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Yemen, el país en el que "un niño muere de hambre cada diez minutos"

Violencia militar, falta de alimentos, brotes de cólera, bloqueos en la salud y desplazamiento forzoso es la norma en Yemen

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09 de junio de 2018 a las 05:00

Por Agustín Escudero

"Cada diez minutos, un niño muere de hambre en Yemen", tituló el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) una de sus notas acerca del país ubicado al sur de la península arábiga. Esa es solo una de las cifras alarmantes que exhibe la mayor crisis humanitaria mundial.

Eclipsada en los medios por el conflicto sirio, desde hace poco más de tres años los 27 millones de yemeníes sufren una crisis que tiene todos los condimentos de un desastre humanitario: violencia militar, falta de alimentos, brotes de cólera, bloqueos en la salud y desplazamiento forzoso.

Tal es así que el pasado 3 de abril el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el portugués Antonio Guterres, dijo que Yemen es "la peor crisis humanitaria en el mundo", peor incluso que las que se viven en Siria, Libia e Irak.

La ONU estima que hay más de 22 millones de yemeníes que dependen directamente de la ayuda humanitaria para sobrevivir, entre ellos, casi la totalidad de los niños del país, unos 11 millones.

Al menos 16 millones de personas viven con inseguridad alimentaria, y la misma cifra de personas carecen de acceso a agua salubre y servicios adecuados de saneamiento.

Desde el comienzo de la lucha armada entre el gobierno y los rebeldes Hutíes, han fallecido cerca de 10.000 yemeníes y más de 55.000 resultaron heridos, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Además, 2.200 personas murieron por un brote de cólera, enfermedad que se ha propagado en los últimos meses y según el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha llegado a un millón de personas.

Según explica la CICR el cólera es una enfermedad completamente tratable, sin embargo, en Yemen es casi una sentencia de muerte.

"En teoría, es fácil prevenir el cólera: hay que lavarse bien las manos, beber agua potable y consumir alimentos hervidos o cocinados. Pero en Yemen, el agua potable es un lujo", escribió para la BBC Johannes Bruwer, jefe adjunto de la delegación del CICR en Yemen.

A esto se suma que únicamente funcionan el 45% de los hospitales y que solo ingresan al país el 30% de los medicamentos necesarios.

El sistema de salud está saturado y es permanentemente atacado. Los combatientes utilizan estos centros como destino de sus misiles para causar el mayor daño posible en el compatriota enemigo.

A su vez, los médicos llevaban en octubre un año sin cobrar y los que siguen trabajando son víctimas de persecuciones.

Este jueves la CICR informó que retiró a 71 de sus empleados de territorio yemení como consecuencia de las constantes amenazas y ataques directos a sus trabajadores.

Los controvertidos fondos solidarios

Para poder paliar el desastre humanitario en el país árabe más pobre del mundo, la ONU necesita recaudar US$ 3.000 millones para el Plan de Respuesta Humanitario para Yemen 2018.

El 3 de abril en Ginebra, Suiza, se desarrolló una conferencia de estados donantes. Guterres anunció que se llegó a una cifra de US$ 2.000 millones en promesas de ayudas y que "muchos países ya anunciaron que habrá más donaciones hasta fin de año".

Casi la mitad de lo conseguido fue donado por dos países: Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos (EUA).

"Dar a los necesitados es un pilar central del Islam. Y a veces me siento muy molesto cuando veo gente, sobre todo en mi parte del mundo, intentando retratar el Islam de una manera negativa", indicó Guterres.
El secretario general de la ONU decidió ver el vaso medio lleno.

Arabia Saudita es el líder de la coalición que comanda la intervención militar en Yemen y EAU oficialmente se retiró del grupo en 2016 pero sigue teniendo una responsabilidad política y militar fundamental.

"Sabemos quiénes son las partes en esta guerra pero las dos cosas (la militar y la humanitaria) deben verse separadas", dijo Guterres consultado sobre las polémicas donaciones.

Un fondo político y militar

El problema tiene una base militar y política que radica en la división entre dos bandos del territorio y las fuerzas yemeníes.

De un lado se encuentra el presidente yemení Abd Rabbo Mansur Hadi y sus tropas, sostenidas por la coalición militar comandada por Arabia Saudita y conformada también por Egipto, Jordania, Bareín, Kuwuait y Qatar. Estados Unidos, Reino Unido y Francia, entre otros países, respaldan a este grupo.

Del otro lado se encuentran los rebeldes Hutíes, la minoría musulmana chiita que son apoyados militarmente por Irán. Recientemente se separaron de las fuerzas del expresidente Ali Abdala Saleh.

En el marco de la Primavera Árabe en 2011, los hutíes hicieron renunciar a Ali Abdalá Saleh, quien gobernó durante 32 años la nación, y en su lugar tomo el poder Hadi. Tres años después, los rebeldes se unieron con el expresidente y tomaron varias regiones del país, entre ellas, la capital Saná.

La guerra comenzó oficialmente el 26 de marzo de 2015, cuando la coalición liderada por ArabIa Saudita lanzó una ofensiva militar con el fin de recuperar el gobierno de Hadi, quien sigue como presidente reconocido internacionalmente pero hace más de un año que no pisa territorio yemení, dado que se encuentra exiliado en Riad, capital de Arabia Saudita.

En noviembre los rebeldes hutíes intensificaron sus ataques balísticos sobre territorio saudí, por lo que la coalición decidió bloquear todas las fronteras terrestres, los puertos y los aeropuertos. Las presiones internacionales han aliviado el embargo, pero las ayudas humanitarias a los centros urbanos principales, incluida la capital, se han han visto mermadas.

Al mes siguiente la batalla militar tomó un vuelco que podría ser determinante. Los hutíes acusaron de traición al expresidente Saleh, hasta ese momento aliado, y comenzaron a luchar contra sus fuerzas. La lucha culminó cuando asesinaron a Saleh mientras huía de Saná.

Con un beligerante debilitado, las fuerzas de Hadi intentan retomar el poder en algunas de las regiones más importantes del país. En abril fue asesinado al más alto responsable político de los rebeldes, Saleh al Sammad, mediante un ataque aéreo que según los rebeldes fue llevado adelante por la coalición.

A fines de mayo y aún sin conclusión, las fuerzas progubernamentales intentaron un fuerte golpe, la reconquista del puerto de Hodeida, sobre las costas del Mar Rojo.

Hodeida es el principal punto de ingreso de las importaciones y del 70% de la ayuda humanitaria. Según la coalición también es el lugar desde donde Irán distribuye las armas, algo que Teherán desmiente. Al sábado 2 de junio iban 110 muertos por estos enfrentamientos dirigidos por Emiratos Árabes Unidos.

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