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“La repetición es una herramienta que no da resultados ", dice director de UTU.

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Adiós a la repetición en los primeros años de cada ciclo y menos exámenes: el plan de ANEP

Con los votos de los consejeros designados por el Ejecutivo, el Codicen aprobó un documento que oficializa la eliminación de la repetición en todos los grados y pide "evitar los exámenes"

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31 de agosto de 2022 a las 05:02

Cuando la reforma educativa entre en vigencia —a partir del próximo año, si se cumple la promesa de las autoridades— quedarán sin efecto las frases “salvó raspando” o “ese traga siempre pasa con 12”.

Porque en la noche del lunes, en una sesión extraordinaria, el Codicen aprobó un nuevo documento en el que se oficializa la eliminación de la repetición en los dos primeros años de cada ciclo, se pide “evitar los exámenes” en los liceos y UTU, y se plantea que las notas quedarán reducidas a una mínima expresión.

“Se consideran los dos primeros años de cada tramo como parte del proceso donde se estima conveniente implementar estrategias de acompañamiento y apoyos complementarios, acciones alternativas a la repetición escolar”, dice el documento aprobado con los votos del presidente del Codicen y los dos consejeros de designación política (oficialismo), pero que no contó con el apoyo de los consejeros en representación docente.

El paso que dio la Administración no es sorpresa. Hace más de dos décadas que en Uruguay se discute la pertinencia de la repetición, bajo la lógica de que, según la evidencia, los estudiantes que repiten tienen más chances de abandonar el sistema educativo. “El estudiante que no aprenden, no progresa… pero el que no progresa, no aprende”, resumen en el ámbito educativo.

En un tercio de los países —entre los que se encuentran los más desarrollados— la promoción es automática: el estudiante rezagado recibe un tratamiento diferencial, pero sigue con su generación y nunca vuelve a cursar el mismo año. En el extremo opuesto, hay un 24% de los países —entre los que hasta ahora estaba Uruguay— que permiten la repetición en cualquier año y las veces que los docentes lo consideren pertinente. En algunos casos, como era norma en los liceos uruguayos, incluso existe la repetición automática: ante determinadas asignaturas “bajas”, se repite sin alternativa.

En el resto de los países (43%) se busca un punto intermedio: existe la repetición, pero está limitada. En algunos casos solo se permite que el alumno repita una vez en su vida, en otros se limita la repetición a los fines de ciclos o tramos, y a veces solo a edades adultas. Uruguay, según el documento aprobado por el Codicen, apunta a ese punto medio en el que la repetición es tan excepcional que solo puede darse en los terceros años de cada ciclo, luego de haber agotado todas las alternativas y previo consenso de los distintos docentes que intervienen en la formación de ese estudiante.

La puesta en marcha del nuevo paradigma implicará la revisión de las normativas vigentes, aunque el cambio es más cultural que legal, advierten las autoridades. Porque ya en Primaria existe una circular del gobierno pasado que plantea que la repetición tiene que ser la excepción. Esa circular —la misma en la que se amparó la actual Administración cuando anuló las calificaciones durante un tramo de la emergencia sanitaria— no evitó que en primero de escuela se siguiera dando el mayor filtro escolar: uno de cada diez repite y eso anticipa su futuro fracaso como estudiante.

Votos en contra

Daysi Iglesias, consejera electa por los docentes, votó en contra del nuevo documento. “Cuando hay problemas de indicadores de repetición, una forma de mejorar esos indicadores es flexibilizar el tránsito del estudiante. Y por consiguiente se flexibilizan las exigencias. (Antonio) Grompone, el fundador del IPA, ya hablaba de eso en 1945”, justificó la consejera.

Iglesias, al igual que el consejero Julián Mazzoni, vienen insistiendo en que la administración está siguiendo los pasos que dicta el “lineamiento internacional”: un currículo en base a competencias en vez de contenidos, la organización por ciclos y la eliminación de la repetición. Como consecuencia de ese “lineamiento”, la escuela se convierte en “una caja vacía por la que se pasa sin aprender”, como la definió la directora del grupo Investigación Historia de la Educación Argentina, Romina De Luca.

Sin embargo, el director general de UTU, Juan Pereya, entiende que la evidencia demuestra que “la repetición es una herramienta que no da resultados y lo único que provoca es el abandono”. A su entender, los consejeros electos por los docentes “van a votar en contra de cualquier documento de la transformación educativa". "Les damos una hoja en blanco y también van a votar en contra”, afirmó.

¿A qué evidencia hace referencia Pereyra? El equipo de investigación de la ANEP les entregó a los consejeros varios estudios que apuntan, por ejemplo, que “de cada 10 estudiantes que logran completar la educación media básica, cuatro progresan hasta el último año del bachillerato, tres siguen estudiando, pero se van rezagando, y los restantes tres abandonan”.

O que “el 60% de los niños valorados como rojos (peores resultados) en la evaluaciones de desarrollo infantil, repite al menos una vez a lo largo de los primeros años de escuela”. Otro estudio señala que “de los 79 países que fueron evaluados en las últimas pruebas PISA, Uruguay es el cuarto con mayor porcentaje de estudiantes que tuvieron al menos una experiencia de repetición". "Y la repetición estaba vinculada con los resultados: los estudiantes que cursaban en tiempo y forma, obtuvieron, en promedio, 467 puntos en Lectura. Aquellos que estaban con un año de retraso sacaron 90 puntos menos. Y los que repitieron dos años, 129 menos”, dice el estudio.

La nueva evaluación

Dentro del “cambio cultural” que implica el nuevo régimen de evaluación, las autoridades educativas coinciden en que los docentes tendrán que entender que la evaluación no es a fin de un curso, sino constante, conceptual y formativa (le va sirviendo al estudiante para entender dónde está y cómo avanza). Incorpora la autoevaluación (el estudiante se evalúa a sí mismo, así como el docente se valora a sí mismo). Y esa evaluación no se reduce al día de un examen.

Según Pereyra, el nuevo programa Formación Profesional Básica (FPB) –el plan para los estudiantes más rezagados– de UTU ya incorpora esa idea: “No hay exámenes, hay evaluaciones no tribunalizadas (no existe la mesa de profesores que juzgan) y se usan los proyectos tutelados”, afirmó.

El documento aprobado el lunes promueve “calendarizar en los meses de diciembre y febrero la concreción de espacios de apoyo y evaluación integrada que permitan a los estudiantes desarrollar las competencias y saberes considerados como no logrados", y "evitar la aplicación del examen, priorizando la utilización de proyectos, portafolios y la implementación de tutorías”.

El texto, a su vez, incorpora un nuevo término: "Proyecto de Trabajo Personal". Lo que implica es que en lugar de que el alumno sea evaluado con un número y en comparación al resto de su clase, sea evaluado a nivel conceptual según cómo vaya avanzando respecto a sí mismo: cómo se supera, qué tan lejos está de las metas que les fueron trazadas, entre otros parámetros.

En la práctica, también implicará que los padres acepten que a sus hijos se los evalúe y no solo se los califique, que los abanderados dejen de elegirse por nota y que se relativice la meritocracia.

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