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26 de junio de 2026 5:00 hs

La selección uruguaya se enfrenta este viernes con España a la hora 21.00 en Guadalajara en el partido de cierre del grupo H del Mundial 2026. El destino de la celeste está en manos de los jugadores. Más allá del equipo que pare Marcelo Bielsa, más allá de cómo encare el DT el encuentro ante una potencia mundial y más allá de las variantes que se hagan durante los 90 minutos.

Uruguay no hizo los deberes contra Arabia Saudita ni contra Cabo Verde. Y ahora deberá entregar la tarea, apremiado, sí o sí contra la poderosa España.

Se cometieron errores inexcusables, se erraron goles y se concedieron ventajas. Adentro de la cancha. Allí donde la mano del entrenador ya no puede tallar los resultados.

Por eso, hoy más que nunca, Uruguay está en manos de sus jugadores.

Lo que Bielsa plantee, la formación que designe y los cambios que ejecute durante el encuentro, ya pasan a tener un valor relativo.

¿Por qué? Porque Uruguay no le ganó a Arabia Saudita porque salió a jugar el Mundial a tranco lento, a ritmo de fútbol uruguayo y porque cuando aceleró y empezó a correr lo hizo abajo en el marcador por un descuido inexplicable en la referencia de un tiro de esquina (Rodrigo Bentancur).

La presión y el gran despliegue físico del segundo tiempo estuvo gobernada por la tensión generada por correr el marcador de atrás y por la ineficacia ofensiva, algo en lo que mucho tuvo que ver el golero Mohamed Alowais.

Lo mismo pasó contra Cabo Verde. Dos errores imposibles de concebir en un Mundial. Detalles de esos que determinan partidos y campañas.

Una barrera mal conformada por el olvido de un jugador (se sabrá quién fue cuando España disponga de un tiro libre en la misma zona). Otro que se da vuelta y se abre (Maximiliano Araújo). Un golero (Fernando Muslera) que da un paso fatal. Un gol de tiro libre totalmente evitable.

Y después lo peor: un lateral sacado atrás (Juan Manuel Sanabria), un pésimo pase de apoyo (Mathías Olivera), una mala salida del golero. Y a cobrar.

La idea del entrenador -la presión constante, el ritmo vertiginoso, el ataque vertical, la actitud protagónica- quedó socavada por esos groseros errores.

Por eso, ahora contra España, la responsabilidad es 100% de los jugadores.

La concentración que achique a cero el margen de error. La tenacidad para defender porque la paciencia de los españoles y la técnica de sus intérpretes no admite relajación alguna en los 112 o 116 minutos que durará el partido. La precisión para presionar en los momentos y sectores del campo adecuados, contra un equipo experto en descomprimir situaciones. Sin que vuelva a pasar lo que pasó en el primer gol de Cabo Verde cuando Manuel Ugarte, Federico Valverde y Juan Manuel Sanabria salieron a presionar a un jugador de Cabo Verde (mucho menos rico técnicamente que Lamine Yamal) que giró, se les escapó por banda y generó un tiro libre + amarilla de Bentancur (que en caso de ver otra se quedará afuera de 16avos de final, si Uruguay clasifica). La eficacia para anotar alguna de las pocas chances que se van a generar, porque hay que olvidarse de antemano de poder crear situaciones de gol a granel, como se pudieron generar ante Arabia y Cabo Verde, con un bajísimo índice de efectividad.

Bielsa ya afirmó que no renunciará a sus ideas contra España y que pretende sacarle la pelota la mayor cantidad de tiempo que pueda.

No dijo cómo piensa presionar en zona media a los Rodri, Pedri, Gavi o Fabián, si lo hará zonalmente o determinará referencias personales.

También dijo que contra Inglaterra -amistoso en marzo- pretendió hacer eso, pero que las circunstancias del partido llevaron a Uruguay a jugar en un bloque bajo.

Los jugadores saben cómo adaptarse a las circunstancias. Saben que pueden jugar mejor, integralmente, a lo que jugaron contra Arabia y Cabo Verde. Saben que ahora tienen que dar su mejor versión contra España. Saben el valor sagrado que tiene vestir la camiseta celeste de la selección uruguaya. Saben que la ilusión de 3 millones está en sus manos.

Si en algún momento las ideas de Bielsa los sedujeron (3-1 a Chile en el Centenario, 2-0 a Argentina en La Bombonera, 2-2 con Colombia en Barranquilla protestándole al juez porque adicionó poco, 2-0 a Brasil en el Centenario...) pero después, durante aquella convivencia compleja en la Copa América 2024 se rompió el encanto, si luego Bielsa declaró que en Uruguay "es donde más maltrato" recibe, si ya no hay feeling entre jugadores y DT, y si volvieron a plantearse discrepancias frente a frente en este Mundial NO IMPORTA. Lo que importa es la celeste. Y los jugadores lo tienen que demostrar en la cancha contra España.

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