Economía y Empresas > Primer año de gestión

Pandemia y reformas: la doble agenda del equipo económico

Aunque la gestión estuvo mayormente enfocada a la atención de la crisis sanitaria, hubo áreas con avances y otras que siguen en la lista pendientes

La ministra Azucena Arbeleche y parte del equipo económico en comisión de Hacienda.

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28 de febrero de 2021 a las 05:00

El primer año de gestión del nuevo equipo económico transcurrió dentro de un escenario totalmente distinto a  lo esperado y con un convidado de piedra: el covid-19. Así, a muy poco de asumir, las autoridades  vieron como sus planes originales eran postergados por la emergencia sanitaria.

En los primeros meses las reglas de juego las impuso la pandemia, y en base a eso transcurrió una nueva agenda, cuyas prioridades fueron exclusivamente la  salud y la provisión de recursos para minimizar los impactos de la crisis sobre la población y la actividad económica. La otra agenda que se había diagramado ya desde la campaña electoral quedó algo relegada.

La realidad agravó los problemas de una economía que ya venía en recesión. Con una actividad en picada, el empleo siguió deteriorándose y la recuperación progresiva de los puestos de trabajo quedó en la columna de pendientes. Los números del 2020 dejaron un sabor amargo con casi 60 mil empleos perdidos en promedio. Las nuevas cifras de pobreza también confirmarán un aumento de las personas en esa situación.

Los salarios también sintieron el golpe y hubo pérdida de poder adquisitivo, la mayor desde la crisis del 2002. El efecto severo de la pandemia sobre sectores de la economía local y su impacto en la totalidad de la actividad, un mayor incremento del costo de vida y una política pública que priorizó minimizar la pérdida de empleo sobre el ingreso de los trabajadores, fueron algunos elementos que llevaron a este deterioro.

En un año muy particular no  hubo grandes avances en la captación de más inversión privada, al margen de algunas señales positivas que se observaron en el último trimestre y que todavía deben confirmarse con la concreción de los proyectos anunciados . Se trata de un área a la que el gobierno ha apostado varias fichas pensando en la reactivación, pero en donde los resultados también dependen de cómo se procesen distintas reformas para generar mejores condiciones de competitividad en el país.

Avances en el frente fiscal

Aun dentro de lo complicado de la situación, las autoridades dieron señales y lograron avances en dirección a corregir distintos desequilibrios. Por ejemplo, con la creación de la regla fiscal, una herramienta que tiene por objetivo poner límite al gasto del gobierno y que está enmarcada en la nueva institucionalidad fiscal que se planteó desarrollar la gestión del presidente Luis Lacalle Pou.

En materia de gasto público, el recorte de ineficiencias siguió siendo una prioridad del equipo económico. El sector público en su conjunto registró ahorros por US$ 660 millones, lo que según la ministra Azucena Arbeleche, posiciona “muy bien” a Uruguay para hacer frente a los gastos transitorios que demande la atención de la pandemia en el frente económico, social y sanitario durante 2021. Los desembolsos que requiere la atención de la crisis llevaron a que el déficit aumentara a 6% en 2020 y a que se corrigiera al alza en dos décimas (hasta 4,3% del PIB) la proyección para este año.

En el frente inflacionario, el presidente del Banco Central,  Diego Labat, repitió una y otra vez que el único objetivo de la política monetaria es el control de la inflación y la prioridad de corto plazo el anclaje de las expectativas (de 24 meses) al rango meta vigente, hoy de 3% a 7%.

Los primeros meses de gestión estuvieron marcados por una fuerte suba del dólar, y alza generalizada de los precios que tocaron los dos dígitos, pero que luego entraron a moderarse en el segundo semestre. Las últimas encuestas de expectativas han dejado ver una mejora significativa en ese terreno. Las proyecciones privadas  apuntan a que la inflación tocaría el techo de la referencia sobre fines de 2021. Esa trayectoria descendente deja espacio para que la política monetaria mantenga el sesgo expansivo y sea también una ayuda para la recuperación.

Otra de las áreas en la que las autoridades del equipo económico esperan avanzar este año es en la reforma de la seguridad social, una pata clave pensando en la salud futura de las finanzas públicas.  Sobre ese rediseño del sistema jubilatorio y la caída de los gastos operativos contemplados en el Presupuesto está hoy puesta la mira de las calificadoras de riesgo y su evaluación de la credibilidad fiscal del gobierno.

También está en marcha la reforma integral del mercado de combustibles con algunos cambios que buscan hacerlo más competitivo y bajar los precios en el mediano plazo. Pero todavía resta por hacer en el área de las empresas públicas. Allí las autoridades se plantearon cambios en la gobernanza, pensando en mejorar su eficiencia y en tener tarifas públicas que acompasen la evolución de los costos. En combustibles y energía eléctrica la mayor parte de los hogares y de la producción uruguaya siguen pagando tarifas más caras en comparación a otros países de la región.

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