Inspirada en su experiencia internacional, la desarrolladora decidió materializar en Uruguay esos nuevos desarrollos de usos mixtos urbanísticos de los que hay pocos a nivel global. "No hay más de 10 ó 15 proyectos en el mundo que se estén haciendo así, de foja cero", dice Sánchez y remarca: " En Sudamérica hay muy pocos ejemplos de proyectos así de usos mixtos en una zona que ya forma parte del área metropolitana, porque a veces lo que pasa es que este tipo de proyectos están en los suburbios".
Para idearlo, los desarrolladores no tomaron uno solo como referencia, sino que conformaron un proyecto "a la uruguaya", adaptado al entorno y pensada para el futuro.
La idea no estuvo en el esquema de trabajo de la desarrolladora hasta que le ofrecieron estas 238 hectáreas- 90 entre la Ruta Interbalnearia y la costa y las otras 148 al norte de la ruta. "Para hacer proyectos tenemos, primero, que convencernos nosotros, eso nos llevó un año", cuenta Sánchez.
Después, el buen vínculo con el estudio Luis E. Lecueder facilitó la sociedad entre ambos y, en conjunto, analizaron la idea como una muy buena oportunidad y difícil de replicar porque "en el Area Metropolitana- entre Montevideo y Canelones- quedan pocas porciones de tierra tan bien ubicadas y de gran escala que permitan hacer desarrollos urbanísticos de usos mixtos desde cero", reflexiona Sánchez. Las primeras negociaciones sobre el proyecto comenzaron hace tres años, hace seis meses que terminó de comprarse la tierra y, ahora sí, es tiempo de comenzar a proyectar lo que será el desarrollo que cambiará el horizonte de Atlántida.
El Águila: Pública, tecnológica y con el bienestar en sus cimientos
"El mundo cambia y no podemos seguir pensando igual", dice Sánchez en diálogo con Café y Negocios y presenta un proyecto que es una incertidumbre, lo que entiende que en la era actual es "un valor agregado". "Lo que nosotros pensemos hoy, seguramente no sea lo que la gente quiera dentro de cuatro años", apunta el socio de Kopel Sánchez y destaca que la flexibilidad es uno de los puntos centrales de la iniciativa.
Este desarrollo que los impulsores valoran como "disruptor" tanto a nivel local como internacional, sí tiene algunas directrices principales que lo definen desde su origen: "No es un proyecto de barrio privado, estamos pensando en un proyecto totalmente público en donde la naturaleza se preserve y la tecnología y el wellness (bienestar) vayan de la mano; qué se puedan desarrollar las actividades que se pensaron y las que aún no se pensaron", explica el socio de Kopel Sánchez.
El proyecto, lindero al monumento El Águila que le da nombre, se desarrollará en zonas con características diferentes dentro de la nueva centralidad de Atlántida, lo que permitirá que haya una oferta más rural, otra más urbana y otra más ligada a la playa.
¿Es una ciudad inteligente? "Se sigue hablando de la ciudad inteligente, pero ahora hay un concepto donde el foco está pensando en el habitante, entonces se dice que el inteligente es la persona que habita ese lugar", responde Sánchez.
Esa forma diferente de concebir el proyecto -desde el residente, más que desde la oferta- está en cada una de las verticales. "Puede ser residencial, puede ser de trabajo, puede haber labs-empresas que hacen investigaciones y desarrollos-, espacios comerciales diferentes", apunta Sánchez y describe que, por ejemplo, dentro de la experiencia comercial es cada vez más evidente que la compra tiende a volverse online y que el verdadero sentido del comercio físico es ofrecer una experiencia.
Una fuerte impronta de la nueva ciudad está ligada a la sostenibilidad desde diversos puntos de vista, desde la movilidad eléctrica, la inclusión de ciclovías, integrar la actividad ecuestre y circuitos rodeados de naturaleza para correr. “Es un proyecto bastante diferente a lo que estamos acostumbrados a ver”, dice su impulsor.
En la misma línea, la ciudad tiene un fuerte componente público y en este aspecto se diferencia de los barrios privados que crecen en el límite entre Montevideo y Canelones.
“Nosotros no estamos haciendo un proyecto segmentado para diferentes clases sociales”, afirma Sánchez y hace hincapié en que cuando se pasa cierta escala, al “hacer ciudad” existe un compromiso con todos los ciudadanos.
“Estamos pensando en que hay zonas donde puede haber planes de vivienda más densas, otras donde la vivienda sea unifamiliar, donde haya más residencia de clase media, otros para quienes quieren llegar a ser clase media”.
En el mismo sentido, en la parte residencial se combinarán diferentes tipologías. “Habrá determinadas zonas con algo más de altura y otras zonas con menos de altura, ese es el camino que estamos recorriendo”, indica Sánchez.
¿Se ampararán en la Ley de Vivienda o en los proyectos de Gran Inversión que contempla la COMAP? Aún no está definido, pero Sánchez sostiene que en la totalidad de la propuesta seguramente se aplique a varios regímenes.
Aprobaciones, infraestructura e inicio de obras
Por su escala, El Águila atañe a una gran cantidad de actores entre los que se encuentra el gobierno municipal de Canelones, el gobierno nacional y los ministerios involucrados.
Esto también supone obras de infraestructura necesarias para facilitar el acceso y soportar el crecimiento de la zona, que si bien ha sido adoptada luego de la pandemia como residencial, se espera que su crecimiento se pronuncie aún más en los próximos años.
En este contexto, el proyecto va a cambiar la forma de acceder a la ciudad, "la forma de comunicarse, la forma de comunicar norte y sur, todo lo que es la infraestructura del lugar", dice Sánchez.
A esto se suma que, luego de comenzar a desarrollar la idea, el gobierno de Canelones tomo una definición que mejoraría aún más sus proyecciones. "Puso a Atlántida en la agenda como su principal balneario, que ya lo era, pero lo puso más en agenda con una inversión de saneamiento para todo el casco urbano de Atlántida, lo que va a mejorar muchísmo la zona". Al mismo tiempo, el gobierno nacional decidió que el hospital público de Costa de Oro estuviera ubicado también en Ruta Interbalnearia y Ruta 11.
Desde la desarrolladora esperan que el trámite de los permisos y aprobaciones se extienda, al menos, por un año y medio. "Pensamos que en dos años podríamos estar empezando a comercializarlo", sostiene Sánchez, aunque asegura que antes -el año próximo- comenzará a haber activaciones para que se conozca la zona, como un parador en la playa o el acceso a la zona rural con un club de campo, "experiencias que te acerquen a vivir el territorio".
No es la primera vez que la desarrolladora apuesta a proyectos de gran porte que combinan usos residenciales y comerciales, pero este es sin duda el de mayor escala hasta el momento.
El Águila ya cuenta con la capitalización conformada casi íntegramente por inversores locales, y está proyectado por -y para- uruguayos.