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30 de agosto de 2011 20:51 hs

Hablar de padres e hijos en el deporte mundial tiene sus idas y vueltas. Porque fueron escasas las veces en que a los dos les fue bien. En Uruguay el caso más resonante es el de Pablo y Diego Forlán, quienes ganaron de todo con sus clubes y también la Copa América.

En este mismo país, Julio Montero Castillo consiguió todo con Nacional y fue campeón sudamericano con la celeste en 1967, en tanto que su hijo Paolo, fue estrella de Juventus de Italia durante años, obteniendo varios títulos.

En el básquetbol, el notable Óscar Moglia, entre otras cosas, obtuvo el bronce con Uruguay en los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956, ganó dos Sudamericanos y fue estandarte de Welcome donde ganó cinco Federales. Tuvo a su seguidor en su hijo “Osky”, quien consiguió dos Sudamericanos con la celeste y seis Federales.

Pero en el mundo también hubo casos similares, con buenos y malos resultados.

Un caso notable ocurrió en el automovilismo. Graham Hill, piloto inglés de Fórmula 1, fue campeón del mundo dos veces en 1962 y 1968. Años después, su hijo Damon, logró el mismo cetro en 1996.

Una de las leyendas más grandes de la historia del boxeo, Mohammed Alí, obtuvo el oro en los Juegos Olímpicos de 1960 cuando aún se llamaba Cassius Clay y no se había convertido al Islam. Luego ganó el título mundial de todos los pesos y lo defendió con éxito innumerables ocasiones. Su hija Laila, pese a que no estuvo tanto tiempo en el boxeo, ganó los tres títulos mundiales de la categoría supermedios (IBA, WIBA y IWBF).

El gran volante brasileño Mazinho, campeón del mundo con Brasil en Estados Unidos 94, tiene dos hijos que la rompen en el fútbol: Thiago y Rafael Alcantara. El primero nació en Italia y defiende a Barcelona, y debutó con la selección española campeona del mundo. Rafael juega en Barcelona “B”.

Nico Rosberg es hijo de Keijo “Keke” Rosberg, quien consiguió el Mundial de Fórmula 1 en 1982 luego de haber ganado insólitamente una sola carrera. A Nico no le fue tan bien como a su padre, pero sigue hoy en el circo que monta Bernie Ecclestone como compañero de Michael Schumacher en el equipo Mercedes.

Algo similar ocurrió con Nelson Piquet y su heredero Nelsinho. El primero obtuvo el Mundial de Fórmula 1 tres veces: 1981, 1983 y 1987. Sin embargo, a Nelsinho no le fue nada bien.

Pat Ewing es un ícono viviente de la NBA pese a que nunca pudo ganar un título. Con 15 años en New York Knicks, obtuvo el oro en Los Ángeles 84 y Barcelona 92. Su heredero lleva su mismo nombre, recién fue contratado por New Orleans Hornets y fue dirigido por Pat en la Orlando Summer League.

Johan Cruyff fue un fenómeno del fútbol. Ganó casi todo, porque perdió la final del Mundial de Alemania 74 ante el anfitrión. Pero quienes lo recuerdan con la pelota en los pies, saben que se trataba de un fuera de serie. Su hijo Jordi, de mucho menos nivel futbolístico, igualmente se las ingenió para conseguir jugar en Barcelona y Manchester United, entre otros, y ganó la Copa Intercontinental.

También Karl Malone fue reconocido en la NBA y ganó dos oros con Estados Unidos en Barcelona 92 y Atlanta 96. Tuvo una hija fuera de su matrimonio, que se llama Cheryl Ford y fue tres veces campeona de la WNBA con Detroit.

Pero están los otros casos. Por ejemplo, Stephan Beckenbauer, hijo del notable Káiser, pasó sin pena ni gloria por el fútbol.

Michael Andretti, hijo de Mario –campeón del mundo de Fórmula 1 en 1978– prácticamente no existió en dicha categoría.

Y ni que hablar del ex arquero de Santos, Edinho, hijo de Pelé. Nunca llegó a nada como futbolista, todo lo contrario de su padre.

Pero también hubo hijos que superaron a sus padres. Como Paolo Maldini, que fue mejor que Cesare, su progenitor. Ganó 5 veces la Liga de Campeones, dos la Intercontinental y una vez el Mundial de clubes, todo con Milan, y con la “azzurra” fue vicecampeón mundial. Cesare ganó con el mismo equipo una Copa de Campeones.

Algo similar sucedió con Sebastián Verón. Ganó la Libertadores con Estudiantes al igual que su padre Juan Ramón –que lo hizo en tres oportunidades–, pero tuvo una dilatada trayectoria en Europa y la selección, algo que Juan no logró.

Jacques Villeneuve, hijo del malogrado Gilles –un notable piloto que arriesgaba demasiado con Ferrari en Fórmula 1–, fue campeón en 1997. Quizás su padre era mejor, pero nunca logró el cetro antes de morir en un accidente en Zolder 1982.

El francés Youri Djorkaeff ganó el Mundial de Francia 98 y la Eurocopa en 2000. Conquistó la Copa UEFA de 1998 con Inter y el Chino Recoba de compañero, y antes, la Recopa 1996 con Paris Saint-Germain. Su padre Jean, ganó algún título menor y jugó el Mundial de Inglaterra 66.

Uno de los mejores jugadores actuales de la NBA es Kobe Bryant. Con Estados Unidos ganó el oro en Beijing 2008 y con los Lakers obtuvo 5 anillos de la NBA y dos veces fue elegido el MVP de las finales. Es hijo de Joe Bryant, quien jugó años en la propia NBA sin llegar a nada como basquetbolista. Hoy dirige Los Angeles Sparks en la WNBA de mujeres.

Javier “Chicharito” Hernández lleva el mismo nombre que su padre, quien jugaba en Tecos de Guadalajara. Su progenitor no logró hacer historia en el fútbol, pero Chicharito la rompe en Manchester United de Inglaterra y también en la selección azteca.

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