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Chevantón: la alfombra de Nacional, la trompada a Olarra en 2003 y los US$ 10 mil de Danubio

El delantero radicado en Italia recordó varias anécdotas futboleras y se declaró responsable de la pelea con los trasandinos en las Eliminatorias para Alemania 2006 

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21 de mayo de 2020 a las 18:37

El exfutbolista uruguayo Javier Chevantón sacó a la luz varias de sus broncas y peleas contra los jugadores de Chile reavivando el clima de hostilidad futbolera que se dispensaron hinchas de ambas selecciones hace cinco años con el incidente de Gonzalo Jara y Edinson Cavani en la Copa América de Chile 2015. 

Entrevistado por Último al Arco que se emite por Sport 890, Chevantón dijo que la primera vez que tuvo roces con los chilenos fue en el torneo juvenil de L'Alcudia de 1998. "Era cuando estaba (David) Pizarro; se armó lío y algún compañero le pegó algún cachetazo a alguno de ellos. Ahí quedó la pica. Siempre jugaban para el costado porque tenían muy buena técnica, pero para adelante no iban nunca".

En ese torneo Chile fue campeón y Uruguay terminó séptimo (penúltimo). La roja le ganó 2-0 a los dirigidos por Víctor Púa.  

Consultado si los chilenos fueron los "hermanos sudamericanos a los que más ganas les tenía" Chevantón contestó: "Llegó un momento en que sí, sobre todo porque tenían un muy buen equipo, con (Jorge) Sampaoli jugaban muy bien, cuando ganaron las Copas América. Pero muy agrandados, muy pero muy agrandados. Uruguay tiene 15 y no se agranda. Salieron a hablar bastante, pero no hay que perder nunca la humildad". 

Eso llevó el tema a lo ocurrido el 15 de noviembre de 2003 en el Estadio Centenario por la tercera fecha de las Eliminatorias del Mundial de Alemania 2006 cuando ambas selecciones se enfrentaron entre sí. 

"Arrancó en el video, el día antes. Estábamos mirando un partido de Chile. En un sillón estaban el Chino (Álvaro Recoba) y Martín Ligüera y atrás yo y Carlitos Bueno. En el video aparece Rafael Olarra, un defensor que en aquel momento jugaba en Independiente y ¡pah! ¿Viste cuándo ves a uno que no te cae bien para nada? Entonces le digo a Carlitos Bueno: 'Está para pegarle' Y el Chino dice: 'Le doy € 300 al que le pegue en el túnel'. En realidad estaba bromeando. En ese entonces se salia por el mismo túnel y yo fui el último en salir gritando 'Vamo' Uruguay, vamo' Uruguay' y con el codo los iba tocando a los chilenos. Cuando llegué a Olarra me empujó y cuando me empujó le pegué", contó. 

Cuando le preguntaron si cobró los € 300 respondió: "No, le pegué un piñe y me tiré para atrás y ahí se me cerró (Nelson) Abeijón, el Pato (Marcelo) Sosa y alguno más. Ahí les pegaron, el Abeja y el Pato le pegaron a alguno más. Yo a Olarra le pegué seguro, le pegué un piñe que lo maté. Empezamos perdiendo ese partido y lo ganamos con gol mío de tiro libre y otro del Hueso Romero".

Ninguna de las dos selecciones se clasificó para el Mundial de Alemania 2006. Uruguay fue quinto y perdió por penales en repechaje con Australia y Chile fue séptimo.  

La Copa América de 2019

Sin pelos en la lengua, Chevantón dijo que Uruguay fue perjudicado deliberadamente en el partido de cuartos de final de la Copa América de Brasil 2020 cuando perdió con Perú por penales en un encuentro en el que le anularon dos goles por offside (VAR mediante) a Edinson Cavani: "Una vergüenza total, nos pasaron para adentro porque sino salía campeón Uruguay, olvidate. Tenía que salir campeón Brasil sí o sí después de lo que había pasado en el Mundial que organizó y perdió (en 2014). El VAR para mí es todo cuento. A Uruguay lo cocinaron al 110%, porque sino salía campeón". 

La inseguridad de Uruguay

El exgoleador de Danubio dijo que se radicó en Italia entre otras razones por la inseguridad de Uruguay: "Me gusta vivir en Italia, tengo a mi familia acá y nos quedamos porque soy muy querido y también por la seguridad. Podés vivir tranquilo, no te roban, podés vivir sin mirar para el costado o que te peguen un tiro porque tenés un teléfono en la mano. La última vez que estuve en Uruguay visité a un amigo, fui a la casa y cuando me iba me dijo que tuviera cuidado al abrir el portón para el auto que mirara bien, que si había gente siguiera de largo, que diera la vuelta a la manzana. Cuando tenía a mi padre vivo arrancamos en la casa suya con cerca eléctrica, después alarma, después serpentina y al final es mejor vivir dentro de la cárcel porque en tu casa propia porque estás más protegido. No es justo vivir así. Trabajás y te gustaría tener un poquito de seguridad, te gustaría tener tu motito y tu auto más o menos lindo y que no te lo roben. O una linda casa. O poner una fuente en el jardín de tu casa porque es el fruto de tu esfuerzo y no la podés tener porque entran y te la roban. En Uruguay tenés que andar con cuatro ojos porque no sabés lo que puede pasar. Acá es muy tranquilo. La seguridad y la tranquilidad no tienen precio".

La alfombra de Nacional

Chevantón se formó en Danubio pero fue desde siempre hincha de Nacional: "Estuve a punto de ir antes de irme para Colón (2011-2012), pero estaba el Loco Abreu, (Alexander) Medina, (Iván) Alonso, había muchos delanteros y no había un hueco para mí por lo que decidí irme para Colón. Una vez me llamó (Ricardo) Alarcón cuando estaba en la pretemporada con Sevilla (ahí jugó de 2006 a 2009), pero me quedaban dos años de contrato y era un contrato muy alto".

Cuando jugó en Mónaco (2004 a 2006) tenía una alfombra con los colores de Nacional en la puerta de la casa. "Mi viejo era fanático de Nacional, mal. Se volvía loco con Nacional. Esa alfombra me la regaló mi hermana, mi viejo o el cuñado del Ruso Pérez, Panchito, que iba siempre a casa. Hasta una bandera me regaló que tenía y la tengo guardada". 

La admiración por José Luis Palma

"Palma es un fenómeno, una persona para sacarse el sombrero. uno de los mejores dirigentes que conocí; todo lo que hace lo hace con el corazón, siempre defendiendo al jugador y con él solo tengo palabras de agradecimiento", dijo sobre su pasaje en Liverpool, en 2014, antes de retirarse del fútbol.

"Lamentablemete a mí me mataron porque bajamos y no pude jugar el último partido, Me presenté con llagas y 40 grados de fiebre, pero el entrenador me dijo que me fuera para mi casa y por eso los hinchas me dijeron que me bajé del barco, pero hay muchas cosas que los hinchas de Liverpool no saben". 

Tras jugar 13 años en el extranjero, Chevantón volvió al fútbol uruguayo para jugar en Liverpool y no en el que club donde se formó, Danubio. ¿Por qué? "Tenía seis meses más de contrato con Queen's Park Rangers, pero me quise volver. Estaba en Punta del Este sin equipo. En Nacional no había chances. Entonces me llamó un dirigente de Danubio y me preguntó si me gustaría jugar en el club. 'Me encantaría', le dije. 'Bueno, cuando vengas a Montevideo, llamame', me respondió. Pero si tenés interés en que Chevantón juegue en Danubio agarrá un auto, hacé 100 kilómetros y vení a charlar conmigo. No pasó eso. En los días siguientes me llamó Palma y firmé con Liverpool. Ese dirigente de Danubio dijo que yo pedí US$ 10 mil por mes para volver. Una mentira grande como una casa. No me acuerdo el nombre del dirigente, sinceramente. Pero nunca hablamos de plata y cómo serán las cosas que Danubio ese año salió campeón", reveló. 

La admiración por Suárez y Cavani

"Como atacante me hubiera encantado sentarme en el banco para ver jugar a (Luis) Suárez y (Edinson) Cavani. Me miro en Suárez porque veo las ganas, la rabia y el hambre de hacer el gol; yo era igual, un asesino para el gol. Para dársela a un compañero, si no estaba recontra solo no se la daba. Así tiene que ser el goleador. Suárez es cien veces, mil veces mejor que yo. De los grandes deportistas uno trata de robarles algo y tratar de adaptarlo a uno mismo. Cavani es distinto", dijo. 

También expresó su admiración por Diego Forlán y dos jugadores que vio crecer en Danubio: Nelson Cañarte y Horacio Peralta.  

La dureza de Víctor Púa

Tal como confesó el 3 de mayo a Referí Omar Pouso, Chevantón contó que los métodos de formación y entrenamiento de Víctor Púa en las selecciones juveniles de Uruguay eran durísimos. 

"Lloraba cada vez que me citaba Víctor Púa. No quería ir, era muy duro, muy exigente. Era ver a Víctor y era ver al diablo; pero hoy muchas cosas de él las aplico en la escuelita que dirijo. Te exigía a mil, pero te enseñaba un montón. Era duro en su forma de ser. Pero me sirvió a mí y a muchos de esa generación para hacer la carrera que hicimos. 

También confesó que se quedó con ganas de tener una revancha con el entrenador Ángel "Bebe" Castelnoble: "Me mató en Danubio, me había subido, era un gurí con 15 o 16 años y me arruinó, me mató mal. En un entrenamiento me quedó grabado que me echó y me mandó a la Quinta. Me hubiera encantado volver a tenerlo enfrente y hacerle cuatro o cinco goles al equipo de él para decirle '¿viste que no era tan horrible?'. 

La fidelidad a Paco Casal

"A Paco (Casal) le decía 'papá'. Pitongo (Daniel Delgado) es el padrino de mi hija. Mi carrera se la debo a ellos. Sin firmar un papel siempre me siguieron, muchas veces me llegaron ofertas de otros empresarios y siempre dije que no. Una vez estaba en Sevilla y me ofrecieron ir a México con un contrato de cuatro años que era una fortuna pero dije que no. Cuando me fui a Queen's Park Rangers, equipo al que me llevó mi suegro, lo llamé y le dije que iba pero le aclaré: 'Si me decís que no, no voy'. Me considero una persona honesta y me comporto bien con quien se comportó bien conmigo", expresó Chevantón. 

 

 

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