos rendí bien y acá la gente viene a vernos a nosotros, quieren que ganemos y eso es bastante importante. Me aferro a que también sé que estoy preparado y que he jugado grandes torneos, este es mi mejor año.
El paso al tenis profesional y adaptarse a esa vida
Te fuiste a los 17 a Europa a competir, ¿cómo es para una adolescente tener que arrancar a viajar, a adaptarse a la vida del tenista?
En mi caso fue bastante complicado el hecho del primer viaje a Europa porque yo todavía no sabía si quería jugar o no, y (Enrique) "Bebe" Pérez (Cassarino) en su momento dijo 'bueno, tengo que saber si estás preparado' y me mandó a Europa. Para que me haga hombre básicamente. Yo siendo hijo único, totalmente mimado en mi casa, me daban todo lo que quería, y me fui solo allá con un compañero a jugar torneos. Ahí tenés que hacerte hombre, rebuscártela para todo. Cocinarte, trenes, llegar a un torneo solo, ir a entrenar, comprar pelotas, conseguir cancha. Todo eso que después te hace valorar lo que tenés en tu casa, pero a su vez sabiendo que si quiero ser tenista tengo que pasar por todo esto. La verdad es que no la pasé nada bien, pero sabía que tenía que salir de la zona de confort para seguir mejorando.
¿De qué manera describirías la vida de un tenista?
No te voy a decir sacrificio porque sacrificio me parece que es otra cosa, pero hay que hacer mucho esfuerzo. Para estar en el lugar que se ve en la tele dejás muchas cosas de lado. No estar en tu casa, perderte cumpleaños de amigos, de seres queridos. Mismo tu cumpleaños capaz que lo pasás en la otra parte del mundo y solo o con tu entrenador, si tenés la posibilidad económica de viajar acompañado. La realidad es que todos jugamos para cumplir nuestros sueños y cada uno tiene que poner en la balanza que pesa más, si cumplir tus sueños o tener una vida más 'normal'. A mí me encanta esto, quiero cumplir todos mis objetivos y sueños con el tenis, así que lo hago con gusto. El día que deje de jugar, quiero saber que hice todo lo posible y que no me guardé nada.
¿Cómo fue darte cuenta de que podías dedicarte profesionalmente al tenis?
Creo que fueron pasando los años y yo fui mejorando. Veía que año tras año iba mejorando con mucho esfuerzo y muchas horas en cancha, en gimnasio, haciendo todo lo que tenía que hacer. Un año que fue bastante bisagra fue el 2024. Ahí gané 4 futures (torneos profesionales organizados por la ITF) y pasé de estar 600 a 350 (del ranking). Ahí me empecé a afianzar en el circuito Challenger. Te sentís tenista y te sentís más cerca, y tomé la decisión de invertir un poco más en mi carrera e irme a vivir a Buenos Aires.
"En Uruguay la gente no invierte en tenis": los desafíos del deporte para financiarse
¿Cómo es el proceso de conseguir patrocinios?
Es muy complicado, más en Uruguay que la gente no invierte en tenis. De chico no tenía sponsors, tampoco era el mejor de mi categoría, entonces no me llovían propuestas ni mucho menos. Mis padres me ayudaron muchísimo, me dieron la confianza, me dijeron cuánta plata había y de esa forma fuimos organizando los torneos para poder usarla. Hoy en día ya me puedo mantener por mí mismo. Ahora tengo sponsors que me dan también una tranquilidad, algo fijo por mes para cubrir algunos gastos.
¿Cómo es el apoyo a los tenistas en Uruguay en general?
Poca gente ve tenis. Creo que cuando empezás a ganar ahí te empiezan a dar para adelante. Yo siento el cariño de la gente, y capaz que a veces pienso que me conocen menos de lo que en realidad me conocen. Estoy agradecido con todos los que me han tirado buena onda, y trato de devolvérselo en la cancha. Entiendo que no es un deporte tan popular, entonces no hay tanta gente que esté pendiente de nosotros. Pero es así, hay otros deportes que mueven más. De nuestra parte tenemos que seguir trabajando y tratar de seguir mejorando para atraer más gente.
¿Qué sentís que falta para que en el tenis crezca en Uruguay?
Creo que hoy en día está en un proceso para que mejore. La Asociación (Uruguaya de Tenis) está haciendo las cosas mejor. Están poniendo más torneos, que eso para los chicos es muy importante. Si juegan una vez al mes se aburren y obviamente es más divertido otro deporte. Después, que haya más gente que quiera invertir en el tenis, porque la Asociación no se puede mantener sola. Hacer torneos, pagarle a árbitros, pelotas, obviamente es caro. También que se trate de ayudar más que nada a los chicos. Que los de 10, de 12 tengan una buena formación para que tengan muchos más años para seguir mejorando y que en los clubes se les dé mucha atención. A partir de ahí es más fácil mejorar. Obviamente es un país chico, entonces es más difícil que salgan jugadores si nos comparamos con Argentina o Brasil. La realidad es que hay que confiar, y si se siguen haciendo las cosas así, yo creo que vamos a mejorar.
¿Qué viste distinto en Argentina que, si se aplicara acá, podría sumar?
Lo que vi distinto en los demás países es que se trabaja mucho la técnica desde chicos. Va un poco de la mano con que las academias y las federaciones tienen más sponsors, entonces tienen una manera más fácil de invertir. A su vez, acá no hay tanta cultura de tenis como en Argentina, que estás en el avión y ves canchas por todos lados. La gente vive y respira tenis. Eso pasa, ya es así. Por eso es que todos los sudamericanos se van a hacer base a Buenos Aires, porque es como la cuna del tenis en Sudamérica. Tenés muchos más kinesiólogos, preparadores físicos con experiencia en tenis y entrenadores.
Su equipo, cómo prepara cada año y sus metas
¿Hoy en día como se compone tu equipo?
Se compone de mi entrenador de tenis, mi preparador físico, mi psicólogo y mi fisioterapeuta.
¿Te pones objetivos a corto y largo plazo?
Principalmente pongo objetivos de cómo empezamos y cómo nos gustaría terminar el año.
¿Los objetivos los proponés vos o los planifican con todo el equipo?
Lo hablamos con mi entrenador. También tenemos objetivos una vez que empezamos una gira para el final de la gira. Pero lo que más nos importa igualmente es el desarrollo mío como tenista, seguir mejorando. No tanto pensar en 'este partido lo tengo que ganar', sino que seguir la línea que venimos trabajando y cada día tratar de ser un poquito mejor, y que eso nos lleve a nuestros objetivos de final de año.
¿Cumpliste objetivos este año?
Si, cumplí bastantes. Gané mi primer challenger, jugué dos Grand Slams. Me quedan algunos por cumplir hasta final de año.
¿Cómo fue jugar la qualy de esos Grand Slams?
Fue increíble. Yo estaba 260 (en el ranking ATP) y tenía tres torneos para entrar a Wimbledon. Con mi equipo sabíamos cuántos puntos necesitábamos. En la primera semana gano el torneo. Ahí ya estaba muy cerca, había que ganar supuestamente dos partidos más. En el segundo torneo, gano el primer día, el segundo día ya estaba bastante nervioso, pero también gané. Estaba adentro, pero dependíamos todavía de más gente, si los demás ganaban o perdían. Terminé haciendo final esa semana. Fue una alegría inmensa cumplir un sueño que tenía de chico. En esos momentos decís 'la verdad que vale la pena todo lo que hice y todo lo que dejé de lado'.
¿Cómo estás para el viernes para la Copa Davis?
Estamos todos muy bien, tenemos un gran equipo. Todos tiramos para adelante y tratamos de sumar en el día a día. No solo a uno, sino al equipo, que es lo más importante. A la hora de entrar a la cancha se ve reflejado si un equipo está unido o no. Yo estoy con muchas ganas. Hace dos años y medio que no jugábamos de local, así que con muchas ganas de estar acá. El club nos está tratando muy bien y la realidad es que jugar acá, enfrente de mis padres, de mis amigos, es algo que no tiene precio. Así que voy a hacer lo mejor posible, y ojalá llevarnos la serie.