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24 de julio de 2011 23:00 hs

Era la parte de la fiesta que faltaba. La del disfrute. La de largar el festejo contenido, pero sobre todo, el hacerlo frente a la gente con la que no tuvieron contacto durante un mes. Y esa gente, la que vio cómo su selección le hizo hinchar el pecho de orgullo hace un año en Sudáfrica, y que volvió a sentirse feliz en este frío julio de Copa América, los tenía que esperar

Se fueron y volvieron del Estadio más de una vez, desde que se abrieron las puertas a las 21, cuando los jugadores ni siquiera habían despegado de Aeroparque, y mientras la caravana avanzaba a paso de hombre, tratando de no dejar a un solo fanático por saludar. Pero a las 2:50 de la mañana, cuando el equipo ingresó al césped del Centenario, casi 40 mil personas esperaban el las tribunas. ¡40 mil personas a las 3 de la mañana! Suena ilógico. Pero tan ilógico como este plantel le cambió la cara al fútbol uruguayo. Por eso el homenaje merecido, que fue de los hinchas a los jugadores pero también de los jugadores a los hinchas.

Bastaba ver la sonrisa de los jugadores uruguayos. La misma que tenían cuando bailaban y cantaban como nenes chicos arriba del ómnibus que lo llevaban.

Con esa sonrisa entraron al estadio. Con esa sonrisa se maravillaron de ver un estadio casi lleno en plena madrigada de invierno, y se fundieron con la gente en un solo festejo. En la Ámsterdam cantando el “Uruguayos campeones”, en la Olímpica trepándose a la reja y cantando el “soy celeste”, y en la Colombes haciendo ese conteo del 1 al 15 que se va a volver clásico de acá en más –al menos hasta conseguir la 16-. Que simboliza el festejo de esta Copa, al mismo tiempo que el respeto a la historia que tuvo el plantel de Tabárez.

Llegó el himno, cantado con orgullo, pero con una sonrisa inocultable. Y finalmente el gran show de Abreu. Como hace un año en el Parlamento, el Loco empezó con su stand up. “Buenas noches pueblo querido, de parte de todo este grupo, nuevamente, muchas gracias” lo que arrancó la primera ovación. “Hay cosas a recordar y valorizar. Por ejemplo, que un 16 de julio honramos a la historia, ganándole a Argentina y recordando el Maracanazo. Y como en el 87, que fueron y salieron campeones en Argentina. No podíamos ser menos”.

Luego arrancó con las menciones especiales, que levantaron las risas de todo el estadio. “Nos dieron el Trofeo Fair Play, y lo recibió a Lugano. Es como que le den el premio de la paz a Bin Laden”, aseguró el delantero, antes de cerrar con otro paso de comedia: “Al gran capitán… Guerrero la rodilla la tiene todavía atrás de la espalda”.

Luego Abreu también tuvo tiempo para pedir aplausos para las tras dos menciones especiales que le dejó a Uruguay la Copa América: Sebastián Coates –elegido el “Mejor Jugador Joven”- y Luis Suárez, el Balón de oro, a quienes bautizó “Pato” y Jabalí respectivamente.

A diferencia del año pasado, esta vez el Maestro prefirió no hablar. Le dio el protagonismo a los jugadores, que vivían la fiesta que esperaban desde que Salvio Fagúndez pitó el final. Esa fiesta genuina, pura, tanto como el renacimiento del fútbol uruguayo.



El avión paso a paso por Twitter
La selección uruguaya, campeona de la Copa América, despegó 22:30 de Buenos Aires y arribó cerca de las 23 en el Aeropuerto de Carrasco. Luego de ser saludados por el Presidente José Mujica, partieron hacia el Estadio Centenario.

Varios jugadores celestes se encargaron de informar vía Twitter las alternativas del vuelo, hasta el momento mismo del despegue.

“Esta es una cosa unánime del pueblo uruguayo” dijo Mujica en declaraciones a VTV en la base aérea, antes de asegurar que “la final fue con Argentina”. “No se puede ser tan pizarrero”, dijo cuando se le preguntó si después de eso pensó que Uruguay ya era campeón”.

“Efectivamente que era el partido mas duro”, agregó. “No entiendo lo que les pasa a los argentinos, jugaron muy bien, por siete u ocho minutos ni la veíamos. Al fin y al cabo, porque Musiera atajó un penal se tiran una ronca que no entiendo”, finalizó el primer mandatario.

Centenario repleto
En el Estadio Centenario sobre las 21:15 ya no podía ingresar más gente. Eso generó algunas escaramuzas en la puerta de América contra Ámsterdam entre funcionarios de CAFO y fanáticos que querían ingresar, sin custodia policial que interviniese para apaciguar los ánimos.

De todos modos, el ambiente dentro del Estadio era de tranquilidad: muchos niños y mujeres en la tribuna, aunque también hinchas habituales de fútbol. La expectativa contrastaba con la falta de información. En la pantalla gigante se transmitían imágenes de la transmisión de VTV, aunque no había datos por los altoparlantes de a qué hora podrán finalmente ver a sus ídolos con la Copa.

Tras más de dos horas de espera se generaron algunos incidentes en Tribuna Ámsterdam, cuando algunos fanáticos quisieron bajar hasta el talud, lo que generó corridas y golpes. Eso, sumado a la falta de controles en la entrada –que hicieron que muchos entraran con botellas de alcohol- hicieron que por momentos el clima se volviera espeso en algunos sectores, aunque el coima general seguía siendo de alegría y festejo-.

Sobre la hora 22, la Policía y los funcionarios de la AUF finalmente decidieron no permitir más ingreso de gente prácticamente en todas las puertas. De todos modos, mientras unos intentaban ingresar otros se retiraban. Algunos por las perspectivas de que Uruguay llegue tarde, otros porque directamente no pueden ver la cancha, por la cantidad de gente que ya está en las tribunas.

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