16 de marzo 2026 - 5:00hs

“Cuando los grandes se pelean, no son buenas noticias para nosotros”, citaba a menudo la diplomacia uruguaya cuando la incipiente rivalidad entre Lula Da Silva y Javier Milei asomaba con poner en veredas opuestas a Brasil y a Argentina en la interna del Mercosur. Pero las diferencias ideológicas no impidieron que en dos años el bloque cerrara filas –con más sintonía entre cancilleres y diplomáticos que entre mandatarios– para celebrar importantes hitos comerciales como el acuerdo con la Unión Europea y el EFTA.

Pero mientras los gobiernos de Uruguay y Argentina están codo a codo para defender la “flexibilidad” del Mercosur para que cada socio pueda avanzar en negociaciones comerciales con terceros, alentados por sus respectivos intereses en lograr la adhesión plena al Tratado Transpacífico (Cptpp) uno y un acuerdo con Estados Unidos el otro, Brasil envía señales inequívocas de una mayor cautela.

Y a la inversa, tanto Uruguay como Argentina coincidieron en reprochar a Brasil dos iniciativas distintas de su gobierno que mantienen en vilo a exportadores de ambos vecinos del Río de la Plata.

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En la última reunión del Grupo Mercado Común el pasado 5 de marzo en Asunción, Brasil hizo consultas sobre el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos firmado en febrero entre Argentina y Estados Unidos. El embajador Francisco Cannabrava, en representación de la delegación brasileña, pidió a Argentina que confirme si las eventuales concesiones arancelarias que otorgará al país norteamericano serán parte de las excepciones al Arancel Externo Común acordadas tiempo atrás dentro del Mercosur.

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Diplomáticos argentinos han asegurado en distintos medios que las reducciones arancelarias entrarán dentro de la lista de 150 excepciones a las que tiene derecho su país.

Tras agradecer la respuesta, el embajador de Brasil expresó su “preocupación de que los compromisos asumidos en dicho acuerdo no generen retrasos en el tratamiento de solicitudes de modificaciones arancelarias en los mecanismos del Mercosur ni produzcan distorsiones, barreras adicionales u otros impactos en el comercio intrazona”, según consta en el acta del encuentro a la que accedió El Observador.

La delegación brasileña insistió en su inquietud respecto a que el acuerdo pueda “tensionar el objetivo de libre comercio intrazona y configurar nuevas barreras regulatorias para los productos originarios del bloque, especialmente en sectores como el agrícola o el automotriz”.

El canciller de Lula en Brasil, Mauro Vieira, ya había deslizado en entrevista con Modo Fontevecchia que si el acuerdo entre Argentina y Estados Unidos “contiene normas que contradicen la legislación y los entendimientos del Mercosur, tendrán que ser discutidas en el ámbito del Mercosur”.

El gobierno brasileño, tal como informó El Observador en diciembre, también llegó a hacer “consultas de alto nivel” a Uruguay sobre las implicancias de su adhesión plena al Cptpp, aunque de momento no ha planteado públicamente ninguna crítica al respecto.

Por el contrario, el canciller argentino Pablo Quirno había ponderado que la decisión de Uruguay de integrarse al Tratado Transpacífico suponía “una expresión contundente” en pos de la “agilidad comercial” que demanda el mundo actual y de la necesidad de “modernizar” el Mercosur.

En el caso de su acuerdo con Estados Unidos, luego de las consultas explicitadas por Brasil durante el encuentro hace dos semanas, la representación argentina propuso que haya un “mecanismo de transparencia” mediante el que los socios “mantengan informado al Grupo Mercado Común respecto de los acuerdos comerciales preferenciales de acceso a mercados que negocien, de forma individual o pluriestatal, con terceros países”.

Plásticos y leche en polvo

Argentina, representada por su embajador Fernando Brun, contestó a Brasil con la misma moneda a la hora de reiterar su reclamo referido al decreto ambiental firmado por Lula que impone metas de material reciclado a los envases plásticos a partir del 2026.

La medida, adoptada por Lula y su ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, pocos días antes de la COP30 en la ciudad amazónica de Belem, ya había generado reparos de Uruguay, Argentina y Paraguay, que pidieron prórrogas y se quejaron por la afectación a sus exportadores en el rubro de los plásticos.

En el encuentro días atrás en Asunción, la delegación uruguaya encabezada por Paola Repetto dio cuenta de una reunión con el Ministerio de Medio Ambiente de Brasil en diciembre en la que las autoridades del vecino país se pusieron a disposición para “clarificar el alcance de la normativa y evacuar consultas”. Uruguay y Argentina apuntaron ese día que aguardarán a la publicación de un comunicado anunciado por Brasil para aclarar la polémica.

No obstante, el embajador argentino aprovechó para transmitir la “preocupación” de su país por “la brevedad del período de implementación de las metas” exigidas por el decreto, “atento que se trata de procesos industriales complejos y cadenas de suministros de envases que no pueden adaptarse en plazos reducidos sin costos significativos, lo cual podría tensionar el objetivo de libre comercio intrazona y configurar, en los hechos, una nueva barrera regulatoria para los productos originarios del bloque”.

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La otra medida brasileña que genera rispideces con los socios del Mercosur es la investigación antidumping en curso a raíz de la resolución del Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, que abre la puerta a gravar de forma adicional a la leche en polvo proveniente de Uruguay y Argentina si se comprueba que se venden por debajo de su valor normal.

Los dos países reiteraron en Asunción su “seria preocupación” respecto a esa investigación, que afecta a “uno de los principales productos de exportación hacia la región”.

Uruguay y Argentina añadieron que la eventual aplicación de derechos antidumping por parte de Brasil sería “ilegítima al no cumplirse las condiciones normativas tanto en producto como en daño causado para su aplicación”. También remarcaron el “grave perjuicio que generaría a sus sectores productivos y puestos de trabajo”.

La embajadora uruguaya informó incluso que “habiendo agotado los contactos a nivel bilateral” con Brasil, llevará el tema al Comité de Prácticas Antidumping y al Consejo de Comercio de Mercancías de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Brasil replicó en esa instancia que la investigación se rige sobre “criterios estrictamente técnicos” y que aún está “en curso”, con vistas a concluir en mayo.

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