Fin de ciclo: 15 años del FA en el poder > Políticas sociales

El Mides, el ministerio vazquista que la oposición tuvo en la mira

Fue creado con la idea de ser un ministerio "chiquito y compacto", pero el Mides creció y tiene más de 300 programas y 1.800 funcionarios 

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31 de enero de 2020 a las 15:31

Todo empezó con un proyecto de ley de urgente consideración. La victoria de Tabaré Vázquez en octubre de 2004 y con mayoría parlamentaria le daba la posibilidad al Frente Amplio de, en el primer gobierno de su historia, poner en práctica de forma rápida el Plan de Atención a la Emergencia Social (Panes) pensado para el combate a la extrema pobreza, producto de la crisis.

Apenas confirmaron el triunfo, varios frenteamplistas elegidos por Vázquez se pusieron a trabajar en ese proyecto, con Marina Arismendi y Ana Olivera a la cabeza. Lejos estaba la idea de que esa ley de urgencia se terminara transformando en un ministerio. Sin embargo, el presidente electo cambió los planes.

“Tiene que ser un ministerio”, le dijo a Arismendi del otro lado del teléfono, que trabajaba en la transición en el piso 9 del hotel Presidente. “Yo estaba en contra, todo el equipo estaba en contra”, recuerda la ministra más de 15 años después de aquel llamado. El Ministerio de Desarrollo Social (Mides) no tenía cabida en la cabeza de esa maestra, que empezaba a alejarse de la secretaría general del Partido Comunista para asumir responsabilidades en el nuevo gobierno.

Pero la insistencia de Vázquez le ganó por cansancio. “Tabaré pensó y pensó y me dijo algo muy práctico: si no sos un par no vas a poder articular con los demás ministerios. Tiene que ser un ministerio”. Bastaron esas palabras del por entonces mandatario electo para que el Mides empezara a tomar forma.

El Frente Amplio asumió el gobierno el 1° de marzo de 2005 y el Poder Ejecutivo remitió casi de forma inmediata el proyecto de ley de urgente consideración que creaba el Mides y delineaba al Panes, en momentos donde el 32% de los hogares uruguayos era pobre y 5% no podía siquiera cubrir sus necesidades alimenticias.

Hasta 2017, 3.317 personas fueron usuarias en centros nocturnos del Programa de Atención a Personas en Situación de Calle. En 2019 hubo 52 centros de atención, de enero a abril se dispusieron 1.690 cupos y 2.055 en los meses de frío.

El Poder Ejecutivo envió el proyecto de ley con la idea de que el Mides fuera un ministerio “chiquito y potente”. Tres quinquenios después, aquel modelo “chiquito” quedó en el olvido. El plan de emergencia que nació con el objetivo concreto de combatir la pobreza y sacar a los uruguayos de situación de vulnerabilidad extrema mutó a una cartera con más de 300 programas a nivel nacional, 1.800 funcionarios –presupuestados y con contrato–, 2.500 tercerizaciones mediante ONG y cooperativas y un presupuesto anual de US$ 270 millones. La intención, en tanto, se mantiene: brindar apoyo, asistencia y orientación a las personas que tienen uno o más derechos vulnerados.

Quienes conocen el Mides por dentro dividen sus 15 años en tres etapas. La primera, con el foco puesto en el Panes y en el programa que le siguió, llamado Plan de Equidad. Una segunda, con los llamados programas de Cercanías, que apuntaban a captar a jóvenes y personas en situaciones vulnerables. Y la última, con el Sistema Nacional de Cuidados como bandera, con el que apostaron a marcar como prioridad el derecho de niños menores de tres años, personas con discapacidad y personas mayores en situación de dependencia a ser cuidadas.

“Plata para los pobres”

Sobre sus cinco primeros años como ministra, Arismendi destaca que el Panes fue pensado y comunicado para tener fecha de vencimiento. “Eso de que empezara y terminara lo supimos comunicar bien. Otras cosas no supimos comunicarlas”, dice en diálogo con El Observador.

Enseguida se fastidia al pensar en las discusiones que tuvieron dentro del equipo que lideraba para definir el nombre de las transferencias monetarias del Panes y en lo que terminó interpretando parte de la ciudadanía. “Lo discutimos muchísimo y le pusimos ‘ingreso ciudadano’. Nos sentíamos orgullosos. Era muy poquita plata que podía permitir a muchas personas ejercer derechos básicos que antes no podían. Pero eso quedó en ‘en la plata que se le da a los pobres”, se lamenta.

En 2019, 84.946 hogares recibieron una transferencia monetaria a través del programa Tarjeta Uruguay Social

Para Arismendi, la idea de que el Mides “da plata a los pobres sin que hagan nada a cambio” surgió porque les fue difícil explicarle a la opinión pública “que todos tienen necesidades, pero hay personas que tienen una situación mucho peor”. A Daniel Olesker –ministro del Mides durante la Presidencia de José Mujica- le solía pasar que viajaban en el ómnibus a su trabajo y recibía reproches de otros pasajeros por las transferencias monetarias. “Siempre me decían: ‘Yo trabajo y pago mis impuestos y ustedes le dan plata a quienes no laburan’. La gente siempre va a decir que los pobres no laburan y que nosotros siempre les damos plata”, dijo en una entrevista con El Observador en 2016.

La concepción de que ese ministerio “da plata” no es la única crítica que ha recibido el Mides en su corta historia. De hecho, es la menos grave.

La oposición, en especial el Partido Nacional con el diputado Martín Lema como mayor referente en el tema, ha cuestionado las contrataciones que realizó la cartera en todos esos años a ONG y cooperativas. Muchas de las cuales fueron definidas por varios integrantes de la oposición como “las cooperativas compañeras”.

Por ejemplo, también contrató de manera directa a la asociación civil Eusebio Vidal para gestionar un refugio para personas en situación de calle en San José, cuando se había formado para consolidar una radio comunitaria de izquierda. O firmó un convenio con UTE en 2011 a través del que cooperativas acreditadas por el ministerio podrían ser contratadas por el ente para tareas de limpieza, mantenimiento de áreas verdes y edilicias, pero al tiempo le cambió la función y le adjudicó, de manera directa, los arreglos eléctricos de casas de familias que están contempladas en el plan Canasta de Servicios, creado para brindar servicios básicos a personas en situaciones socioeconómicas vulnerables. La sumatoria de presuntas irregularidades de este tipo llevaron a que el Partido Nacional impulsara una comisión investigadora sobre la gestión del Mides, que fracasó porque no contó con los votos del Frente Amplio.

Las decisiones tomadas por el Mides en estos últimos cinco años le valieron alguna crítica dentro del propio Frente Amplio. En 2016, la cartera decidió trasladar el centro para ciegos Tiburcio Cachón y en la Mesa Política de la coalición de izquierda se acusó a Arismendi de haber actuado de manera "prepotente". 

Lema, en tanto, aseguró durante una convocatoria de Arismendi a la Comisión de Población y Desarrollo de Diputados que los llamados al Parlamento a la ministra se debían a una "falta de transparencia" en la gestión del ministerio. En cada uno de sus llamados, la oposición culminaba los encuentros afirmando que en el Mides evadían respuestas. "Apelan al argumento simplista de la necesidad porque no existe una planificación", dijo Lema en 2017. 

 

Dentro del Mides se encuentran Uruguay Crece Contigo, el Inau, el Inisa (como servicios descentralizados) y los institutos nacionales de las Mujeres, de la Juventud y del Adulto Mayor, entre otros 

En este quinquenio, el Tribunal de Cuentas de la República observó al Mides 476 veces entre las que se hicieron por primera vez y las que se reiteraron porque el gasto irregular se volvió a realizar. Arismendi responde a este punto yendo al grano: “Si hoy viene una ONG y me dice 'te voy a entregar la llave porque nos fundimos y no tenemos para pagar sueldos' y  yo tengo a 30 personas durmiendo ahí que van a quedar en la calle, yo voy a hacer una contratación directa. Y me van a observar y yo voy a reiterar el gasto”, dice. 

Inmediatamente, esboza una crítica al nuevo gobierno: “Yo tendría que haber hecho lo que hace el proyecto de ley de urgente consideración del futuro gobierno que permite que se contrate directamente, sin llamado, sin licitación, sin concurso. Y tendría que haber cambiado las normas para el Mides”.

Entre las observaciones, el TCR observó al menos cinco veces el convenio que desde 2013 tiene con el Ministerio de Salud Pública de Cuba, que dispone que cuatro técnicos y un médico cubanos especialistas en ortopedia vengan al país durante dos años para capacitar a profesionales uruguayos sobre el diseño y reparación de prótesis ortopédicas. A través de este acuerdo, el Estado uruguayo se comprometió a pagarles un sueldo mensual de US$ 1.000 a los médicos y US$ 790 a los técnicos, el alojamiento, además de una serie de "servicios necesarios" que incluye los pasajes aéreos para llegar desde la isla, muebles, electrodomésticos, utensilios de cocina, gas, climatización, sábanas, toallas y el transporte para ir y volver del trabajo. 

Quince años después de los primeros pasos del Mides, la cartera suele destacar que la pobreza pasó de 39,9% en 2004 a 8,1% en 2018 y prácticamente se erradicó la indigencia. También destaca que a medida que conocían de cerca realidades uruguayas poco descubiertas, creaban planes para subsanar sus necesidades. En tanto, la oposición la definió como un ministerio "compañero" plagado de irregularidades y de observaciones. 

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