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5 de julio de 2021 13:58 hs

Si Nacional ganó el partido de la novena fecha del Apertura fue por los buenos oficios de los tricolores, que se adelantaron a lo que podía llegar a ocurrir con la selección en el partido de cuartos de final ante Colombia, si era eliminada, y ganaron horas en el arribo de los futbolistas tricolores a Montevideo.

Los jugadores tricolores se alojaron en un hotel próximo al aeropuerto. Descansaron hasta el mediodía, cuando todo el plantel se reunió para programar el clásico y el entrenador Alejandro Cappuccio terminó de transmitir el plan para intentar ganar en el Gran Parque Central.

Los jugadores aurinegros durmieron en Brasilia, a las 8.30 se embarcaron a Montevideo y llegaron tres horas antes del partido. Recién después de las 13 ingresaron a Los Aromos para ser revisados por la sanidad y ver en qué condiciones estaban para jugar el partido.

Con esa movida, Nacional ganó ocho horas y entró al clásico con ventaja, porque Rochet, Ocampo y Cándido fueron titulares, mientras que Torres y Giovanni González ingresaron en el segundo tiempo.

Esa operativa tricolor, luego se vio premiada con el triunfo con los goles convertidos por Ocampo y Cándido.

Para Peñarol fue una derrota institucional, a tal punto que el error del árbitro Gustavo Tejera, al no expulsar a Gabriel Neves a los 15 minutos, pasó desapercibido pese a la campaña de Peñarol por cargar de responsabilidad a los árbitros frente a la pérdida de puntos.

Esta vez, la dirigencia y estructura deportiva de Peñarol cometió un descuido tan grande que ningún fallo arbitral podría ser la excusa de la derrota en el Gran Parque Central.

El día que ganó Ruglio

Con lo que ocurrió en este clásico, los presidentes de Nacional y Peñarol quedaron 1-1 en el duelo que mantienen.

Desde que en diciembre Ruglio desembarcó como presidente de los aurinegros, su objetivo fue equilibrar las fuerzas políticas en la AUF. Muchas veces los movimientos políticos quedan atados a los buenos oficios de los dirigentes, al oportunismo para abordar los temas y la velocidad para resolver en asuntos claves.

En ese terreno, Ruglio se presentó con un triunfo que impactó en Nacional en diciembre de 2020, porque desde la llegada de Decurnex a la presidencia en diciembre de 2018 y hasta ese momento no perdía en ningún terreno con los aurinegros.

El día 11 del último mes del año, los aurinegros se movieron estratégicamente y con la gestión de los futbolistas lograron lo que querían. Peñarol necesitaba tiempo para que Ruglio asumiera como presidente y tuviera margen para tomar las primeras decisiones. Si en la asamblea la Mutual votaba iniciar el Clausura antes de Navidad, Peñarol se enfrentaba a la situación que el día 16 asumía el nuevo consejo directivo y seis días después, con el contrato de Saralegui vigente hasta el 31 de diciembre, comenzaba a jugar el último torneo del año y la única opción que le queda, si lo ganaba, de acceder a las finales del Uruguayo.

La asamblea se desarrolló con nueve planteles en cuarentena, LiverpoolRentistas, Defensor Sporting, de Primera y Albion, Juventud y Sud América, de Segunda, por casos positivos en sus equipos y eestaban aislados en la burbuja de Conmebol, Nacional, River Plate y Fénix porque participaron en copas internacionales. Además, esa noche Nacional jugaba por la Libertadores. El resto de los planteles se presentaban en forma presencial.

¿Qué ocurrió aquella tarde? A la asamblea de la Mutual de Futbolistas que se desarrolló en el complejo deportivo de la gremial, todos los planteles llegaron con sus habituales representantes o participaban por Zoom, pero Peñarol concurrió con todo el plantel. Todos los asociados que asistían a la asamblea tenían derecho a un voto. Por tanto, liderados por el capitán Cristian Rodríguez y a través de una estrategia analizada con el director deportivo Pablo Bengoechea, salió por mayoría la moción 1, “mantener la licencia anual desde el 22 de diciembre al 4 de enero incluido”. Las otras dos, “suspender la licencia anual y continuar jugando hasta el final de la temporada. Luego tomar los 10 días de licencia”, y “jugar hasta el 23 de diciembre, parar el día 24 hasta el 2 de enero y volver con el torneo el 5 de enero” —esta última era la que quería Nacional—, no prosperaron.

Participaron 160 jugadores y la sexta parte de los votos fueron de los jugadores aurinegros.

Si Nacional hubiera clasificado a las semifinales de la Libertadores, que se jugaban en la primera quincena de enero, el técnico Jorge Giordano no podría entrenar con el plantel desde el 22 de diciembre al 4 de enero incluido, de acuerdo a lo resuelto por la gremial.

En aquella ocasión, el torneo se retomó el 13 de enero con los partidos atrasados y Peñarol debutó con Larriera después de 12 días de entrenamiento.

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