27 de junio de 2011 17:25 hs

En los cuentos infantiles se habla mucho sobre las brujas, pero poco se sabe de las brujitas de la ciudad. De aquí parte la nueva puesta infantil de Angie Oña en el teatro Victoria, según avisa el programa que se entrega antes de tomar asiento.

Según esta historia, las brujas citadinas son miedosas e incluso le temen a seres indefensos como los niños. Así son Mara y Carloncha, dos divertidas hechiceras que viven junto a su gato Zaberio dentro de un árbol situado frente a una escuela montevideana.

Durante una noche de tormenta algo inesperado les sucede, cuando un niño curioso logra entrar en su enigmático hogar poniendo todo patas arriba.
El árbol de la bruja es una propuesta interesante para niños que que quizá ya estén para dejar las historias clásicas. Hay un punto de contacto atractivo además en los guiños a varios cuentos tradicionales. Algo parecido a lo que sucede en las películas de Shrek pero en teatro. Y sin ogros.

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La historia es sencilla y fácilmente comprensible, pero el espectáculo tiene poca interacción con el público. En este sentido, la obra se adapta mejor a niños de entre cuatro y siete años que ya estén habituados a concentrar su atención en un relato. Las canciones —uno de los componentes más atractivos para los más chicos—, no son el punto fuerte de esta puesta.

Por otra parte, algunas actitudes siniestras de los personajes pueden llegar a asustar. Pero de cualquier manera, pocas fueron las lágrimas y muchas más las sonrisas vertidas durante el estreno del sábado, en una función en la que había chicos de todas las edades.

Los efectos de iluminación, que simulaban diversos trucos de magia, la cuidada escenografía y el vestuario, son aspectos a destacar en esta puesta. Dentro de los rubros técnicos, el aspecto menos cuidado es el del playback realizado por los actores. Sin dudas sería mejor que estos cantaran en vivo, o en su defecto mejoraran la simulación, algo que probablemente suceda en las próximas presentaciones.

El árbol de la bruja es el segundo estreno del grupo Guácale, luego de que en 2010 estrenara Los viajes de Wenceslao en la Sala Antonio Larreta del Carrasco Lawn Tennis.
La compañía teatral fue creada en 2009 por María Rosa Oña (la autora del texto), Valería Martínez, una de las actrices y Angie Oña, la directora de esta puesta. Esta última, a su vez, escribió y dirigió varias obras para adultos como Éter retornable, Los tristes, Corso Criminal, Afuera hay lugar. y El auto feo. Por esta última recibió el Premio Florencio Revelación como directora, actriz y dramaturga.

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