Cuando tenía 15 años y vivía en Londres, se escapaba del colegio para asistir a un taller de teatro que se impartía nada menos que donde se habían formado sus ídolos del momento: Richard Burton y Lawrence Oliver.
Era una actividad que le tenían totalmente prohibida sus padres, que no lo consideraban apropiado para una chica de su condición aristocrática. Así, la princesa Laetitia D`Arenberg, luego de ser descubierta infraganti ocho meses después de haber iniciado la actividad, debió prometer que no volvería a cometer un acto de desobediencia semejante.
Debieron pasar 55 años para que D`Arenberg se animara a volver actuar. Y estas vacaciones primaverales el público infantil podrá verla en La magia del Tulipán junto a Claudia Fernández, en un mega espectáculo bajo la dirección de Ignacio Cardozo.
Pero su aparición en escena no será en vivo, sino a través de un audiovisual que rodaron en varias locaciones, entre ellas la Plaza Gomensoro. “Tengo un problema con la memoria a partir de un accidente que tuve hace tiempo. Puedo improvisar pero no aprenderme un gran texto”, aclaró en conversación telefónica con El Observador, mientras ajustaba detalles de sus emprendimientos empresariales en la Expo Prado 2011.
En la obra que se estrena esta noche, Laetitia interpreta a una princesa y es nada menos que la abuela de Claudia. Es ella quien es la responsable de criarla y transmitirle los valores que su nieta pone en práctica. Además es quien le regala el tulipán mágico.
¿Qué la llevó a decirle sí a este proyecto cuando sobrepasa los 70 años?
Por un lado Claudia Fernández, una gran mujer a la que quiero mucho. Fue ella quién me insistió para participar, conociendo mi pasión por el cine y el teatro. A mi me hubiera gustado ser actriz, pero mis padres no me dejaban. Apenas me dejaban ver William Shaekespeare u otros clásicos, pero nada más. Por otro, me encantó la obra porque enseña distintos valores que hoy se están perdiendo; como los de estudiar, trabajar, formar parte de un grupo y crear. Además se trata de un proyecto a beneficio, dónde parte de lo recaudado será destinado para el Hogar Cotolengo Don Orione de mujeres.
¿Y que se imagina que diría su familia si la viera?
(Se ríe) Gracias a Dios, mi familia no sabe nada sino pensarían que estoy loca.
¿Y sus amistades que le han dicho?
Mis amigos ya no se sorprenden. Algunos me preguntan: ¿Después de esta experiencia qué más vas a hacer? Y yo a esta altura haría cualquier cosa. Ya no me importa. Si estando con la gente que quiero como Claudia, Petru, Nacho, encima tengo la posibilidad de ayudar es maravilloso. No hay peor cosa que quedarse en la rutina diaria. Con solo saber que a los 70 alguien se acuerda de mi y me propone una locura como esta, me siento feliz.
¿La pone nerviosa el estreno?
A esta altura nada me pone nerviosa, a veces me pregunto si no estaré hecha una vieja loca, pero después me mato de la risa.
¿Cuánto tiempo ensayó para la obra?
Como mi participación es muy breve fueron pocos ensayos. Además con los proyectos empresariales prácticamente no tengo tiempo.
¿Alguna herramienta empresarial le ayudó para desenvolverse en la actuación?
No, la verdad que no. Son dos mundos totalmente diferentes. El teatro es para soñar.
¿Qué situación le resultó más divertida durante los ensayos?
Fue genial cuando hice los exteriores en Plaza Gomensoro, vestida de blanco como princesa. Verle el rostro a la gente fue muy divertido, no podían creer lo que estaba haciendo. Además nunca me imaginé estar de encaje como si fuera un hada a las 10 de la mañana en un lugar público.
Funciones
Desde el sábado 17 al domingo 25 a las 16 horas en Gran Teatro Metro (San José y Zelmar Michelini)