26 de abril 2021 - 5:00hs

Un domingo de este verano Javier Barcena y su familia se tomaron una pausa en sus labores del tambo para disfrutar de la playa en Conchillas. Cuando iban saliendo recibieron un llamado que nunca olvidarán. Les avisaron que una de sus vacas –Esperanza Iluminada– había sido distinguida como la mejor del mundo en su categoría en el primer concurso mundial virtual de la raza Normando. Entonces, al disfrute de la playa le sumaron una cena especial para celebrar un logro histórico para ellos, en la raza y para la cabaña nacional.

Javier, director La Esperanza –cabaña y tambo en Santa Rosa, Colonia–, contó a El Observador la historia de su “niña mimada”, que tras ese logro cariñosamente recibió el apodo “Esperancita”.

El camino al título del mundo

A mediados de 2020 esa vaca fue mostrando un potencial que cautivó al cabañero. Y decidió llevarla a la Expo Prado, en la exposición parió un ternero en uno de los históricos galpones –con dos años y cinco meses– y al otro día entró a la pista, donde el jurado la seleccionó como campeona en la categoría Vaca Intermedia por haber parido, aunque había llegado para competir como Vaquillona Mayor.

Un mes después, tras haber regresado al rodeo comercial del tambo, la volvieron a separar para llevarla a la Expo San José (muestra de ganado lechero que sigue en relevancia a la Expo Prado) y cosechó los máximos aplausos: fue Gran Campeona y la distinguieron por tener la Mejor Ubre. Ahora el foco está en volver a la Expo Prado y sucederá tras su segundo parto, programado para agosto.

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La Esperanza Julieta es quien "maneja" a "Esperancita" en las pistas.

Una vaca más en el rodeo

“Esperancita” es una más en el rodeo en producción, pero con indicadores destacados: promedió 21 litros diarios de setiembre a marzo con altísima calidad, cuando la media del establecimiento es 18 litros diarios por vaca.

“Como las otras lecheras, come en las mejores zonas del campo y cuando la preparamos para llevarla a una exposición queda en un corral con fardos de alfalfa, solo desde 20 días antes”, explicó. En ese período se le sube un poco la ración que en un rodeo muy pastoril está en tres kilos de cebada molida y maíz seco molido por vaca al día. Esa base pastoril, precisó, “es vital para que los números nos cierren, para producir leche buena, pero a la vez barata”.

De todos modos, admitió Barcena, “a ella la miramos con otros ojos, es especial, es la mimosa de la casa y se lo ganó en buena ley”.

Su genética es francesa. “Acá tenemos a su madre, abuela y bisabuela, todas hijas de semen francés directo”, indicó. Francia es la cuna y una potencia en la raza.

Javier recibió innumerables llamadas para felicitarlo, de amigos y colegas de Francia, de Colombia que es otro país donde la raza tiene un fuerte protagonismo y desde Brasil.

Y ni que hablar en lo local, donde la Sociedad de Criadores de Normando del Uruguay es una gremial de cabañeros entusiastas, institución que Javier presidió y que hoy preside Andrés Camy.

Cuando nos enteramos del concurso, en enero, enseguida nos prendimos porque solo de modo virtual podemos compararnos con los mejores del mundo”, dijo. Y recordó que fue “un caos” presentarse: el aviso llegó 48 horas antes del plazo para inscribirse y había que cumplir con varias exigencias.

Añadió que “esto hizo que en el mundo se hable de la calidad del Normando uruguayo. Solo estar entre las 33 elegidas para el concurso era una locura, imaginate cómo nos sentimos ahora que ganó contra gente que tiene mucha más facilidad para acceder a la mejor genética del mundo”.

“Nunca fui a Francia, me han invitado franceses que han venido a jurar acá, lo tengo pendiente, es un país líder, tienen vacas extraordinarias para el doble propósito –producir leche y carne–, vacas muy armoniosas, con excelentes estructuras y con 10.000 litros por lactancia”, indicó.

Colombia lo que tiene “es una pasión tremenda por el Normando, que se ha expandido mucho, lo noté cuando fui en 2019. En zonas de sierras y cordilleras la sociedad de criadores promovió la raza y el productor pequeño empezó a inseminar y a tener resultados productivos excelentes. A la vez, gente de alto poder adquisitivo, de otros rubros como la papa, invierten sumas elevadas, hasta US$ 10.000 en una vaca, para ir a exposiciones porque eso les da estatus, es un hobby, se lucen en ámbitos donde en una jura hay hasta mil personas en las gradas”.

A nivel local en un remate de La Prenda Chica, de Isabel Chiarino, hace poco una de las mejores vacas con ternera al pie se pagó US$ 3.400; un muy buen toro se paga US$ 4.000; y lo normal es que buenas vacas y machos de pedigrí logren unos US$ 2.000.

Normando: leche + carne 

Javier maneja un rodeo de 300 Normando (90% pedigrí y el resto Selección Normando) y en la primavera 100 vacas estarán integrando el rodeo de producción, tras un plan de expansión.

Desde 2010 la leche se remite a Conaprole; hasta ese año el giro comercial era producir quesos para comercializar en Colonia.

Además de las vacas que se descartan se remiten a la industria novillos de dos años y medio y casi 700 kilos: en el último embarque rindieron casi 56% con 350 kilos de carcasa en cuarta balanza. La última venta, hace un mes a través del escritorio Federico Garland, fue para FrigoYí.

No se vende 

Hubo interesados en la genética de “Esperancita” que han adquirido un hermano o un sobrino. Este año, en primavera y en la exposición de Ombúes de Lavalle, habrá una venta de vientres, algo que no hacía La Esperanza desde hace dos años para priorizar la mencionada expansión del rodeo.

La Esperanza ha exportado su genética. Embarcó embriones a Venezuela y exportó 4.000 dosis de semen de toros propios y 29 embriones hacia Brasil.

“Ella es la vaca más moderna del tambo, por su característica lechera y su calidad de ubre que es lo más difícil de conseguir, es una vaca con excelentes líneas y mucha capacidad lechera”, definió Javier. Y no está a la venta. 

La racha de Julieta 

La Esperanza es un típico tambo familiar. La esposa de Javier Barcena, Elisa Medero, se ocupa de los terneros guachos y de otras labores; su madre, Melba Giribone, da una mano en todo; y el tambero es Nahuel Zapata. Los que se van involucrando son sus hijos, Matías de 9 años y Julieta de 13. Javier contó que en la Expo San José por primera vez le dio una vaca de bozal a Julieta para que la presente en pista y el resultado fue ideal: “Esperancita” fue Gran Campeona y Mejor Ubre. Llegado el desafío del concurso virtual, Julieta mostró a la vaca en el video para YouTube. “Es un orgullo que lo haya hecho tan bien en un video tan visto y elogiado en el mundo, y sirve para incentivar a los gurises en el tambo”, mencionó.

La Esperanza La consagración en la Expo San José de 2020.

Caramba, la vicecampeona 

En el concurso Normande Winter 2021 Esperanza Iluminada fue la más votada –lo hizo gente de todo el mundo tras observar los videos de las postuladas en YouTube– en la categoría Espoir, coincidentemente denominada “Esperanza”, para vacas de primera lactancia. Se impuso ante siete finalistas, todas francesas.

Hubo otras tres categorías y en la Senior participó otra vaca uruguaya, por cabaña La Prenda Chica. Se trata de la vaca Caramba, de 13 años y con nueve partos, que en células somáticas está en menos de 100 mil: “Es un golazo en un tambo, una vaca que haya producido tanto y tenga esa sanidad en la ubre, es un tesoro”, dijo Javier Barcena.

Caramba fue casi campeona del mundo, perdió ante una colombiana por muy poquitos votos en más de 6.000 para cada video, en una final muy reñida.

La organización del Normande Winter 2021 decidió que haya una campeona del mundo por categoría, sin que compitan las cuatro campeonas entre ellas.

La Esperanza Esperanza Iluminada junto con la familia que está al frente de la cabaña.

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