17 de noviembre de 2019 5:00 hs

¿Quién dijo que este Nacional no es el mismo que previo al clásico del Intermedio? Nacional es el mismo, en su fútbol y en los números. ¿Acaso Nacional iba a golear en el partido del 1° de setiembre? ¿Quién podía creer eso? Nadie. ¿Era favorito? Sí. Para Referí, tenía el crédito de los periodistas en los pronósticos que realiza en cada fecha. Pero de ahí a golear, no estaba en los cálculos. ¿Qué sucedió? Los aciertos tácticos de Álvaro Gutiérrez y que Peñarol tocara fondo esa tarde en el Centenario, terminaron de colocar el partido en un lugar inesperado.

Diego Battiste

¿Peñarol es el mismo que hace 11 semanas? No. El clásico lo encuentra en la curva ascendente de su gráfica de rendimiento. Está superando su crisis (aún no salió completamente y el clásico puede ser un buen momento para terminar de demostrar que recuperó su mejor forma), y se ubica futbolísticamente en otro lugar.

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Desde lo estadístico, el equipo de Gutiérerz es el mismo que hace 11 semanas: en los 11 partidos (líneales, por todas las competencias) previos al clásico de setiembre, tenía menor porcentaje de puntos ganados (61%), con seis triunfos, dos empates y tres derrota. Ahora llega con nueve triunfos y dos derrotas (81%).

Después sucedió lo que quedó a la vista: enviones anímicos y futbolísticos del clásico elevaron a Nacional a su mejor producción en el campeonato, que, como siempre sucede en el fútbol, en algún momento se agota.

Carlos Pazos

¿Qué pasó con Nacional? Perdió la influencia que tenía en el funcionamiento Viña-Castro. Perdió el control del juego desde el mediocampo (Neves-García-Carballo, o el volante que se sumara a esa fórmula), la efectividad de la presión alta y la seguridad defensiva (con los tres goles de River el 24 de agosto y el 1-0 de Cerro Largo en el Parque). A partir de esas señales que le dio el equipo, Gutiérrez empezó a probar con fórmulas alternativas: un medio con mejor pie con Zunino-Neves-Carballo en lugar de Carballo-García-Neves ; la velocidad de Pablo García por afuera; el valor que puede aportar Sebastián Fernández al ataque y siguió descubriendo si Barrientos puede ser el eje del fútbol de su equipo. Hasta ahora no volvió a descubrir la fórmula perfecta, que logró en el clásico del Intermedio y en los siguientes partidos (Liverpool 4-1, Wanderers 1-0, Racing 3-0, Boston River 2-0).

Para este clásico, Nacional tiene dos grandes ventajas, además de las sorpresas tácticas que pueda presentar el técnico.

1) Las gestiones que hace un mes hicieron con la Federación de Panamá permitieron que Luis Mejía quedara liberado en esta fecha FIFA. Ataja este domingo y es un punto a favor. En la fecha anterior salvó el triunfo ante Progreso con una atajada que los hinchas celebraron como un gol.

Leonardo Carreño

2) El momento de Bergessio y los antecedentes. No hay en Nacional ni en Peñarol un jugador con la influencia del argentino, con 17 goles y tres asistencias en la temporada. También plantea un desafío especial para este partido porque sus registros ante Peñarol nunca dieron saldo positivo. Debería ser el clásico del delantero, que llega sin lesiones y en gran nivel futbolístico.

También tiene dos problemas para resolver.

1) El lateral izquierdo. Sin Viña -con la selección en Hungría-, uno de los puntos altos del mejor rendimiento del equipo en setiembre, Gutiérrez debe resolver si va con Palito Pereira o Armando Méndez. Su decisión será clave. El técnico dijo que aún no decidió. Palito le brinda un aplomo que es clave para esta clase de partidos, pero al fútbol ya no se juega solo con la cédula. Disputó solo cinco partidos con Gutiérrez, y parece un riesgo incluirlo para este encuentro cuando delante tendrá la velocidad de Canobbio, que está volviendo a lucir en su mejor nivel. La opción de Méndez, que juega con pierna cambiada, le da dinámica, mejor cabezazo y más velocidad.

2) El mediocampo perdió efectividad y la presión alta no resulta. Peñarol ya conoce la fórmula alba 4-1-4-1, que esta vez no lo sorprenderá. Diego López le devuelve un planteamiento espejo (4-1-4-1), que fue el que revivió el funcionamiento de su equipo desde octubre y que se reflejó en los resultados en los últimos cinco partidos. Entonces, Nacional se queda sin sorpresas. ¿Dónde pone el fútbol? En su cancha y resolviendo con pelotazos hacia el ataque, con Zunino-Neves-Carballo o con Neves-García-Carballo.

Diego Battiste

El empate le sirve a Nacional, pero Nacional no va a salir a empatar. Podrá conformarse con ese resultado de acuerdo a cómo se dé el trámite del partido, pero Gutiérrez no puede salir a buscar un punto, porque en esas circunstancias los riesgos de perder son altos.

López, la oferta de Italia y resurgir con un 4-1-4-1

Peñarol llega en una situación diferente a la del clásico del Intermedio. Las primeras señales de su crisis se empezaron a ver en mayo. Se agravó en junio, julio y agosto, período en el que jugó 16 partidos, ganó tres, perdió cuatro y empató nueve. Perdió a Cebolla Rodríguez por lesión, los juveniles se distrajeron en los pases al exterior y el plantel había perdido la concentración que exige el fútbol profesional.

Diego Battiste

El resultado de eso fue el 0-3 en el clásico, el corte en el brazo de Cebolla Rodríguez después de golpear una puerta tras en el vestuario y que Peñarol tocara fondo. Incluso siguió transitando allá por el fondo después de la autocrítica que hicieron el técnico López y el capitán Cebolla Rodríguez, donde expusieron sin vergüenza las razones de las malas producciones. Hablaron de falta de compromiso y de falta de concentración. De allí en más intentaron levantar, pero el proceso fue lento.

Le resultó imposible levantar futbolísticamente hasta octubre. Había mucho contrapeso. El cambio de preparador físico, la salida de Valenzuela y la llegada del italiano Bertini había dejado secuelas.

Gentileza Peñarol

También quedó envuelto en la polémica renovación de López, que no quiso firmar porque dijo que los dirigentes no le mostraron interés, pese a que le habían ofrecido extender el vínculo. Esa tensión fue indisimulable, hasta que el 4 de noviembre el DT lo cerró el tema cuando llamó al presidente y le dijo que se queda hasta diciembre.

¿Cómo empezó a arreglar el problema en la cancha? Con un cambio táctico, eligió la misma figura que utilizó Nacional, 4-1-4-1, con Gargano como volante tapón, con el regreso del juvenil De los Santos y con Xisco como único delantero.

El partido clave fue el del 11 de octubre ante Wanderers. Si perdía, López haría las valijas. El entrenador movió las piezas del equipo: Gargano de volante tapón, por delante Trindade, De los Santos, Canobbio, Gastón Rodríguez, y de punta Viatri.

Leonardo Carreño

Esa tarde, Gargano volvió a lugar en el que se siente muy cómodo, con el control del mediocampo, con un juego que llegaba filtrado por cuatro volantes, con visión de juego, con espacios para moverse y para aprovechar su precisión y profundidad en los pases. Y ese mismo día, De los Santos regresó al equipo después de la penitencia por un error que cometió ante River, que le costó 48 días de banco de suplente.

Diego Battiste

El español Xisco se ganó la titularidad tres partidos después, en racha de victorias, y López terminó de acomodar la oncena, con la fragilidad propia de la irregularidad del fútbol uruguayo.

Leonardo Carreño

Para este clásico, Peñarol encontró la táctica espejo para contrarrestar el fútbol de Nacional. El asunto es que tiene que ganar y, ¿cómo lo consigue? Hay dos lugares donde podrá hacer la diferencia: 1) el sector izquierdo de la defensa de Nacional será uno de esos puntos en los que podrá aprovechar el hándicap tricolor; 2) el mediocampo, con la influencia que pueda tener Gargano en el juego.

El juez en el ojo de la tormenta y la presión de Nacional

Leodán González dirigirá este domingo su cuarto clásico (tercero en la cancha) y lo hará bajo la presión que puso Nacional en la última semana, con un pedido urgente de reunión con el presidente de la AUF y el de la Comisión de Árbitros.

Aunque en los hechos la reunión del martes fue una formalidad, porque Nacional solo preguntó por el VAR y la AUF le informó que estará en las finales, sembró dudas en torno a las presiones que en otros tiempos solían plantear los dirigentes, y que en el siglo XXI parecen estar desenfocadas. 

De todas formas, quedó planteada una pregunta sin respuesta: después de los reclamos del martes, ¿qué hará Nacional si por un error involuntario del juez pierde el clásico?

Leonardo Carreño

En este Nacional-Peñarol no habrá VAR y el árbitro quedará expuesto al error humano, con todas las connotaciones que tiene eso en un partido que puede definir todo:  el triunfo será para Nacional el salto hacia las finales del Uruguayo (le sacará a cinco a Peñarol en la Anual con nueve por jugar), el empate una garantía de que seguirá con el control de la tabla del año con dos puntos de ventaja sobre su escolta, y la victoria de Peñarol un mazazo a las ilusiones tricolores que entre mayo y octubre se encomendaron a los milagros (trabajo en cancha y aciertos tácticos) de Gutiérrez que fue capaz de recuperar a un equipo que en la quinta fecha del Apertura parecía haber perdido todo.

¿Quién gana el clásico? Así lo ven los periodistas de Referí: gana Nacional (-), empate (Luis Eduardo Inzaurralde, Juan José Díaz, Pablo Benítez, Sebastián Amaya), gana Peñarol (Marcelo Decaux y Gustavo Martín).

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