Un año atrás desembarcaba la primera zafra de terneros tras una parición de bastante más de tres millones. Los precios fueron récord en términos de cotización por animal, porque los valores fueron altos, y porque tras un muy buen período de cría desde el nacimiento en la primavera hasta el otoño el peso de los animales fue mayor al habitual.
En aquel entonces, comprar un ternero a US$ 600 resultaba arriesgado. Ya se había comprado a ese precio en 2022 y la baja de precios de 2023 había generado un “descalce” importante a la hora de vender esos animales. Pero aun así, los precios se mantuvieron firmes y los terneros pasaron los US$ 600, llegaron a US$ 700 y en la última semana se colocaron lotes de 220 kilos a más de US$ 860 por cabeza.
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Terneros que vuelan: arriba de los US$ 5 por kilo
Al comenzar la actual zafra se reiterará una elevada oferta y, a diferencia del año pasado, buena parte del país está en emergencia por sequía. Pero el mercado se ha vuelto loco. Hay una fiebre por todo lo que sea carne vacuna y la de este otoño será muy probablemente la primera zafra en que se venderán terneros a US$ 1.000 por cabeza.
Esta semana es la primera en que se han vendido terneros y terneras a más de US$ 5 por kilo vivo, con terneros machos de 140 kilos con genética reconocida como terneros y terneras muy livianos, de menos de 100 kilos, colocados a US$ 5,10.
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Más allá de los precios excepcionales que quedarán tal vez para la anécdota, los promedios ya se ubican por encima de US$ 4 por kilo vivo, algo que no tiene precedente alguno y que deja a las puertas de ese precio más que llamativo de cuatro cifras a los animales que superen los 200 kilos.
La percepción del mercado en comparación a 2022 es de una situación más estructural y sostenida en el tiempo por las estimaciones de demanda internacional y los stocks de ganado reducidos que ponen un techo a la producción de carne vacuna.
A estos precios los productores lógicamente se esfuerzan por sumarle a los animales la mayor cantidad de kilos posibles, así que puede repetirse un buen tamaño de los animales del año pasado.
La ganadería devora récords
La ganadería viene sumando récords que no tienen precedentes en una lógica que en el comienzo de este año y particularmente en las últimas dos semanas no ha hecho más que acelerar.
En la grilla de ACG solo en febrero los terneros treparon 16% hasta US$ 3,88. En la última semana la suba fue de 21 centavos y empujó la relación flaco-gordo de 1,20 a 1,25, la mayor desde mayo del año pasado aunque por ahora se mantiene por debajo de la relación de 1,27 hace 12 meses en virtud de la firmeza del gordo.
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Carne vacuna: como el oro
En los remates por pantalla los terneros y las terneras subieron entre 20% y 25% desde diciembre. Y la categoría que más aumentó en Pantalla Uruguay fue la de terneros mixtos con 28% en un mes y medio.
Del otro lado esto genera un dilema. Los compradores tendrán que pagar bastante más que el año pasado. Tienen como respaldo que el precio de exportación de la carne está 25% por encima que un año atrás, supera los US$ 5.500 por tonelada, los novillos se pagan más de US$ 5,50 por kilo de carcasa (US$ 3,20 por kilo en pie). Pero entre la compra y la venta la ola actual no puede romperse.
Esa fue la dolorosa historia de 2022/23. Aunque las circunstancias actuales son muy diferentes el riesgo está.
Mientras, justo en la previa a la salida estacional de terneros a la venta, el mercado del ganado gordo está en un pico de escasez, el precio de cualquier categoría apta para faena sube día tras día y muchos productores optan por esperar, porque cada semana tiende a ubicarse 10 centavos de dólar por encima de la anterior.
Y que anticipan los récords que vendrán en esta zafra.
Preguntas para la zafra de terneros
¿Llegará a pagarse US$ 1.000 por un ternero?
Se trata de un animal de 250 kilos que se pague a US$ 4 por kilo vivo, un precio más de 20% mayor al precio por kilo vivo del ganado gordo.
¿Puede un engordador comprar un ternero de US$ 1.000 y luego construir una ganancia que remunere su trabajo?
Ese es el dilema de quien vende ganado gordo. Si no compra porque el precio le parece alto, arriesga a tener que pagar todavía más caro después.
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“La gente se da cuenta que esta semana compra más barato que la semana que viene, eso también es muy apreciable, entonces pasó a ser más importante poder hacerse de la reposición, que pelear cinco o diez centavos”, señaló el consignatario Joaquín González, miembro de Lote 21.
Para los productores que vendieron a buen precio y que han recibido lluvias es difícil renunciar a comprar la materia prima “al precio que sea”.
El comprador que pagó US$ 5,01 por terneros de 140 kilos es recriador para ganados de cuota: compra terneros, los recría a pasto y alguna suplementación puntual en invierno y lo vende como novillo de 430 kilos a corrales.
Con una suba interanual que se aproxima al 50% en dólares, la cría sigue posicionada como un eslabón privilegiado en la ganadería pastoril y proporciona una valorización del campo natural que si los precios se mantuvieran le dan condiciones para competir con las rentas que pagan otros rubros.
Por ejemplo, una renta hoy de 100 kilos de novillo pasa a superar las rentas agrícolas de 800 kilos de soja, algo que pasa por primera vez en la historia de Uruguay.
Esa suba va a ser acompañada por otra que es igualmente importante. El costo de una alimentación basada en maíz va a ser superior al del año pasado, si bien hay disponibilidad de trigo y -aunque menos- de cebada forrajera.
Los avances en los estudios nutricionales del arroz como ración defienden su uso en la dieta y podría ayudar a mejorar el margen de los arroceros, valorizando el producto.
Álvaro Simeone, director de la UPIC, afirmó que “pagando todo caro, el ganado caro, el maíz caro, el margen por novillo de corral está en US$ 50 a US$ 60 y hasta US$ 100 si se consigue cebada o trigo a US$ 180 por tonelada”.
La exportación en pie y las lluvias
Una variable clave en el mercado será lo que haga la exportación en pie, que en veranos anteriores le puso un piso al valor de los terneros, pero ahora encontró un techo y no está operando significativamente a los valores actuales.
La exportación de terneros en pie “hoy está a la espera de que se definan las licitaciones en Turquía”, dijo Alejandro Dutra.
Hay algún exportador comprando animales en el eje de US$ 3,20 a US$ 3,40 y US$ 3,50 y se sigue comprando novillo, vaquillona preñada Hereford, Angus y Holando, aunque son otros volúmenes menores, apuntó el titular de Escritorio Dutra.
Otro factor clave serán las lluvias que podrían llegar en marzo. El agua sería más combustible para un mercado que está en un nivel de precios inédito y con un nivel de demanda como nunca se ha visto antes.
Para hacerse una composición de lugar, el anterior récord de precios en 2022 fue de terneros a US$ 3,20. Entre abril y setiembre de 2022 estuvieron en una franja de US$ 2,90 a US$ 3,20, cruzando los US$ 3 por primera vez en la historia para luego caer 35% en menos de tres meses.
Ahora el ternero está por cumplir 12 meses consistentemente arriba de US$ 3 y solo en el último mes y medio subió 25%, lo mismo que las terneras y los lotes mixtos en los remates. En el presente están a US$ 4,20 y subiendo. Un dólar arriba (+31%) del pico de 2022.
“Si esto sigue así, a largo plazo lo que económicamente justifica invernar son las vacas”, señaló Federico Jaso del escritorio Jaso&Jaso, que le bajó el martillo a los dos lotes de más de US$ 5 esta semana. “Ya está habiendo una transformación en la invernada de novillos; de ciclos completos a ciclos incompletos, cada vez son más recriadores y venden ese novillo a corrales”.
Ante este panorama, “la mejor opción es invertir en más vacas, si bien hoy es de las inversiones más costosas ya que no hay una vaca que valga menos de US$ 1.000”, afirmó el consultor ganadero Gonzalo Ducós, director de Campo Capital.
Cómo hacer lugar para que entren más vacas, cómo seguir aumentando los porcentajes de destete, cómo sumarle más kilos a los terneros para la venta, como entorar antes a las vaquillonas son dos preguntas que todo productor con rodeos de cría se debe estar haciendo.
Para los compradores, cuán sostenibles sean los precios del gordo de manera de poder ganarle dinero a estos terneros de oro que están comprando es más que una pregunta, es un motivo de desasosiego.