Que los reality hacen cualquier cosa menos reflejar la realidad es algo de lo que ya hace tiempo no quedan dudas. En este sentido, no sorprende que el de Jennifer Lopez y Marc Antonhy, no sea la excepción a la regla.
De hecho, desde la emisión del primer programa de Q’Viva! The Chosen, el pasado 31 de enero, los uruguayos pudieron comprobar que los latinoamericanos que se dispusieran a verlo estarían sometidos por lo menos a un primer engaño.
Lo que se presentaba como territorio brasileño, no era más que la playa de los Ingleses en el barrio montevideano de Punta Gorda. Allí se mostraba a la reina del Bronx, emocionada ante la actuación de un grupo de capoeira brasileño, que la motivaba a poner en movimiento su pequeña cintura.
Resultaba ridículo que un proyecto hollywoodense que en su primer día de emisión tuvo una audiencia promedio de 2,2 millones de televidentes en Latinoamérica, hubiera decidido fraguar un escenario con tal de no invertir en algunos pasajes extra rumbo al país norteño.
Sin embargo, aunque este fue el engaño más evidente, estuvo lejos de ser el último y el más dañino. En los programas siguientes se vio a tres artistas uruguayos recibir un tique aéreo de manos de J.LO, para participar de una audición en Los Ángeles que tuvo lugar en la primera quincena de enero. Pero ellos nunca pusieron un pie en suelo estadounidense.
Hacia el final del segundo capítulo se muestra cuando los bailarines de tango Laura Smart y Federico García reciben la invitación en manos de la mismísima López. El programa no se detiene a contar su historia, y no aparecen sus nombres en pantalla, pero al menos se muestra el momento justo en el que son seleccionados y en el que muestran su felicidad por tal decisión.
Claro que como señala el dicho, no todo lo que brilla es oro. Luego de leer el extenso contrato que ambos artistas estaban obligados a firmar para poder seguir en concurso, García decidió que no quería viajar.
“El contrato decía cosas irrisorias, como que cuando llegaran a la casa solo tendrían agua a discreción, una sola comida, que deberían abonar US$ 100 por posibles gastos, que los artistas debían aceptar tener un micrófono día y noche, que en el caso de superar el reto en Los Ángeles, podrían estar hasta nueve meses sin comunicación con Uruguay”, fundamentó la representante del bailarín, Fabiana López.
La bailarina Smart, en cambio, siguió interesada en el reality e hizo diversos trámites para viajar. Firmó el contrato, renovó su pasaporte, tramitó la visa en coordinación con las solicitudes que le iba realizando la productora de Q’ Viva !, con la que se mantuvo en contacto vía electrónica y por teléfono.
“Estamos tratando de encontrarte la pareja perfecta para tu presentación aquí en Los Ángeles y necesito saber el estilo de tango que bailas para tener todo listo”, le escribió una de las productoras de Q’ Viva!, Gina Reyes, el 27 de diciembre. Una semana después, la misma productora le indicaba que si ella tenía oportunidad de realizar un rodaje personal durante el viaje rumbo a Estados Unidos sería “genial”.
Hasta ese momento todo indicaba que estaba a punto de participar en la audición en Los Ángeles a la que ya habían viajado los percusionistas Nicolás Arnicho y Daniel “Tatita” Márquez (los únicos uruguayos que terminaron participando).
Smart, al ver que los días pasaban y el viaje no se concretaba, empezó a pedir explicaciones a la productora, sin recibir ningún tipo de respuesta. Solo tuvo una contestación el pasado 7 de febrero cuando amenazó con enviar una carta a medios de comunicación contando la irregularidad del proceso.
La respuesta entonces fue inmediata: recibió la llamada de Natalie Ballesteros, encargada de casting de Q’Viva! para Latinoamérica, quien la tranquilizó de que todavía estaba en concurso.
“Me dijo que de ninguna manera me querían dejar afuera, que lo que había pasado en Los Ángeles era solo una primera instancia, que el show en vivo quedaría conformado recién en mayo. Sin embargo, me parece muy raro que me vayan a llevar a mí, sin haber pasado por ninguna audición en Estados Unidos.
Tampoco soy Madonna, para creer que me van a dar ese beneficio sin haber concursado. Me siento estafada y engañada. Además quedé como una mentirosa en mi entorno laboral, donde no paran de felicitarme y preguntarme cómo me fue en Los Ángeles cuando nunca tuve la oportunidad de viajar”, contó Smart a El Observador.
De igual manera, el percusionista Johnny Neves, a quien se lo ve recibir la invitación a la gala de Los Ángeles en el tercer programa, también se quedó abajo del avión.
“Yo nunca decidí no ir, pero jamás viajé. Inicialmente la productora por correo me dijo que viajaría entre el 5 y el 7 de enero, me mandaron un contrato por mail para firmar y empecé a realizar los trámites de pasaporte y visa que me solicitaba la productora. Después, cuando vi que Tatita y Arnicho ya estaban en Los Ángeles y que ya estaba terminando la gala, le pedí explicaciones a la productora respecto a mi ausencia en el proceso, pero nunca me dieron una respuesta concreta”, contó.
Consultada por El Observador respecto a la informalidad con la que manejó la participación de ambos participantes, la encargada de prensa de Q’ Viva! para Latinoamérica, Parinaz Farzin, respondió: “Al llevar a cabo un proyecto de esta magnitud en 20 países siempre surgen ciertos problemas logísticos e intentamos coordinar y cumplir de manera satisfactoria.
Hemos tenido que cumplir con reglas individuales y por desgracia, en el caso de Laura y Johnny, los visados no pudieron ser obtenidos a tiempo para las audiciones en Los Ángeles.
Como resultado, la producción tanto del show de televisión como del espectáculo en vivo tuvo que tomar una decisión para mantener vigente la línea de tiempo y horario”.
Lo que la productora tampoco hizo fue comunicar en tiempo y forma esta decisión a los participantes para que no continuaran alimentando sus expectativas.
De cualquier manera, a pesar de que ambos artistas no pudieron usufructuar de la invitación a Los Ángeles que habían ganado, será difícil que puedan correr con suerte en algún tipo de reclamo legal a juzgar por el contrato abusivo que la productora Q’ Viva hizo firmar a todos los concursantes.
En la sección F del documento (en la página 21, de las 38 que tiene) dice: “ El productor tendrá el derecho para suspender o terminar el presente acuerdo con o sin previo aviso, como sea decidido por el productor a su sola y absoluta discreción, si el productor elige terminar mi participación en el programa o mi implicación en cualquier evento relacionado con el programa”.
Y es que el documento está cargado de cláusulas que están lejos de considerar a los participantes como “artistas colegas”, como no se cansa de repetir el coconductor Marc Anthony en cada programa al referirse a los candidatos.
Por el contrario, parece contemplarlos como talentos fácilmente ilusionables dispuestos a hacer grandes renuncias con tal de toparse por algunos segundos con el firmamento hollywoodense (ver recuadro).
LOS "ELEGIDOS"
Invitados. Seis uruguayos recibieron una invitación por parte de Jennifer Lopez para viajar a Los Ángeles: Laura Smart, Federico García, Johnny Neves, Eduardo Giménez, Daniel “Tatita” Márquez y Nicolás Arnicho, pero solo los dos últimos terminaron viajando.
Por elección. Dos de los que no viajaron lo hicieron por voluntad propia. Giménez tenía otros compromisos laborales y García entendió que el contrato que debía firmar era “irrisorio”.
Con la ñata contra el vidrio. La bailarina Laura Smart y el percusionista Johnny Neves hicieron todos los trámites para viajar, pero quedaron abajo del avión contra su voluntad y sin previo aviso.