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18 de junio de 2026 4:21 hs

Colombia le ganó 3-1 a Uzbekistan este martes por la noche en Ciudad de México por la primera fecha del Grupo L del Mundial 2026, en una victoria que también se vivió con una invasión colombiana en el FIFA Fan Festival de Miami.

La tradicional “Fan Fest” de Miami está ubicada en el Bayfront Park, y es a todas luces enorme. A minutos de comenzar el juego la gente seguía llegando sin parar por las dos entradas principales, y en el interior nunca existió la sensación de que el lugar estuviera colmado.

Al ingresar por una de las puertas uno piensa que está en una especie de feria del Parque Rodó gigante, para dar una imagen uruguaya del lugar. Son tiendas y tiendas con variadas comidas y bebidas, una atrás de la otra, sin rastros de una pantalla.

Si quiere ir a la fiesta en otra ocasión, apronte la billetera: el agua vale 10 dólares (400 pesos), las cervezas US$ 14 ($ 560), y cualquier comida de mediano porte no baja de los 15 dólares. Como dato, muy al fondo de la fila de comercios hay un local colombiano que vende “lechona”, un lechón desmenuzado con arroz y especias, a 25 dólares, con una cantidad suficiente como para que coman dos o tres personas. Recomendable.

Tras caminar un largo trecho, el camino se dividía en tres zonas; a la derecha un área absolutamente comercial, llena de tiendas de empresas auspiciantes del Mundial con algunos juegos incluidos, y una FIFA Store gigante y abarrotada secundada por una especie de cancha sintética con varias pelotas gigantes de mundiales anteriores y del actual, todo con vista a la bahía.

Una de las plazas principales del Fan Fest de Miami en el Mundial 2026

A la izquierda está el escenario principal, un anfiteatro con una pantalla gigante puesto a disposición de los partidos que ya estaba bloqueado porque había colmado su capacidad; hacia el centro, el segundo escenario, más pequeño, con otra pantalla frente a un pequeño parque verde en el que la gente ya estaba ubicada para el encuentro.

Las camisetas colombianas coparon el festival. Se trata de una de las poblaciones extranjeras con más presencia en Miami: hasta 2021 superaban las 165.000 personas en esta ciudad.

A diferencia de los latinos que fueron a alentar a Uruguay ante Arabia Saudita, esta vez no había tanta variedad de camisetas, con apenas un puñado de argentinos y uruguayos. Se vio a un uzbeko.

El arranque del partido fue tranquilo. Alguna chance que despertó algunos gritos, aplausos constantes cada vez que James Rodríguez se acercaba a una pelota, y cuando Luis Díaz impactó una pelota en el palo varios hinchas se confundieron y gritaron el gol. Sobre los 30 minutos algunas personas bailaban, y los stands de bebidas se comenzaban a copar. A los 41 Daniel Muñoz puso el 1-0, para desatar una ola de saltos y gritos por todo el fan fest.

Eso alegró el entretiempo, y no se le puede negar a los colombianos que saben divertirse. Un montón de gente comenzó a bailar distintas canciones de reggaeton que sonaban en los altoparlantes, comenzando por la famosa El Ritmo que nos Une, más conocida como la de “La Sele”. Una mujer incluso bailó con su caniche.

Los colombianos bailan en el entretiempo del partido ante Uzbekistan en el Fan Fest de Miami

La tensión del empate de Uzbekistán y la alegría desatada con el 2-1 de Colombia

En total armonía, el público volvió a ubicarse en sus lugares para la segunda mitad. En la parte más cercana a la pantalla todos sentados en el pasto, y detrás una pared de personas de pie. Ya los ánimos estaban más arriba, y cuando Colombia empezó a flaquear en el juego llegaron los gritos en los que se pedía algo más de juego, o se insultaba sin vacilar.

A los 60 minutos Abbosbek Fayzullaev anotó el 1-1 para Uzbekistan, y por un momento la fiesta se tornó en silencio. Algunos hinchas recriminaron al golero Camilo Vargas por el rebote que llevó al tanto. Apenas un fanático con un cencerro trataba de animar con su percusión.

Por suerte para los colombianos, y para todas las tiendas de bebidas y comidas, solo cinco minutos después Luis Díaz puso el 2-1. Allí sí, se desató la locura: es difícil explicar la cantidad de vasos, latas de cerveza y cantidad de litros de alcohol que volaron por los aires. Aún en el momento del empate, y con varias personas bañadas en alcohol, no se vio ningún incidente o siquiera cruces de insultos. Dentro de la celebración reinó la paz.

De ahí en más la alegría de la victoria parcial se mezcló con la tensión de un posible empate inminente. Los insultos característicos se cruzaban con gritos de tensión en cada jugada peligrosa de ambos lados. Otra vez una pelota que pasó cerca del arco despertó algunos gritos de gol, aunque esta vez el alcohol puede haber jugado su parte.

Ya en los descuentos, Camilo Hernández robó una pelota sobre el córner y mandó un centro que Jaminton Campaz conectó de cabeza para sentenciar el partido. El 3-1 desató una nueva lluvia de vasos y alcohol, que casi se cortan cuando Bekhruz Karimov sacó un potente remate lejano que se estrelló en el travesaño, culpable de evitar un candidato férreo al mejor gol de este torneo.

El festejo del público colombiano en Miami tras el tercer gol ante Uzbekistán

Cuando ya gran parte del FIFA Festival reclamaba por la hora del partido a la pantalla, el árbitro inglés Anthony Taylor finalizó el partido en Ciudad de México y despertó un festejo general en Miami.

Se podía pensar que era solo el principio de las celebraciones, pero la FIFA no tenía los mismos planes. A los pocos minutos de que finalizó el encuentro, la pantalla mostró que con el festival también se terminaba.

Nadie se quejó, e incluso varios colombianos pasaron de celebrar a ayudar a limpiar el escenario. En menos de diez minutos ya gran parte del público estaba afuera, donde los bocinazos y las banderas de Colombia dieron un cierre a una noche de alegría en paz.

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