El Partido Comunista no escatima elogios para los dos primeros gobiernos del Frente Amplio: con el viento a favor del "auge económico en la región", tuvieron una década de crecimiento del PIB por encima del 5% anual; aumentaron los salarios reales; se priorizaron las inversiones en empresas públicas y aumentaron el salario mínimo nacional y las jubilaciones mínimas.
Sin embargo, opina que el tercero –el segundo mandato de Tabaré Vázquez– asistió a un "agotamiento programático luego de la primera ola de reformas" y a una escasa "incidencia de la perspectiva transformadora" para "ir más allá", lo que hubiera implicado "afectar intereses sagrados desde el punto de vista del capital".
Los comunistas concluyen entonces que "más allá de las mejoras" en los gobiernos frenteamplistas "no se produjeron alteraciones sustantivas en la estructura productiva ni en su contracara, la inserción económica internacional".
El análisis es parte de un documento de 84 páginas que el partido bajó a la estructura a modo de bases para la discusión de su XXIII Congreso, que tendrá lugar en diciembre. Los comunistas renovarán allí la integración de su Comité Central, que luego dará forma a un nuevo Comité Ejecutivo y al fin confirmará quién tomará la posta de Juan Castillo –hoy ministro de Trabajo– como secretario general.
El extenso documento –al que accedió El Observador– repasa que con los años han cobrado "mayor relevancia" los capitales extranjeros en la propiedad de las tierras; el partido consigna que con UPM y Montes del Plata en la celulosa, Minerva y Marfrig en los frigoríficos, y con la realidad de los principales parques eólicos y la producción de soja, "los núcleos de las grandes cadenas agroindustriales están en manos de grandes capitales transnacionales".
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Exportaciones de celulosa aumentan un 3,7% en volúmen con relación a 2016
De ahí la observación sobre el primer ciclo frenteamplista: los comunistas sostienen que "se mantuvo e incluso se hizo más intenso el control de los principales núcleos de la economía uruguaya por parte de empresas transnacionales". También plantean que "la matriz productiva mantuvo su concentración en la producción y exportación de materias primas y productos industriales con bajo nivel de procesamiento", más allá de que "se pudo incrementar la cantidad de mercados" en el exterior.
"Permitir una ganancia capitalista razonable"
La lectura es parte de un capítulo titulado "Las bases materiales de la sociedad uruguaya". El partido marxista leninista de la izquierda nacional desarrolla a lo largo del texto su teoría sobre la "Democracia Avanzada" como una nueva fase hacia el socialismo en el país, y enumera "pistas" en clave de economía política para esa "transformación".
Los comunistas discuten en ese sentido que para "avanzar en democracia en materia económica" se debe "incrementar el peso que tiene el pueblo sobre el excedente económico y sobre las decisiones que toma el capital". A nivel de Uruguay, eso se traduce en la "defensa de las empresas públicas" y en el "peso mayoritario del sector público en la educación y la salud".
Fiel a su tradición, el Partido Comunista desarrolla que "es pertinente avanzar hacia un mayor peso del Estado" en "eslabones claves de cadenas productivas" importantes. "Esto puede darse por la vía de nuevas empresas públicas o por la vía de empresas mixtas, con participación relevante del Estado. Por ejemplo, en la cadena cárnica, en la industria farmacéutica y otras", continúa el documento precongresal.
¿Qué pasa con el capital privado? "En términos generales la orientación que defendemos es que la sociedad en su conjunto a través del Estado pueda conducirlo y disciplinarlo", establecen las bases. "Esto implica permitir una ganancia capitalista razonable, pero regulada y direccionar al capital hacia las actividades que se entiende que generan un retorno social y desarrollo genuino, al tiempo que se tiene en todo momento la perspectiva de ir reduciendo el poder del capital y se incrementa el control social sobre el excedente económico".
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El Partido Comunista decidió quién ocupará la vocalía en la Jutep tras la salida de Jorge Castro
La autocrítica
Los comunistas reconocen que no lograron "mayor incidencia" como 1001, a la vez que integran una bancada "con una amplísima mayoría del MPP, para lo que no es siquiera aplicable el reglamento de la bancada para tomar resoluciones".
En un extenso balance sobre su actuación en los últimos años, el partido reconstruye el proceso hacia el referéndum contra 135 artículos de la LUC de comienzos de 2022 como "un freno a la implementación acelerada de la agenda neoliberal y reaccionaria" del gobierno de Luis Lacalle Pou, ante el que "el campo popular retomó la iniciativa".
Los comunistas apostaron entonces –a nivel del PIT-CNT y otras organizaciones sociales– por organizar un "Congreso del Pueblo" en aras de "una mayor expresión programática a todas las luchas". Sin embargo, concluyen, este "no logró alcanzar las dimensiones que se buscaba como forma de dar continuidad" al referéndum, "pese al esfuerzo empleado en el despliegue organizativo por parte de un número insuficiente de militantes".
El documento plantea que hubo "incomprensión de la iniciativa por parte de los sectores sociales y políticos" y que no pueden ser "ajenos" a la importancia que "el conjunto de las y los camaradas" atribuyeron a la iniciativa.
Otro hito clave fue el plebiscito por la seguridad social, en el que los comunistas terminaron respaldando desde el PIT-CNT una papeleta que no era la que ellos impulsaban desde un inicio. Tal como consignó La Diaria, el sector expone que "no era antagónico explorar otras formas de lucha" a la par de la apuesta del Frente Amplio por convocar a un nuevo diálogo social en caso de ganar el gobierno en 2024.
20241025 Papeletas por el plebiscito de la seguridad social y allanamientos nocturnos. Papeletas del SI.
El partido lamenta que "dentro de la izquierda" hayan habido quienes "hicieron campaña pública en contra del plebiscito a pesar de los compromisos asumidos, como por ejemplo el documento de los 111 economistas del Frente Amplio". Esa proclama llevaba la firma, entre otros, del actual ministro de Economía, Gabriel Oddone.
Para el Partido Comunista, más allá de no lograr la mayoría necesaria para modificar la Constitución, "la ideología de la clase permeó en la población y siete de cada diez votantes del Frente Amplio votaron por el Sí", además de "138.000 votantes a los partidos tradicionales, 64.000 votantes de Salle y cerca de 40.000 uruguayos que votaron únicamente" esa papeleta.
Según los comunistas, "este resultado deja al movimiento sindical muy bien parado para continuar la lucha en un escenario distinto, con un nuevo gobierno y el diálogo social".
En otro fragmento, el partido ofrece un análisis poco optimista sobre el resultado de las elecciones departamentales de mayo. Más allá de haber "reconquistado" Río Negro y haber logrado por primera vez la Intendencia de Lavalleja, el sector considera que hay "advertencias a analizar respecto a los votos en blanco y anulados" y que "las expectativas eran mayores" dentro del FA.
"El objetivo de ´nacionalizar la campaña´ no pudo cumplirse. La oposición, que lo es desde antes que asumiéramos generó la idea de ´gobierno sin rumbo´, desde el primer mes de gobierno, matrizando en cada salida pública este concepto y no fuimos capaces de revertirlo, ni desde el Frente Amplio, ni desde el propio gobierno", admiten.
Por otro lado, detallan que no lograron mantenerse en Salto y que "en el resto del país se consolidó el predominio del Partido Nacional, con diferentes niveles de coparticipación del resto de partidos de la llamada Coalición Republicana". Y sentencian: "Cabe advertir que si las fuerzas de derecha replican en las próximas elecciones dicho lema y se mantiene la correlación actual, existen altas chances de que profundicen su predominio".