Solo ingresar por la noche a la Casa Municipal del Prado tiene cierto encanto y misterio. La casa construida a principios del siglo XX por el cónsul de Noruega Ing. Stôrm, y que más tarde fue utilizada como residencia por Daniel Fernández Crespo, es de esas que dan ganas de poner a hablar sus paredes.
Cuando las paredes hablan
La vieja Casona del Prado aloja una historia llena de secretos y fantasmas