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Rodrigo Bentancur

Selección > LO QUE DEJÓ EL AMISTOSO

La derrota ante Irán, la mala puntería, la defensa y una cuenta pendiente para Diego Alonso

Los celeste cayeron 1-0 en un partido en el que generaron más situaciones de gol, pero fallaron en la defensa del arco de Rochet

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24 de septiembre de 2022 a las 05:02

Las sociedades que consagró el entrenador de la selección con Mathías Olivera, Rodrigo Bentancur y Darwin Núñez por izquierda. Las que por derecha descubrió cuando en el segundo tiempo ingresó Nicolás de la Cruz con Federico Valverde y la vigencia de Luis Suárez. La vigencia del goleador histórico de la selección. Todos estos son elementos a favor para la construcción del equipo que en dos meses debutará en el Mundial de Qatar 2022.

Cuando el funcionamiento de Uruguay se mira de mitad de cancha para adelante, aunque este viernes en el amistoso ante Irán en St. Pölten el equipo de Diego Alonso no convirtió goles, abundan los elementos que permiten creer en grande con esta formación celeste.

Diego Alonso

Desde la actitud del equipo, porque el entrenador dispone a sus futbolistas a mirar siempre hacia el arco rival, tener el control del partido con el balón y los lleva a presionar sobre la pelota en zonas donde los errores del contrincante se pueden transformar en gol, Uruguay se planta en el campo con una vocación ofensiva que tarde o temprano redundará en conseguir un gol.

Su racha de 16 tantos en los siete partidos que había jugado hasta este viernes, reflejan ese perfil de un equipo al que Alonso le saca lo mejor.

Sin repetir actuaciones anteriores, ante Irán, la selección volvió a confirmar que por las bandas o por el medio, consiguen generar el juego que precisa.

También descubrió que Nicolás de la Cruz está para ser titular. Que Darwin Núñez se transformó en el nuevo Edinson Cavani. Que Federico Valverde tiene mucho para regar con fútbol al equipo.

De todas formas, el partido de este viernes encendió dos alarmas a dos meses del Mundial, una más preocupante que la otra.

Luis Suárez

Por un lado, ¿cómo quebrar la resistencia de un equipo como Irán que se cierra, espera en su cancha y no deja espacios para avanzar, y no cometer el pecado de la mala puntería? Y, por otro, ¿de qué forma consigue blindar mejor a la defensa?

Irán, una de las 32 selecciones mundialistas, le planteó a Uruguay un obstáculo importante con su propuesta defensiva. Lo incomodó.

Los celestes generaron los circuitos para quebrar esa resistencia, pero fallaron en la definición. Y allí estuvo el único y gran pecado del ataque.

Luis Suárez, que jugó todo el partido, mostró estar en un buen nivel pero le faltó el gol que hubiera coronado otra buena actuación del delantero.

Este problema, porque también es un problema lo que ocurrió este viernes (no convertir goles) no debería generar preocupación porque la selección mostró variedad y versatilidad en ofensiva.

La alarma que realmente inquieta y que dejó algunos elementos para considerar son las debilidades de la defensa que expusieron a los celestes a una derrota, la primera bajo la gestión de Diego Alonso.

La salida de Ronald Araujo a los 30 segundos, en la primera jugada del partido por una lesión, agrandó el problema que ya presentaba una situación delicada para el entrenador por las bajas de tres habituales titulares y que resultan clave para el funcionamiento de la última línea: Diego Godín, José María Giménez y Sebastián Coates.

Agustín Rogel

Es mucho para Uruguay quedarse sin los cuatro primeros nombres para un determinado lugar del campo.

El hecho de recurrir a dos debutantes, Sebastián Cáceres y, desde los cuatro minutos, Agustín Rogel, quienes están en proceso para integrarse a un equipo y a un plantel al que no le queda margen para conseguir su mejor rendimiento, son atenuantes para el funcionamiento, pero Uruguay está precisando buenas señales en esta zona del campo, por tanto lo que ocurrió también inquieta.

Si el Mundial comenzara esta semana, el verdadero problema para Alonso está en la zaga.

Frente a Irán, la última línea de Uruguay mostró las dos caras en su funcionamiento. Los laterales le ofrecen lo mejor del fondo, pero los centrales necesitan otro rodaje.

A la situación planteada por las bajas, el entrenador decidió pasar a Araujo al centro y eso le dio espacios para que Damián Suárez se ganara la titularidad en el lateral derecho.

Lo mismo ocurrió con Olivera por izquierda, un descubrimiento de Alonso en enero que se anota como uno de los grandes aciertos en estos nueve meses.

Nicolás de la Cruz

Ahora, en esa lista de deberes, al entrenador le queda descubrir la forma de blindar un poco más al equipo, evitar que quedar desguarnecido cuando pone al equipo a jugar tan adelante, cuando tiene a una defensa en formación.

El partido del martes ante Canadá le permitirá a Alonso ajustar el funcionamiento en ese sector, y la necesidad de comenzar a ver resultados que le brinden confianza a un equipo que necesita sostener el cero en el arco como protección para construir los éxitos.

En dos meses el entrenador no podrá hacer milagros pero tendrá que encontrar la forma de que con estos futbolistas, ante la ausencia de los titulares, también la defensa suba algunos puntos su nivel de producción.

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