Mañana sábado, cuando en Madrid el reloj marque la hora 13 y en Uruguay las 9, Real Madrid y Barcelona se enfrentarán por la fecha 16 de la Liga Española. ¿Por qué a esa hora? Para que los 650 millones de telespectadores previstos en Asia, es decir, un décimo de la humanidad, puedan ver en directo el duelo entre Cristiano Ronaldo y Lionel Messi.
El horario de mediodía elegido para este clásico tiene por objetivo captar los mercados asiáticos: en Shanghái serán las 20, en Djakarta las 19 y en Nueva Delhi las 17.30.
"Queremos ofrecer a nuestros aficionados en Asia la oportunidad de ver el duelo entre el Real Madrid y el Barcelona en un horario adaptado a ellos", declaró a AFP Joris Evers, director de comunicación mundial de la Liga española (LaLiga), antes de agregar que, "también queremos ganar nuevos hinchas".
En términos de derechos de TV, la zona Asia-Oceanía dejó en las arcas de la LaLiga € 122 millones en 2016-2017, muy por detrás de España (€ 911 millones), América (€ 212 millones) y la Europa comunitaria (€ 148 millones).
Pero, es sobre todo en el marketing, donde los desafíos son prometedores, dice Gay de Liébana, dirigente de la federación española: "China y otros países emergentes tienen unas clases medias que cada vez tienen más poder adquisitivo, por consiguiente están en condiciones de gastar más. Y a través del fútbol, van entrando unas serie de marcas", explica.
El otro objetivo tiene que ver con la competencia entre campeonatos: por ahora la Premier League inglesa domina el mercado de los derechos de TV con unos € 3.300 millones ingresados cada temporada frente a los € 1.600 millones de LaLiga. El riesgo para España es quedarse atrás financieramente y ver marchar a sus estrellas, de ahí, su deseo de rivalizar en el extranjero, con la apertura de oficinas propias en Singapur, Pekín o Nueva York (por eso se jugó ahí la Supercopa de este año).
El partido, en Uruguay, se verá por ESPN 2.