Rugby > Tradición vs Cambio

Beaumont vs Pichot: el cruce de caminos por el poder del rugby y cómo se reparten los votos

El argentino quiere desbancar al actual mandatario y propone más apoyo a los países chicos y una unificación de calendarios; la elección se definirá por poco margen y América del Norte juega un rol crucial

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14 de abril de 2020 a las 14:23

La definición llegó en la hora, en la fecha límite para presentar las candidaturas, el sábado pasado. El argentino Agustín Pichot, exmedioscrum de Los Pumas y vicepresidente de World Rugby, decidió presentarse como candidato para las elecciones del 27 de abril, donde competirá con el actual presidente y compañero de fórmula hace cuatro años, el inglés Bill Beaumont.

Que un vice en funciones compita contra el presidente, en cualquier estamento de la política mundial, dice mucho. Particularmente, en el rugby, habla del cruce de caminos que vive el deporte mundial por estos días: por un lado la tradición del Hemisferio Norte, representada en los países del Seis Naciones; por el otro, la candidatura de Pichot, promoviendo más oportunidades para las naciones pequeñas y una reformulación del calendario internacional, creando competencias más atractivas para todos los países y, sobre todo, más lucrativas.

Ya desde hace un tiempo se vislumbraba esta elección como un momento de quiebre en un rugby que, aunque ha crecido en audiencias y personas que lo practican, atraviesa serios problemas financieros en todo el mundo. El coronavirus no hizo más que agravarlos, al obligar a parar el deporte y cortar los ingresos (por ejemplo, Australia y Estados Unidos se declararon en concurso de acreedores). Por eso, Pichot asegura que ese cambio es aún más trascendente ahora. En buena medida fue por eso que decidió candidatearse, y no hacerlo en cuatro años, cuando tendría el camino servido para ser sucesor de Beaumont.

Es ahora el momento el que el rugby tiene que elegir un rumbo, El año pasado fracasó el plan de creación de una Liga Mundial en la que participaran equipos de todo el planeta, que terminara con la dispersión del calendario actual y el poco atractivo que general las ventanas internacionales de tests matches, y que prometía US$ 6 mil millones por 12 años a través de una asociación con la empresa de marketing deportivo Infront. Naufragó por la presión de los países integrantes del Seis Naciones, que se negaban a la posibilidad de descender de categoría, lo que les generaría perjuicios económicos enormes. Además, los europeos tienen en carpeta un acuerdo con la empresa CVC para venderle el 15% del paquete accionario del Seis Naciones por 300 millones de libras. O sea, el Seis Naciones cortándose por su cuenta del resto del mundo. Ese Seis Naciones es el que promovió la candidatura de Beaumont y el francés Bernard Laporte, bajo un principio base: son los que generan más recursos y, en tiempos de crisis, necesitan cuidarlos, no repartirlos.

Las diferencias en énfasis son obvias en las plataformas electorales que presentaron por estas horas. Pichot dice: "Es momento de trabajar en un calendario global y demostrar nuestra intención estratégica de atraer la inversión sustentable que necesitamos. De lo contrario nos arriesgaríamos a volver a las contribuciones y subsidios individuales sin tener una visión a largo plazo para un juego global". Y también: "Es momento de pensar en un deporte en el que los ingresos profesionales y comerciales sean un verdadero beneficio para todos. La crisis actual es una oportunidad para alinear una visión global de nuestro juego. Ser más solidarios y justos. No podemos desaprovecharla". O: "Debemos desarrollar y apoyar a nuestras naciones emergentes que están luchando para sobrevivir y trascender en sus regiones, para que un día estén presentes en los grandes escenarios de rugby internacional, Sevens, Copas Mundiales, siendo todas competitivas y fuertes".

Las menciones de Beaumont son mucho más genéricas: a pesar de haber definido su candidatura bastante antes que Pichot, recién publicó su manifiesto 48 horas después que el argentino: promete una revisión de las estructuras de gobernanza y las políticas financieras, una unificación del calendario y políticas a favor del bienestar del jugador y la inclusión de la mujer, pero no avanza mucho en detalles.

Un detalle importante es que la candidatura de Pichot no definió un candidato a vicepresidente, una forma de tender puentes con Europa para que, de ganar, gobiernen juntos, sin que el mayor apoyo a los países chicos signifique dejar de lado a los grandes de Europa. Es una diferencia importante con la de Beaumont, que centra su fórmula en el eje Inglaterra-Francia.

No solo eso: del otro lado, Laporte respodió que solo accedería al cargo de vice si gana Beaumont, algo que va contra el espíritu de las normas de World Rugby porque las votaciones de cargos son individuales y no por fórmulas, lo que se interpresa desde filas de Pichot como una presión indebida al voto, porque de ganar el argentino quedaría acéfalo ese puesto de Nº2.

¿Como se vota?

El nuevo presidente lo elige el Consejo de World Rugby, integrado por los 18 principales países del rugby mundial (incluido Uruguay) y las asociaciones regionales. Cada uno tiene diferente cantidad de votos, según su peso en el mundo. En total suman 51, por lo que gana el que llega a 26 (o consigue mayoría simple si hay abstenciones). La elección será el 27 de abril, vía digital, con voto secreto.

Los países del Seis Naciones (Inglaterra, Francia, Irlanda, Escocia, Gales e Italia) y los cuatro del Rugby Championship (Nueva Zelanda, Sudáfrica, Australia, Argentina): 3 votos cada uno.
Japón: 2 votos
Las seis asociaciones continentales (Sudamerica, Norteamérica, Africa, Europa, Asia, Oceanía): 2 votos cada uno
Países del Tier 2: EEUU, Canadá, Uruguay, Georgia, Rumania, Samoa, Fiji: un voto cada uno.

¿Cómo se reparten?

El Seis Naciones apoya incólume a Beaumont. Eso, de entrada, significa 18 votos. El último que se subió a ese barco fue Francia. Durante meses entabló conversaciones con ambos bandos, porque históricamente ha representado el internacionalismo europeo, a diferencia del conservadurismo britanico, pero finalmente se decantó por su lugar en el mundo. Esa alianza se cerró cuando Beaumont le propuso al francés Bernard Laporte, presidente de la Federación Francesa, presentarse como su vicepresidente.

Además de esos 18 votos están los de Japón, que se distanció en los últimos años del Hemisferio Sur por la dificultad para entrar al Rugby Championship y el fracaso de la franquicia Sunwolves en el Super Rugby (en buena medida murió de falta de apoyo de la propia federación japonesa). Además, el Seis Naciones empezó conversaciones informales para sumarlo a su torneo en un futuro. 
Eso da otros dos votos para llegar a 20.

Los otros dos votos que tiene asegurados Beaumont son los de Rugby Europe, la federación regional europea. Tendría argumentos para volcarse a la candidatura de Pichot, básicamente por lo que el Seis Naciones los ha ninguneado históricamente, pero allí entra el factor Francia, que siempre ha tenido una amplia llegada en el organismo continental.

Todo eso le da 22 votos, a cuatro de asegurar la victoria.

¿Y Pichot?

De entrada tiene los 12 votos de los países del Rugby Championship. Y además, los de las asociaciones regionales de Sudamérica, Asia y Oceanía (6 más). Mientras Sudamérica es el centro neurálgico de Pichot, para el voto asiático fueron muy importantes las gestiones en los últimos meses del argentino y también del uruguayo Sebastián Piñeyrúa, presidente de Sudamerica Rugby, promoviendo esa plataforma que hizo pública el argentino: más oportunidades para las regiones postergadas. El voto de Oceanía viene por la influencia de Nueva Zelanda y Australia y suma dos más. 

Todo eso da seis votos seguros, a lo que hay que sumarle los dos de África, donde la influencia de Sudáfrica en el sur (Zimbabwe, Namibia, Uganda) parece ganarle a la de Francia en los países del norte (Marruecos, Argelia, Túnez). Hace cinco años la historia fue diferente, cuando se elegía la sede del Mundial 2023: el voto de África se fue para Francia y fue clave para ganarle la pulseada a Sudáfrica, que había sido el mejor evaluado por un organismo independiente. Aquella herida está fresca aún y Sudáfrica no dejará que ocurra de nuevo.

A esos 20 votos para Pichot hay que sumarles el de Uruguay (se integró a fin de año al Consejo) y el de Georgia, muy alineado con el discurso de Pichot, pero además acicateado por el ninguneo del Seis Naciones, que se ha negado toda oportunidad de entrar al torneo y hasta evalúa invitar antes a Japón. Sin muchos lugares hacia dónde avanzar (está separado del resto del segundo escalón europeo pero no tiene chances de competencia ante los primeros), el año pasado los georgianos llegaron a un acuerdo de desarrollo con Sudáfrica. En georgrafía está en Europa, en política, no.

La cuenta da, entonces, 22 a 22 en votos seguros. ¿Y el resto de los siete votos en danza?

Hay dos que en principio se inclinan por Pichot: Samoa y Fiji, aunque es difícil de prever con exactitud qué harán los isleños. Serían algunos de los más beneficiados por un nuevo orden mundial, porque están en un limbo entre el primer y el segundo escalón, aunque también tienen raíces históricas con los países británicos que también pueden pesar.

Del lado de Beaumont, tiene cerca el oto de Rumania. Como a Georgia, también se le ha negado la entrada al Seis Naciones, pero la caída deportiva que ha tenido en los últimos años le quita peso a ese argumento. Históricamente ha tenido una relación muy cercana con Francia, y además, Beaumont gestionó la llegada de su amigo, el inglés Andy Robinson, como entrenador del seleccionado nacional.

La cuenta, con los votos posibles, da entonces 24 a Pichot y 23 a Beaumont.

América del Norte, la clave

Los que definen, en ese escenario, son los cuatro votos de América del Norte: 2 para la asociación regional y uno para Estados Unidos y Canadá.

Según pudo saber Referí, el subcontinente ha dado señales de que podría dividir los votos, como una manera de salir salomónicamente de la situación. Canadá es el que tiene lazos más fuertes con Europa y podría votar por Beaumont. Algo que en la candidatura de Pichot causa asombro, por lo que han trabajado en los últimos tiempos juntos, al punto que el argentino fue presidente de Rugby Américas (el organismo que reúne al Sur y al Norte) y principal impulsor de la Américas Rugby Championship, además de la llegada del Circuito de Seven a Vancouver. Y porque el voto a Beaumont casi que le asegura más statu quo y menos oportunidades de competencia, para una federación que ha perdido pie en el concierto internacional en los últimos años. Es uno de los ejemplos más claros cuandos e habla de más oprtunidades para las naciones del segundo escalón.

El voto de Estados Unidos es quizás el más complejo de los 51. Por un lado, tiene mucha cercanía con Pichot, que incluso ha sido parte de su comité ejecutivo y ha impulsado una mayor participación del país en el concierto mundial: fue uno de los impulsores de la Major League Rugby y ha propuesto a EEUU en diferentes torneos, como forma de apalancar el enorme mercado del norte. Pero por el otro lado, la USA Rugby acaba de declararse en convocatoria a acreedores ante las enormes deudas que acumula, lo que provocó que World Rugby, su principal acreedor, oficie de administrador. ¿La administración de World Rugby forzará un voto a Beaumont? Está por verse.

Y queda, entonces, los de Rugby Amércas North, que básicamente responden a los intereses de Canadá o EEUU. En tiendas de Pichot creen que a la larga, pesará la identidad continental, y todo lo que se ha avanzado en la región en los últimos años, con la creación de la Américas Rugby Championship (mayor y M20) el Americas Challenge para los paises del segundo escalón, la Americas Pacific Challenge, el plan para que el continente las eliminatorias de forma unificada, y en general la cada vez mayor cercanía de ambas regiones. Desde hace varios años que todos los países de la región se plantean una América unida y fortalecida para pelear posiciones en el mundo, por lo que sería un duro golpe que la región no votara a un candidato propio. En ese sentido han sido explícitos algunos mensajes bajo el hashtag #AmericasTogether.

La idea de la candidatura de Pichot es seguir hablando con Norteamérica, para convencerlos de que la región debe votar unida, de la misma manera que ha trabajado unida en esto tiempo. Y además, porque la candidatura de Beaumont no ha dado muchas señales de que vaya a alejarse de su tradicional eurocentrismo.

Quedan 13 días y todo indica que será una definición ajustadisima, en la elección más trascendente en décadas para el rugby internacional.

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