Con los gobiernos de izquierda a la baja, el Ejecutivo celebra como "innovador" que Orsi haya "colocado" el tema de la seguridad en la Celac
El gobierno valora el impulso a una candidatura latinoamericana para conducir la ONU y que 31 de los 33 países hayan participado; Lula había acusado en la previa que “la Celac prácticamente está dejando de existir porque el crecimiento de la extrema derecha está ahuyentando a los países”
Casi cerrando su discurso, Yamandú Orsi refirió a un desafío que toda la región tiene “que enfrentar con claridad”: “Hablo del avance del crimen organizado trasnacional. Hay una paradoja que interpela a la región. Estamos libres de conflictos armados entre estados, pero convivimos con niveles de violencia interna extremadamente altos. Con solo el 8% de la población mundial, América Latina y el Caribe concentran más del 30% de los homicidios del planeta”.
El mandatario uruguayo, ahora también presidente pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), aprovechó además para valorar la “cooperación” que “permitió la captura de un peligroso narcotraficante de origen uruguayo” como Sebastián Marset.
No es la primera vez que lo hace: ya en campaña hablaba de que a la izquierda no deben dolerle prendas en hablar de represión, hace dos semanas respaldó al presidente del Inisa después de que este declarara que buscaría endurecer las penas a dos “delincuentes de poca monta” que intentaron amotinarse, y en julio del año pasado, durante una cónclave con presidentes de izquierda en Santiago de Chile, llamó a repensar “la seguridad desde una perspectiva progresista”.
La mención al narcotráfico durante esta última cumbre de la Celac en Bogotá no fue casual, aseguró a El Observador el canciller Mario Lubetkin. “Hablar de la lucha contra el delito transnacional, junto a los temas económicos comerciales y de afrontar abiertamente la búsqueda de que un latinoamericano sea el próximo líder de las Naciones Unidas, fueron temas innovadores para la Celac”, declaró el ministro.
En el entorno del presidente resaltan que la seguridad no suele ser un tópico de discusión en este ámbito, pese a ser una de las principales preocupaciones de todos los países, y que por eso decidió “colocarlo”.
En el gobierno tampoco pierden de vista que esta Celac “es más de derecha que de izquierda”, como graficó una fuente del entorno del mandatario, con una tendencia mayoritaria de gobiernos centroderechistas o de derecha en contraposición a administraciones progresistas que perdieron el poder en los últimos años, como es el caso de Bolivia, Argentina, Chile y Honduras.
De hecho, en la previa del encuentro en Bogotá, el brasileño Lula había afirmado que “la Celac prácticamente está dejando de existir porque el crecimiento de la extrema derecha está ahuyentando a los países”.
Por el contrario, el canciller uruguayo ponderó que, más allá de las ausencias de jefes de Estado en la cumbre, esta es una Celac de la que “nadie se quiere ir” y valoró el prestigio internacional de Uruguay ante sus nuevas responsabilidades en organismos como el G77 y el Mercosur.
El fin de semana solo asistieron a Bogotá los mandatarios de Brasil (Lula Da Silva), Colombia (Gustavo Petro) como locatario, Burundi (Évariste Ndayishimiye para el Foro Celac-África) y Orsi por Uruguay. No obstante, Lubetkin destacó que 31 de los 33 países de la región enviaron representantes diplomáticos y subrayó además la participación de ministros africanos.
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La Cancillería había fijado a la Celac como uno de sus organismos prioritarios bajo la convicción de que es el único espacio de la región que sienta en una misma mesa a los 33 países de América Latina y el Caribe.
La oposición, por otro lado, pone en duda la efectividad del ámbito y cuestiona que Uruguay comparta un bloque con gobiernos como el de Cuba. “Nada más insípido e inútil que la Celac”, cuestionó, por ejemplo, el senador blanco Sebastián Da Silva. “Hoy, ayer y mañana”.
Un latinoamericano en ONU
El gobierno uruguayo destaca a su vez la mención de la declaración de Bogotá de que el próximo secretario general de la ONU sea latinoamericano. La administración de Orsi pretende “facilitar el proceso” para que prosperen las candidaturas impulsadas por países de la Celac, bajo la premisa de que han pasado 35 años desde que la región no tiene a uno de los suyos conduciendo las Naciones Unidas, cuando el peruano Javier Pérez de Cuellar pasó la posta en 1991 como secretario general.
De momento hay tres nombres oficiales: la expresidenta chilena Michelle Bachelet, patrocinada por la administración de Gabriel Boric en Chile y por Brasil y México; el actual director de la Agencia Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, quien fue presentado por Argentina, y la exvicepresidenta de Costa Rica, Rebeca Grynspan.
Con el cambio de signo en Chile, el tablero puede presentar cambios y de hecho los gobiernos manejan informalmente que la nueva administración de José Antonio Kast le retirará el patrocinio a su connacional Bachelet, un nombre que Orsi veía con buenos ojos pero sobre el que ahora guarda cautela antes de tomar partido como país.