La gloria es nuestra. No te pellizques, porque es cierto. Uruguay está nuevamente en la cúspide de América. Metiendo, guapeando, corriendo, pero ante todo, jugando al fútbol. El mejor partido de la Copa, justo cuando más se necesitaba. Uruguay 3-Paraguay 0, para ser campeones de la Copa América. Lo soñaste, lo viviste, lo esperaste. Te mordiste las uñas y la lengua para no decir lo que te imaginabas. Ahora, disfrutalo: Uruguay es el Rey de América.
Ya había pasado esa mano gigante de Ortigoza que el juez no vio. Y a pesar de que no terminó en penal, cambió el partido: Uruguay se dio cuenta que era su tarde, y a partir de ahí ganó en cada tranque, cada corrida, cada cuerpo a cuerpo.
Entonces, llegó lo mitológico. La celeste ganando en cada esquina, presionando con el Tata González y Palito, ese moreno que llegó a la selección cuando pocos lo conocían, y que se convirtió en gigante. Arrollando psicológicamente al rival. No valió que Paraguay pegara para sacar a los celestes del partido – algo que logró por momentos-. Había que estar a la altura del mejor de América. Y después de ese rato de locura, se volvió a cumplir.
Entonces llegó la presión de Egidio, el robo y el pase a Forlán. Y el delantero, el mejor jugador del Mundial, el que había jugado una enorme Copa América pero le había faltado el gol, hizo lo que más le gusta: pegarle lejos del arquero, para casi sellar la final.
Claro, faltaban 45 minutos. Y hubo que seguir sufriendo, porque Haedo pegó una pelota en el travesaño que pudo hacer sufrir otra vez. Pero no había vuelta: el destino estaba preparado para Uruguay. Por eso, el broche final del gol de Forlán, para largar ya sí el festejo.
Uruguay es campeón de América. Disfrutalo, porque lo vas a recordar toda tu vida.
Así fue el relato en vivo de El Observador