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4 de febrero 2026 - 5:00hs

Esta fuerte adopción de la electromovilidad tiene como raíz una política de Estado. A esto se suma, un mercado con beneficios y exoneraciones y una guerra de precios entre las automotrices que llegan al consumidor final con unidades convenientes y de última generación. Así se logró el caldo de cultivo ideal para que Uruguay sea líder en la región en movilidad eléctrica y que esté cada vez más cerca de proyectarse como referencia global.

En este contexto, los actores privados juegan un rol crucial para sostener el ecosistema, no solo en la venta de automóviles, sino también desde la infraestructura de carga. Es en este rol donde hace dos años, con visión a largo plazo, se creo y entro en juego la empresa de carga e-One. En entrevista Café y Negocios su CEO, Juan Collado, habló sobre la expansión de su red de carga, la posibilidad de nuevas inversiones -entre las que se destaca una planta fotovoltaica-, la evolución de la tarifa de carga y el futuro de la movilidad eléctrica.

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A continuación, un resumen de la entrevista.

¿Cómo nació eOne?

Nace hace dos años como idea al ver el crecimiento incipiente de la movilidad eléctrica en Uruguay y hacer un estudio a nivel global de cómo eran las etapas de este avance de la movilidad eléctrica y cómo el desarrollo de la infraestructura de carga era vital para ello.

Vimos cómo lo estaban llevando adelante el Ministerio de Industria y UTE y que estaban dadas las condiciones como para crear una compañía e invertir con el objetivo de ser la compañía líder del sector privado que acompañe este crecimiento sustentable.

Atrás de todo esto hay un propósito mayor, que es que Uruguay sea el país líder a nivel global en movilidad sustentable, y eso nos entusiasma mucho.

¿Cuál es su fuerte para diferenciarse de otras compañías que puedan llegar a competir ante el boom de la electromovilidad?

En principio la no fricción. La carga es muy sencilla y además tenemos una línea de soporte las 24 horas.

Segundo, la velocidad, que puedas cargar de la manera más rápida posible, lo que implica otro tipo de inversión. Y, en tercer lugar, la excelencia, estar siempre atentos a las dudas de nuestros usuarios porque estamos ante un cambio de paradigma.

Para nosotros la clave es estar innovando todo el tiempo. Ahora, por ejemplo, anunciaremos que los usuarios van a poder pagar usando stablecoins (criptomonedas estables). También sacamos el servicio de billetera digital de eOne con el que podés precargar para asegurarte de tener siempre saldo. Tenemos muchos usuarios que usan tarjetas precargadas o directamente tarjetas de débito o crédito.

Hemos invertido mucho en todo eso y también en el desarrollo de marca.

¿Qué diferencia tienen los cargadores ultra rápidos con los tradicionales?

Los que tenemos son los más rápidos que hay en el país, son de 180 kilowatts y en 15 ó 20 minutos cargan al 80%. No todos los autos cargan a esa velocidad, pero van apareciendo vehículos, sobre todo en este último año que pasó, que pueden cargar a 90, 100, 110 o 120 kilowatts. En promedio, todavía del parque eléctrico está cargando entre 30 y 45 kilowatts, pero hay vehículos que cargan a mucho mayor velocidad y a esa tendencia va la industria.

¿Cuáles son los principales desafíos en este contexto de crecimiento exponencial de los vehículos eléctricos?

La tasa de crecimiento va a seguir incrementándose en este 2026. Creo que el desafío es la velocidad de despliegue de la red de carga. Ahora nosotros estamos comenzando en estos días la instalación de poco más de 30 equipos-60 puntos de carga-. Vamos a llegar a los 100 puntos de carga y ya estamos realizando una pre-orden de otros 40 equipos aproximadamente para la segunda mitad de año.

El desafío también es el trabajo colaborativo. Nosotros tenemos un muy buen diálogo con el Ministerio de Industria, con la Dirección de Industria y con UTE. Al ser un tema de infraestructura, el desafío es poder ir desplegando las capacidades.

Yo soy súper optimista en que la red de carga va a ir acompañando el crecimiento del parque vehicular y por lo menos desde nuestro lado es el objetivo y tenemos la capacidad de hacerlo. El objetivo de este año superar los 100 puntos de carga, idealmente llegar a 150 puntos de carga y dar cobertura a todo el país.

¿Cuánto invirtieron en este despliegue de su red eléctrica?

Unos US$ 2.5 millones. La carga eléctrica va a seguir siendo por lejos mucho más económico que un vehículo de combustión, pero de alguna forma las tarifas tienen que acompañar esta inversión para poder repagar lo que se está haciendo. Es una inversión alta.

Con respecto a la rentabilidad. ¿Es negocio en las condiciones planteadas por UTE? Porque es un caso en el que el competidor también es proveedor.

Hay espacios para hacer trabajo colaborativo. Yo creo que el objetivo final del Estado y de UTE es que que haya una movilidad sustentable mayoritaria y van a ir dando las condiciones.

De hecho UTE hizo el ajuste de tarifas a partir del primero de enero y, al final del día, me parece que, más allá de que UTE fue la herramienta que generó el despliegue inicial, también hay una confianza en el desarrollo del sector privado.

Para hacer grandes números, la mayor conveniencia para UTE es la carga residencial del vehículo. En un promedio general, las estadísticas internacionales indican que la carga del vehículo eléctrico, en un 80 % de los casos, se hace en el domicilio y el restante 20% en una red en vía pública. Se van acomodando las condiciones para que esto suceda y coexista el desarrollo de una política pública, que es la movilidad sustentable, acompañado por la inversión privada.

¿Para los operadores era necesario el ajuste de tarifas de UTE que se realizó en los primeros días del 2026?

Sí, era muy necesario. Entendemos perfectamente por qué se hizo en su momento, pero sí es necesario un ajuste para ir cubriendo los costos del desarrollo de la red y poder repagar la inversión.

Estaba abajo de los costos energéticos, confiamos plenamente en que esto se va a ir acomodando gradualmente y así y todo va a seguir siendo siempre la mejor opción un vehículo eléctrico no solamente por el costo de cargas, sino porque tienen precios cada vez más competitivos y el costo operativo de tener un vehículo eléctrico es muchísimo más bajo globalmente, sin poner en esa ecuación algo fundamental que es el cuidado del medio ambiente.

Parte de la ecuación cuando uno decide utilizar un vehículo eléctrico, o en nuestro caso desplegar una red de carga siendo que es una matriz casi un 99 % verde, la generación de energía en el Uruguay, esa no emisión de CO2 es una contribución económica, una contribución ambiental económica muy positiva que creo que en el mediano y largo plazo va a ser muy relevante para la economía del país.

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¿Tendrían que ser más altas las tarifas para poder lograr ese repago de la inversión?

Si miras los costos en Europa o Estados Unidos, son mínimo el doble. Yo creo que gradualmente, no ahora, va a haber un deslizamiento hacia arriba, pero no va a ser muy significativo. No estamos lejos de ese número. Va a haber un incremento, pero no va a ser muy significativo y tiene que ver también con cuál es el costo que nos traslada a UTE.

Como todo cambio de paradigma y adopción de una nueva tecnología todo va siendo gradual, no se puede mirar esto con como si fuese un punto en el tiempo. Si nosotros hubiésemos tenido que decidir la inversión hace un año y medio o dos solo en base a los precios de carga que había tenido que decir la inversión hace un año y medio, dos, en base a los precios que había de carga, no lo hubiésemos hecho. Pero suponíamos que iba a ir habiendo un ajuste gradual hacia precios de mercado, que así y todo van a ser mucho más económicos que la carga a combustión.

UTE tiene la intención de lograr la interoperabilidad entre los operadores y que en una sola aplicación puedan verse los puntos de carga de distintos operadores. ¿Sucederá?

Eso ya está en marcha. Probablemente esta semana o la que viene ya se va a poder ver en la aplicación de UTE todos los puntos de carga nuestros por lo menos. Viene muy bien, implica desarrollo tecnológico, pero la interoperabilidad está puesta sobre la mesa desde el inicio porque hay que pensar en el usuario final.

Llegarán a los 100 puestos de carga, ¿se concentran en Montevideo, Canelones y Maldonado?

Sí, los 100 puntos de carga son un hecho, pero vamos a expandirnos y tendremos cargadores en otras localidades y en puntos neurálgicos que tienen que ver con tramos de rutas troncales. La idea es ya en esta etapa actual de estos equipos que ya están en el país, dar la señal clara de que vamos a hacer una cobertura nacional.

¿Qué otras inversiones proyectan en este contexto?

Parte de lo que queremos hacer nosotros es invertir en nuestro propio parque fotovoltaico para generar gran parte de la energía que entregamos.

Estamos trabajando en el análisis técnico que responde más que nada a un cierto volumen de energía, un umbral que tenemos que alcanzar de kilowatt entregados para llegar a la dimensión mínima de un parque fotovoltaico que se necesita para hacer este suministro. Yo creo que va a terminar de configurarse todo el análisis y conseguir el financiamiento durante este año y sería para el año próximo, para el 2027.

En caso de que den los números, ¿aunque fueran sus propios proveedores de energía no dejarían de depender de UTE?

A UTE siempre lo vas a necesitar porque es dueño de la red de distribución, siempre vas a estar trabajando con UTE y el despliegue de la potencia que genere ese parque también lo tiene que hacer UTE. Es un trabajo colaborativo.

Sí va a suceder que en muchos de nuestros puntos de carga vamos a tener techos solares que generen un pequeño porcentaje de energía, entre el 6% y el 8% de la energía entregada en cargador, pero siempre vamos a estar trabajando con UTE.

UTE se embanderó con esta política de Estado y desplegó la red de carga que a medida que fue acompañada por la demanda empezaron a seguir también los privados ¿Es necesario que haya más privados que se involucren en apalancar la electromovilidad?

Yo creo que es necesario el trabajo conjunto. Sin duda que la inversión privada, en general, es necesaria porque el tipo de negocio que tiene que ver con administrar cotidianamente una red de carga en un negocio muy diferente al de la venta de energía mayorista o residencial o de establecimientos industriales porque requiere una atención permanente y constante. Al principio era una cuestión de volumen y todo lo que se hizo desde UTE estuvo muy bien. Y ahora que vemos que ya es una tendencia irreversible, es fundamental que la inversión privada pueda acompañar este desarrollo.

Veo como esencial el rol de la inversión privada para hacer mucho más dinámico el sector.

¿Cómo espera que evolucione la movilidad eléctrica en los próximos años?

La movilidad eléctrica es el futuro que ya existe. No es una incógnita ni una aventura, es un cambio de paradigma porque tiene que ver con sustentabilidad, con tecnología, diseño y confort e incluye hasta conducción autónoma. El futuro ya existe y es eléctrico. La velocidad de adopción va a depender de estas cosas que hablamos, pero al ritmo que viene en Uruguay, dentro de los próximos cinco años se va a estar cerca de ser, si no el líder global absoluto, ser uno de los tres países con la mayor tasa de movilidad eléctrica porque no es solo el uso particular, sino utilitario, logístico, de última milla, transporte público. Me parece que es una gran ola imparable y donde el sector privado tiene un rol esencial a jugar en inversión.

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