Para algunos no es necesario madrugar, otros suenan bastante divertidos y otros ni siquiera figuran en algunas mentes como tareas que pueden llegar a ser remuneradas, lo cierto es que hay gente que se dedica a hacer filas para los demás, a afilar lápices y hasta incluso a probar toboganes acuáticos por dinero. Mirá la liesta, elaborada por el portal de noticias español ABC.es de trabajos más inusuales del mundo.
Probador de camas de lujo. Se trata de personas que duermen en camas de lujo para probar la calidad de las mismas. El trabajo se desempeña en una casa de venta de camas de 6 a 18 horas y el único requisito es poder conciliar el sueño para contar la experiencia en un blog.
"Filero" profesional. Personas que se dedican a estar de pie haciendo colas para los demás a cambio de dinero. Es un trabajo que se ha vuelto muy popular en China y en Estados Unidos donde hay que estar horas en una fila para sacer una entrada a un concierto, comprar un celular, etc.
Fotógrafo conductor de bici para Google Maps. Los trabajadores deben manejar triciclos provistos de un tubo que contiene nueve cámaras, un GPS, una computadora y un generador, y meterse en lugares y sitios históricos donde no es posible acceder con un vehículo común.
Probador de lunas de miel. Pasan una o dos semanas en un lugar turístico con todo pago y luego comentan la experiencia.
Identificador de sexo de pollos. Personas que se dedican a analizar el recto de cada pollo y diferenciar entre machos y hembras. El aparato genital de estos animales tiene diferencias muy sutiles por lo que se trata de un trabajo de gran observación. En Nagoya, Japón, existe una escuela que se dedica a formar "sexadores de aves".
Probador de toboganes. Viajan alrededor del mundo probando toboganes en parques acuáticos. Prueban altura, velocidad, cantidad de agua, y seguridad tirándose una y otra vez por los mismos.
Estilista de alimentos y comida. Trabajan en agencias de publicidad y el objetivo es hacer que los productos se vean tentadores. No necesitan tener formación, simplemente una cuota de creatividad.
Afilador de lápices. Por el momento se descubrió solo una persona que se dedique a esta tarea por una suma de dinero. Se trata de un afilador de lápices artesanal, David Rees, al que se le puede mandar el lápiz, el lo afila y luego lo manda en un tubo a domicilio y asegura que la punta no se romperá. Cobra por cada lápiz diez euros.
Probador de golosinas o catador de helados. Huelen y degustan los productos, y proponen mejoras.
Críticos de aire. Empleados de una aerolínea a los que se les paga por viajar en las compañías de la competencia para ver qué ofrecen.
Probador de cerveza. Muchas cervecerías contratan expertos para que prueben las cervezas antes de que salgan al mercado. Se necesita tener un paladar entrenado.