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4 de febrero 2026 - 5:00hs

A los 14 años, el irlandés Robbie Ryan estaba jugando con sus primos cuando en un cajón se encontraron con una cámara Super 8 que era de su padre y sus tíos. Las películas caseras que empezaron a filmar fueron el germen de una carrera consagrada al cine, en el rol de director de fotografía que descubrió en la Universidad.

Para Ryan, esa carrera ha sido un viaje de sorpresas constantes, de un golpe de suerte a otro. Con un tono afable y a la vez energético, cuenta con mucha gracia un curioso encuentro de su padre con el actor Shia Labeouf en el Festival de Cannes, o comenta que Joaquin Phoenix es un tipazo, antes de largarse a hablar de cine y de los desafíos de este mundo que oscila entre la vuelta a los formatos gigantes del pasado y la incertidumbre que trae la inteligencia artificial.

Habitual colaborador de cineastas británicos como Ken Loach y Andrea Arnold, del estadounidense Noah Baumbach y del griego Yorgos Lanthimos, Ryan viene de trabajar con este último en la película Bugonia, una de las diez nominadas al Oscar a Mejor película de este año, y en la que considera que logró algunas de las imágenes más potentes de su fructífera colaboración con el director europeo, como algunos de los planos de Emma Stone, rapada y encremada, en un sótano que es una de las locaciones clave de la historia.

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Bugonia es una de las películas que aparece en la conversación con Ryan, que ha estado dos veces nominado al Oscar a Mejor dirección de fotografía (por La favorita y Pobres criaturas, dos de sus trabajos anteriores junto a Lanthimos). También aparecen Una batalla tras otra, el cine de Billy Wilder y el de Jean Renoir, o Ciudad de Dios, uno de los trabajos de fotografía en cine que más admira, hecho por el uruguayo César Charlone.

Así lo define en una conversación con El Observador que tuvo en el contexto de su visita a Uruguay para dar una masterclass en la edición 16 del José Ignacio International Film Festival (JIIFF). A continuación, un resumen de la charla con el fotógrafo irlandés:

¿Cómo es para alguien que empezó haciendo películas en familia terminar hablando y enseñando sobre su experiencia y su trayectoria? ¿Te resulta raro encontrarte en ese rol?

Creo que ha sido como una especie de evolución. La vida te va llevando de una cosa a la otra, y he tenido un viaje fantástico, una cosa alucinante de ir de un golpe de suerte a otro, y trabajando en lugares donde he estado muy cómodo con lo que hago, además de tener la suerte de poder elegir proyectos que me entusiasman. Nunca fue que me puse objetivos específicos o apunté a cosas concretas que no supiera que iban a pasar, así que me sigo sorprendiendo por esas cosas. Si miro como era a los 20 años, estaba lleno de energía y con ganas de hacer cosas, iba a cualquier set de filmación, y esa energía creo que fue la que me llevó a que después tuviera esos golpes de suerte que tuve. Trato de mantener ese entusiasmo y esa energía, aunque ya no aguanto tanto (risas).

Robbie Ryan, director de fotografía

Igual seguís trabajando con muchos directores jóvenes, hacés muchos cortos, ¿eso es una forma de mantener esa fuerza, ese entusiasmo?

Sí, seguro. Muchas veces me preguntan con qué director me gustaría trabajar. Y por lo general contesto que todavía no sé, porque es un director con el que no he trabajado todavía y con el que en algún momento voy a hacer un cortometraje. Hace poco hice uno con una amiga que lo llevó al Festival de Sundance, y ahora está tratando de convertirlo en un largometraje; y con otro amigo hicimos otro corto hace un par de años que ahora está nominado a los premios Bafta. Esas cosas me entusiasman mucho, me encanta cuando pasa que se meten en festivales o premios. Amo esas cosas. Y tengo los dedos cruzados para que si después hacen cosas más largas, pueda estar con ellos trabajando. Son cosas que me mantienen emocionado, sí.

Al mismo tiempo de esas colaboraciones con directores emergentes o nuevos, también tenés algunos vínculos creativos de largo plazo, como con Andrea Arnold o Yorgos Lanthimos. ¿Cómo te das cuenta de que son relaciones que vale la pena mantener?

Son un poco como amistades. ¿Cómo te llevás con ellos? ¿Disfrutas el tiempo que compartís? Si ninguna de esas respuestas es afirmativa, no vale la pena trabajar con esas personas. En el caso de Andrea, ella es directora y guionista, entonces tiende a hacer películas cada más o menos cinco años, empieza a escribir desde cero y lleva su tiempo conseguir financiamiento. Por el lado de Yorgos, los últimos años han sido increíbles. Desde 2018 hicimos cuatro películas juntos, y venimos de hacer tres películas en tres años (Pobres criaturas, estrenada en 2023, Tipos de gentileza, de 2024, y Bugonia de 2025). Así que a esta altura ya estoy acostumbrado a ese estilo de vida. Ahora se ha tomado un tiempo, va a frenar un poco el ritmo, entonces estoy como “¿uh, y ahora que hago?” (risas), pero estoy en una posición interesante, en la que tengo mucha suerte de trabajar con directores establecidos y cuando no hay nada con ellos, puedo meter los pies en aguas nuevas, y eso es muy emocionante.

Robbie Ryan, director de fotografía

Hablemos de tu trabajo más reciente, Bugonia. ¿Cuáles fueron los desafíos particulares de este proyecto?

De los que hicimos con Yorgos fue seguro el más desafiante, incluso aunque tiene una escala menor, digamos, que algunas de las anteriores, como Pobres criaturas y La favorita. Por un lado estaba el hecho de que la intimidad del sótano donde transcurre buena parte de la historia era bastante difícil de lograr al momento de filmar. Además la filmamos en el formato VistaVision, son cámaras muy grandes, y que hacen mucho ruido, además de que se rompen bastante seguido. Así que eso además nos agregaba un poco de estrés. Pero estoy muy orgulloso de esa película, lo sentí desde que la terminamos. Es la película que es, y le tengo mucho cariño. Ha sido un viaje muy emocionante y estoy esperando con ganas lo próximo que hagamos, si es que sucede.

Mencionaste el formato VistaVision, que en los últimos años fue usado por varias películas premiadas como Una batalla tras otra o El brutalista. ¿Por qué se ha dado este regreso?

Bueno, regreso es una palabra rara porque nadie se acordaba que existía (risas). Creo que Yorgos Lanthimos tuvo mucho que ver con que ese formato se empezara a usar de nuevo, porque lo usamos para Pobres criaturas, para una secuencia, y creo que fue la primera vez que se usó para una película grande. Desde entonces lo usó El brutalista, ahora Paul Thomas Anderson en Una batalla tras otra. Lo que respeto mucho de esa última película es que lo procesaron fotoquímicamente, que es muy desafiante. Estoy muy contento de que se hable de este formato, porque es como cuando el VHS y el Betacam competían y ganó el VHS porque era un mejor formato. VistaVision perdió con el formato Cinemascope porque era muy caro y las cámaras muy poco maniobrables, pero es genial que ahora se esté usando, son negativos más grandes. Ahora hay gente como Christopher Nolan, que filman en formato IMAX, y cuando promocionás la película podés decir que se filmó con ciertas cámaras no tan comunes, y eso capaz que lleva a algo más de gente al cine, y se puede usar como argumento de venta.

¿El resurgimiento de estos formatos de mayor escala es una forma de defender la experiencia de la sala de cine, digamos?

Un poco lo es, y eso me pone contesto y triste al mismo tiempo. Es la magia del cine, es lo que siempre debería llevar gente a la sala, la experiencia; pero espero que la gente vaya al cine solo porque saben que están yendo a ver una buena película.

Robbie Ryan, director de fotografía, durante su Masterclass

¿Cómo te llevás con las herramientas de generación de imágenes con inteligencia artificial? ¿Qué te parece que va a pasar con eso, van a reemplazar ciertos procesos o por el contrario, van a revalorizar lo hecho por humanos?

Es un poco un concepto de moda en este momento. Hablamos mucho del futuro pero yo prefiero quedarme en el presente y esperar que los trabajos me sigan llegando. Si te querés poner existencial con el tema de la IA, y con esto de que nos va sacar el trabajo a todos, que se vienen los robots, está bien, pero creo que hay mucho ruido que viene de internet, y todos se creen lo que les dicen sobre ese tema. Así que yo pienso que la vida real sigue haciendo lo suyo y que todos vamos a estar bien. Aunque sí, es un tema grande. Yo no tengo tanto conocimiento como para saber exactamente qué sentir, pero lo que sí me frustra, es que si me saca el trabajo, está sacando la parte más divertida del proceso de hacer películas, que es ir y filmarlo. Así como la escritura es un proceso que los guionistas disfrutan pero también lo sufren mucho, todos disfrutan del proceso de filmar. Así que si la IA se lleva eso, ¿dónde está la gracia? Así que creo que se va a generar una especie de bifurcación, donde alguna gente va a ser purista y no usarla, y otros sí, y todo va a coexistir, espero.

Así que en el futuro seguiremos teniendo directores de fotografía.

Bueno, hay muchos más ahora que cuando empecé, así que definitivamente hay algo distinto ahí. La tecnología digital, hay muchas más cámaras, entonces eso significa que se necesita más gente para operarlas y trabajar con ellas, así que el negocio está sano.

Ahora se filman películas con celulares, incluso.

Sí, y algunas muy buenas. Eso me parece muy interesante, y hasta existencial en cuanto al futuro de la manufactura de cámaras. Creo que algunos incluso se están planteando si las cámaras deberían ser tan accesibles, porque eso hace que no se vendan tanto las cámaras grandes, que lógicamente son más caras.

Así de memoria, lo primero que se te venga a la cabeza, ¿qué escenas o películas logran emocionarte por cómo están fotografiadas?

Amo el cine de Billy Wilder, el de Stanley Kubrick. Miro mucho el canal Criterion Channel, cuando tengo tiempo (ndr: plataforma de streaming centrada en películas clásicas, pensada para un público cinéfilo y conocedor), y hace poco me encontré ahí con un ciclo del realismo poético, el movimiento francés de los años 30 del que no había visto mucho. Es un poco como la música, me encanta cuando te encontrás con algo que no conocías y decís “esto es increíble”. Y podés ver la influencia que tuvo en todo el cine. Vi mucho de Marcel Carné, La bestia humana de Jean Renoir, son todas películas geniales. Se siente como si estuvieras en una mina y cuando pensás que ya le sacaste todo lo que tenía, te encontrás con una cosa más, y eso me entusiasma mucho. Me cuesta más pensar en imágenes puntuales, pero siento que por ejemplo, algunas de las que logramos en Bugonia son impactantes, icónicas. Ver a Emma Stone, rapada y con el cuerpo cubierto de crema, despertándose en el sótano, es tremendo. Cuando veo fotogramas de la película digo “es una imagen cool, estuve bien” (risas).

Robbie Ryan, director de fotografía

En una entrevista con los premios Bafta mencionaste tu admiración por la fotografía del uruguayo César Charlone, sobre todo en Ciudad de Dios.

Me encanta, es una película increíble. Tiene un trabajo de cámara muy energético, con un manejo de la cámara en mano que es impresionante, brillante. Yo soy muy fan de la cámara en mano. ¿Cuánto tiene esa película, 20, 25 años? Tengo que verla de nuevo, ya es tiempo de revisitarla.

¿Qué pasa ahora en los viajes o reuniones familiares? ¿Seguís encargado de las fotos y videos o ya cediste el rol?

Bueno, con mi primo Nick Ryan seguimos haciendo cosas juntos. Lo último fue una película que él produjo y yo fotografié, que se llama I am not a serial killer y salió en 2016, y que fue muy divertida. Fue un poco como volver a aquellos tiempos donde hacíamos cosas juntas, porque fluyó todo con mucha facilidad, hasta que en un momento la escala creció un poco y nos empezamos a quedar sin plata, entonces se puso un poco estresante, pero quedé muy orgulloso. Así que todo sigue en familia.

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