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30 de agosto 2025 - 20:15hs

Nacional se encontró con el mejor rival para sobreponerse al susto y la incertidumbre que le dejó su empate contra Boston River. Con las heridas del clásico (0-3) aún abiertas, el equipo de Pablo Peirano busca recuperar su estabilidad para sostener su ventaja en la Tabla Anual y también intentar ganar el Torneo Clausura.

Pablo Peirano se la jugó con un par de variantes y ambas le rindieron.

Sacó a Juan Pablo Patiño que en sus primeros partidos hizo extrañar a un Gabriel Báez, cuyo último pasaje en Nacional había sido bastante discreto.

Ahí puso a Diego Romero que se pareció mucho a aquel jugador que en Deportivo Maldonado gustaba en sus pasadas al ataque, logrando ganarse una convocatoria para la selección del medio local.

El lateral dominó su zona, salió bien y pasó al ataque con criterio. Con continuidad en ese nivel puede quedarse con el puesto.

El otro cambio fue obligado. Nicolás Lodeiro tomó el lugar del lesionado Juan Cruz De los Santos. Y el sanducero fue una de las figuras del triunfo.

Tanto fue así que en determinado momento, el zurdo le puso algo blanco adelante de Maximiliano Gómez y este se zambulló de felicidad para meter una palomita notable y decretar el 2-0.

Antes lo habían martirizado con pelotazos largos forzándolo a fajarse con los centrales rivales. No es algo que le quede incómodo. No es algo que no sepa hacer. No es algo donde sea incapaz de sacar ventajas. Sin embargo, qué más fácil es cuando le ponen una pelota clara de gol y solo se tiene que dedicar a mandarla a guardar.

Cinco fechas y cuatro goles para el centrodelantero. Nada mal.

Lodeiro jugó de falso extremo izquierdo, con mucha libertad para centralizar su juego, asociarse, abrirle la calle para la pasada al ataque de Romero y dándole pausa y vértigo al juego de Nacional.

Del otro lado, Peirano sigue apostando por Lucas Villalba que estando bien o mal no puede salir nunca de este equipo por ser poseedor de un don que no abunda a nivel local: su velocidad. Listo. Con eso le bastó para desequilibrar a un Matías Alfonso forzado a jugar de lateral izquierdo.

Con esa valencia de Villalba, los niveles de Lodeiro, De los Santos y Mereles y lo que promete Bruno Arady, las posibilidades de Rómulo Otero se terminaron de enterrar esta tarde. El venezolano quedó en el debe y ya no tiene crédito como para volver a jugar. También las de Mauricio Pereyra. Ya no tienen lugar.

Nacional le generó muchas faltas a River en el comienzo del juego y con la artillería pasada de Sebastián Coates y Julián Millán comenzó a golpear las puertas del gol. El colombiano hizo el 1-0 por esa vía tras gran centro de Luciano Boggio, el arma que todo equipo con buenos cabeceadores desearía tener.

Con las salidas de Romero y Lodeiro, Christian Oliva se terminó convirtiendo en el mejor jugador del partido.

Volvió a ser la fuerza dominante del mediocampo, el eje y equilibrio del equipo y además le sumó una gran asistencia para el tercer gol, obra de un Nicolás López que había estado impreciso pero que ya lleva 17 goles en la temporada, siendo el máximo anotador.

Este River no es medida para nadie. Así como Albion es un equipo de Segunda que podría competir con cualquiera en Primera (más allá de la sorpresiva derrota del viernes con Uruguay Montevideo) este River ya tiene aire a equipo descendido cuando todavía quedan 10 fechas por jugarse.

Ganó Nacional. Recuperó puntos y confianza. No tendrá a Luis Mejía la próxima fecha ante Racing. Pero sí tiene ventaja en la Tabla Anual y niveles ascendentes en varios jugadores.

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