Hola, ¿cómo estás?
Hola, ¿cómo estás?
Las elecciones internas, ¿implicaron un barajar y dar de nuevo en la carrera electoral? No, pero casi. Hasta ahora, lo que las encuestadoras preguntaban cuando miraban hacia octubre era a qué partido pensaba votar cada ciudadano, sin saber quién sería el candidato o la fórmula.
Y no es lo mismo Daniel Martínez que Carolina Cosse. O Luis Lacalle Pou que Juan Sartori o Jorge Larrañaga. Y menos aún Ernesto Talvi que Julio María Sanguinetti. Ahora los electores le podrán poner cara a su voto.
La definición de candidatos –y la buena votación de Guido Manini Ríos, que confirma lo que ya marcaban las encuestas– hace reperfilar, como es lógico, las estrategias de todos. Incluso de los que no tenían internas.
Por eso, en esta newsletter Decisión 2019 exclusiva para suscriptores Member compartiré contigo un análisis sobre cómo empieza la pelea por los votos según los diferentes perfiles de votantes. No cualquier candidato sirve para pelear cualquier voto.
Además, cómo entender las elecciones de candidatos a vice de Martínez y Talvi y cómo leer la derrota de la Concertación
Ninguna encuestadora publicó aún resultados posinternas (Opción divulgó el miércoles una realizada a finales de junio). Pero si tomamos los datos de los últimos sondeos que mantienen un número elevado de indefinidos, hasta junio estaban en el entorno de los 15 y 23 puntos porcentuales.
| Equipos | Opción | Cifra | |
| Indecisos | 15 | 18 | 15 |
| Blanco o anulado | 5 | 5 | - |
Lo que está claro es que es en ese segmento en el que se define el partido entre oficialismo y oposición. ¿Es posible esperar un comportamiento uniforme de esos indefinidos? La respuesta allí de todos los expertos es unánime: no.
El director de Opinión Pública de Opción Consultores, Rafael Porzekanski, cree que se puede esperar que poco menos de un tercio de ellos vayan al FA y otra cantidad similar a la oposición. El resto es lo que está en disputa.
“Se dividen en partes, por lo menos una base de 30% (de esos indefinidos, están más afines) al FA y 30% a la oposición. La duda es el restante 40%”, explicó en abril en Nuevo Siglo.
¿Cuál es el perfil de ese 40% de los indefinidos? “Tienen poco interés en la política y tienen mucha fluidez entre candidatos. Pueden pasar de un candidato frentista a uno del Partido Nacional. Se van a guiar una buena parte de los indecisos por la piel con el candidato”, dijo Porzekanski.
Luego de las internas, el director de Equipos, Ignacio Zuasnabar, advirtió en entrevista con Búsqueda que en el electorado “surgieron más movimientos del centro hacia la derecha”. Eso no quiere decir que el péndulo se movió hacia la derecha, sino que “simplemente se ha equilibrado”.
El experto consideró que “hubo una erosión de la identificación partidaria del Frente Amplio” y entonces, “hay menos frenteamplistas de los que había en 2014. No muchos menos, pero hay menos”. Además, “en los últimos dos, tres años, (hubo) un movimiento hacia la derecha en términos ideológicos del electorado. Después de 10, 15 años, que habíamos tenido un electorado levemente volcado a la izquierda, esa balanza ahora se vuelve a equilibrar. Hoy estamos viendo una distribución casi perfecta de campana de Gauss”, dijo Zuasnabar.
Esta es la figura tradicional de una campana de Gauss
Ahora los partidos alinean sus estrategias para intentar pescar votos en diferentes peceras.
Es un error pensar que se pueden pelear votos solamente entre los indefinidos. Si hay algo que ha demostrado esta campaña es que en el bloque opositor el traspaso de votos es grande. Como me dijo el asesor de un candidato tiempo atrás –y ya se los conté acá– entre el PN el PC o incluso a Cabildo Abierto y el Partido de la Gente hay “una frontera sin aduana” en la que muchos perciben que ya no hay que pagar peaje por pasarse de un partido a otro.
Algunos apuntes sobre esto:
Un desafío adicional para Lacalle Pou lo presenta Sartori. ¿Cómo hace para retener esas 94 mil adhesiones? Según creen en el sector de Verónica Alonso, ella y los evangelistas aportaron casi la mitad. Esos seguramente se queden, ¿y el resto? Por esos votos competirán el FA y otros sectores blancos. El propio Sartori también intentará retenerlos, como es obvio.
Leonardo Carreño
Camilo Dos Santos
● Para el FA, la disputa con la oposición por el espacio socialdemócrata se da además en un momento muy complicado: con Danilo Astori muy desgastado y en caída libre en votos, y con el ala más moderada del Partido Socialista derrotada por los más ortodoxos. El FA necesita urgente recuperar ese espacio de centro.
● La ventaja que tiene el FA para eso es el presidenciable. Martínez es un candidato potable para ese electorado. Lo que sí genera más dudas es la elección de su compañera de fórmula. Graciela Villar es una excelente oradora que sin dudas levantará a la militancia más dura. Pero no es allí donde tiene que ganar votos para ganar la elección. Villar es la encarnación del militante de base y es una buena señal para entusiasmar a la militancia, pero a la ya convencida. El mensaje es claro, uno de ellos llegó a la fórmula.¿Cuánto de eso sirve para reencantar a los desencantados? Otra vez, me permito dudar.
Esta semana la Corte Electoral terminó el escrutinio de las elecciones internas y se confirmó que fracasó el Partido de la Concertación, que blancos y colorados pretendían usar en conjunto para competir en Montevideo en las elecciones departamentales de mayo.
Debían coordinar que 500 personas votaran el 30 de junio. Reservaron a 700, pero solo fueron 486 a votar. Sin esos 500 votos en las internas no está habilitados para participar del resto del ciclo electoral.
Lo que pasó en torno a este tema es el primer gran fracaso opositor hacia octubre y puede tener repercusiones fuertes. No porque sea determinante tener ese partido para mayo, sino sobre todo por las señales que se envían. Talvi y Lacalle Pou se pasaron las últimas dos semanas hablando de una eventual coalición para el gobierno nacional. Este fracaso de la Concertación deja una pregunta flotando: ¿así de complicada será la coalición que ofrecen para el gobierno nacional?
Como bien dice esta nota –que además consigna el pase de facturas entre los distintos sectores sobre quién tiene la culpa del fracaso– este episodio se da en momentos en que parecía que a la oposición le salía todo extremadamente bien. Y para peor es un autogol. O como dicen en el tenis, un error no forzado.
Estuvieron a punto de no presentar la Concertación para estas elecciones, pero a último momento se decidieron. Eso sí, con reparos de algunos sectores y en particular de algunos dirigentes.
El diputado Jorge Gandini, por ejemplo, no quería la Concertación. Si se formaba, sus chances de ser candidato se reducían. La Constitución permite hasta tres candidatos por lema. Y el que le correspondería al PN seguramente iba a ser para alguien de Todos, el sector de Lacalle Pou, que es el más grande del partido.
¿Por qué creo que esto es un mal síntoma para una eventual coalición a nivel nacional? Venimos de 15 años de gobiernos frenteamplistas, en los cuales, salvo contados casos, el FA siempre votó unido. Es algo que la oposición siempre cuestionó. Muchos dirigentes blancos y colorados bromean con los “brazos de yeso” de los legisladores oficialistas.
En muchas oportunidades hubo legisladores frenteamplistas que estaban en contra de cosas que tuvieron que votar. En el Parlamento de los últimos tres períodos, los proyectos de ley primero los analiza el FA en su interna y si hay desacuerdos se imponía la mayoría –la única excepción son los proyectos que afectan cuestiones de conciencia personal, como por ejemplo el aborto–. A los ciudadanos les podrá gustar o no ese mecanismo de resolución. Puede haber argumentos a favor y en contra. Pero lo sustancial es que da certezas para gobernar.
Si en un eventual gobierno opositor hay Gandinis que discrepan con decisiones tomadas por la mayoría –la Concertación fue aprobada por el Directorio blanco y había mandato de cumplir–, ¿no van a votar como decida su partido?
Aclaro que con esto no estoy culpando a Gandini del fracaso de la Concertación, porque es muy difícil determinar de qué sectores fueron los delegados que se comprometieron con ir a votar y faltaron. Solo pongo de ejemplo su disconformidad con el proceso para dejar planteada esa pregunta clave que blancos, colorados y eventualmente otros aliados que se sumen a una eventual coalición deberán contestar si quieren generar las certezas que luego les permita ganar en octubre y noviembre.
Leonardo Carreño
En los últimos siete días, frenteamplistas y colorados definieron sus candidatos a vicepresidente. En ese proceso ambos quedaron expuestos una vez dieron a conocer las fórmulas.
Daniel Martínez anunció el viernes pasado a Graciela Villar. El lunes El Observador informó que Villar se presentaba en sus redes sociales y en el perfil de la Junta Departamental como psicóloga social, pero que luego lo borró porque ese título no es real. Esta semana transcurrió entre excusas, argumentos y defensa oficialista.
El FA no está en una situación que le permita cometer este tipo de errores y necesita salir rápido de esta polémica. Tal vez lo que faltó, al igual que sucedió con el caso Sendic, es un pedido de disculpas más explícito.
Diego Battiste
Pero los colorados tampoco la pasaron bien luego de definir la fórmula. También el lunes El Observador informó que la elección de Robert Silva traía un debate constitucional. Todo ese debate está explicado en esta nota y en esta otra. Ese lunes a la tarde, en conferencia de prensa, Talvi logró enmendar la situación al decir que trasladarán el tema a la Corte Electoral como una consulta y cumplirán con lo que el organismo les responda. Pero allí cometió otro error: dijo que Danilo Astori pasó por una situación igual en 1989 y fue habilitado. Pero no, la situación de Astori fue diferente, como fue contado en esta nota.
El nombre de Silva parece muy bueno para completar la fórmula. Pero, ¿es necesario exponerse a un debate constitucional que seguramente llevará semanas antes de tener habilitada esa candidatura?
El podcast La Mesa Chica de esta semana está dedicado a las internas del FA y Cabildo Abierto. Gonzalo Charquero analiza con Martín Tocar los roces que se dieron en el oficialismo tras los cruces por la designación de Graciela Villar. Además, junto con Rosina De Armas cuentan los requisitos que busca Guido Manini Ríos para su compañero de fórmula.
Podés escucharlo en nuestro sitio, o en Spotify.