“Jamás le diría que no a la selección de Uruguay si me necesita. Más estando tan cerca de un Mundial”. Luis Suárez, el mismo que había dado un paso al costado en la Celeste por un diferendo con el entrenador, dejó la duda instalada ¿Será convocado? La lista de 55 futbolista reservados —la lista larga de los 26 que conformarán el plantel— es confidencial. Pero todo apunta a que el Pistolero, como le llaman, no jugará su quinta Copa del Mundo. ¿La supuesta postura del director técnico coincide con la de la opinión pública?
Son más los que no quieren que vuelva (49,4%) que quienes sí lo desean en el equipo (44,1%). Es una distancia estadísticamente significativa teniendo en cuenta que el margen de error es de 2%. Pero, ¿qué explica esa postura? ¿Tiene que ver con cómo se dio la salida del jugador del plantel? ¿Es un tema de edad o ritmo de juego? ¿Es una mirada estratégica sobre si existen mejores delanteros en actividad? No, es la pasión.
El Observador había publicado este martes que los simpatizantes de Peñarol son un poco más que los de Nacional. Los dos, sumados, representan a nueve de cada diez de quienes se identifican con un equipo del fútbol uruguayo. Y es con esas camisetas puestas donde se nota la fractura en la opinión pública. La siguiente gráfica lo muestra:
El periodista Juan José Díaz, quien trabajó 19 años en El Observador, siguió la carrera de Suárez desde antes del salto a la fama. Por eso esta partición de la opinión pública no le sorprende. En las inferiores de Nacional, el delantero no era el Pistolero. Le decían el Salta —en referencia al departamento donde nació— y ya entonces, tituló Díaz en Últimas Noticias: “Cuenta goles a granel”.
Esas formativas en el club tricolor no fueron el parte-aguas. “Con la explosión de las redes sociales, y por la manera de ser de Suárez adentro y fuera de la cancha, quedó más de manifiesto que los rivales lo odian y los hinchas lo idolatran”, dijo Díaz a El Observador.
Hasta que un día regresó a Nacional con la promesa de salir campeón, y lo logró. “Ahí fue el verdadero quiebre, donde más se notó la polarización de una figura” que hasta tiene una estatua, murales y fotogramas guardados en el cerebro de varias generaciones: la mano contra Ghana, el gol contra Inglaterra, sus besos en los dedos, las mordidas…
20251022 El agradecimiento de Luis Suárez para Nacional por el regalo que le envió el club por los 600 goles
El agradecimiento de Luis Suárez para Nacional por el regalo que le envió el club por los 600 goles
Desde ahí, desde ese pasaje más reciente por Nacional, pasó lo que Felipe Arocena, profesor titular de Sociología (Udelar) llama “la tiranía de la identidad”. A la otra persona se la juzga en base a aquellos aspectos con los que me identifico.
El fútbol y la política son las religiones laicas, bromean varios académicos. Porque tienen en común el sentido de pertenencia, rituales y, sobre todo, la construcción de una identidad desde la que se mira al otro.
No es algo nuevo. Es casi la esencia de la humanidad en su origen, “en la idea más tribal”. Arocena ya había liderado un estudio sobre fútbol para la asociación de este deporte en Uruguay y allí daba cuenta del peso que tenía ese sentido de pertenencia.
La región, la edad o el sexo no hacen la diferencia en la respuesta de si Suárez debe volver a la selección. Es la camiseta identitaria la que parece sudarse en lo que esbozan los encuestados por El Observador y los académicos de la Universidad de la República.
¿Cómo se hizo la encuesta?
El Observador, Udelar y Ferreira aplican a nivel masivo en Uruguay un monitoreo de la opinión pública con encuestas no probabilísticas que permiten inferencias a través de modelos alternativos.
Aquí puede ver algunas de las notas realizadas mediante estas técnicas.
Este proyecto de encuestas —anónimas y cuyos datos no son usados con otros fines que académicos y periodísticos— es una apuesta a la innovación en la aplicación de nuevos modelos de investigación social, la confección de trabajos comunicacionales de calidad e independientes (no reciben apoyo de empresas ni de políticos), y la elaboración de documentos académicos que permiten generar conocimiento.
Para este sondeo puntual fueron encuestados 3.991 voluntarios.
Contó con el apoyo del politólogo Juan Ignacio Pintos.
A continuación los detalles metodológicos: