25 de mayo 2020 - 5:05hs

El fiscal Juan Gómez se sentó en uno de los salones inmaculados de la Fiscalía, juntó las manos arriba de la mesa como quien espera la hoja de un examen, y comenzó a hablar sin sacarse el tapabocas.

La entrevista con El Observador arrancó sin pregunta inicial, porque Gómez quiso explicar antes que nada que no se jubilará cuando cumpla 65 años el 29 de junio, como se había anunciado. "Vamos a aclararlo bien, porque se ha generado una gran confusión. No estaba previsto que yo me retirara de la función pública cuando llegara a los 65. Lo que sí planteé al fiscal de Corte (Jorge Díaz) fue que había una recomendación general de que las personas de 65 adoptaran cuidados en función de la pandemia", dijo, enfático y midiendo las palabras. 

La noche en que hizo ese planteo, durmió mal. "Yo no puedo incumplir una disposición general", se repetía. Fue por eso que, en acuerdo con Díaz, a partir de julio se encargará solamente de los 70 investigaciones formalizadas y de los cerca de 20 juicios orales que tiene en curso, para no exponer su salud al salir a la calle para reportarse ante los nuevos asesinatos que por turno le tocarían a su fiscalía.

Despejada la aclaración, Gómez sostuvo que no comparte que los homicidios hayan descendido desde que asumió el nuevo gobierno –como ha dicho el ministro del Interior, Jorge Larrañaga–, y que está a favor de elevar las penas de los adolescentes cuando cometen delitos gravísimos, tal como está previsto en el proyecto de ley de urgente consideración.

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¿De todas las materias que tuvo –Penal, Crimen Organizado, Homicidios–, cuál le gustó más?
Ah, obviamente que Homicidios. En forma definitiva, le diría.

¿Y qué le apasiona de resolver asesinatos?
Varias cosas. En primer lugar, advertir que hay mucha gente en nuestra sociedad que necesita a alguien que escuche, a alguien que se preocupe, que necesita a alguien que pueda estar, sentirse del lado de la víctima; eso es un tema de aprendizaje que yo he tenido a lo largo de este tiempo, y definitivamente me apasiona. Me apasiona tratar de conocer a la gente, conocer a las víctimas, conocer a los testigos, y también a los imputados. Creo que he hecho una especie de máster en conocimiento de los seres humanos, y quizás me he olvidado de unos cuántos libros en todo este tiempo y me he centrado en eso, en tratar de conocer qué hay detrás del ser humano, en las condiciones humanas.

Debe ser difícil discriminar el trabajo de su vida privada. ¿En algún momento de su día deja definitivamente de trabajar? ¿Llega a su casa y deja de pensar?
Es difícil decir ´no pienso´. Cuando me preguntan: "¿Estás cansado?", yo en broma les digo que no me canso. Como todo ser humano, debe haber momentos en que siento algo de cansancio, pero yo duermo bien, porque duermo con la tranquilidad de conciencia de que dejé todo en la cancha, que no me quedó mucho (por hacer). Y aunque no tenga éxito, porque esto es relativo.

¿Tiene algún caso que le moleste en la conciencia por no haberlo resuelto?
Obviamente. Siempre digo que me preocupan más los casos que no hemos podido resolver, que son son muchos, aunque los que hemos resuelto son más.

¿Tiene el número de los casos resueltos?
Yo diría que hemos andado cerca del 60% de homicidios aclarados.

¿Y cuántos casos serán? ¿Más de 100?
Andan por arriba de los 170.

Camilo dos Santos

Muchos de los cuales los resolvió mediante procesos abreviados, un instrumento que hoy es analizado en el Parlamento.
Alguna gente lo descalifica, pero tiene una serie de beneficios muy útiles.

Se le critica la idea de que es un acuerdo cerrado entre un fiscal y un abogado, y que el juez no tenga intervención en ese pacto.
No, el juez puede preguntar perfectamente con qué cuenta la fiscalía. ¿Usted considera que algún fiscal de mi país va a ir a mentir ante un juez? Yo suelo decir que cuento con tantos testigos presenciales, tantos testigos de identidad reservada, las pericias, lo que dice un médico forense, lo que dice balística de la Policía Científica... Nadie puede inventar todas esas evidencias para decirle al señor juez: "Este señor presumimos que es culpable".

De todos modos, se redujo el alcance del proceso abreviado en el texto de la ley de urgente consideración a estudio en la Comisión del Senado. Si bien antes se lo acotaba más –las rapiñas quedaban por fuera–, ahora quedan por fuera de esos acuerdos los delitos con una mínima superior a los cuatro años. ¿Cree que habría que dejarla como está?
Mire, en primer lugar se excluía los homicidios simples de los procesos abreviados. Felizmente, eso no va a ocurrir y eso es sano, porque ayuda a que no tengamos impunidad, aunque parezca un contrasentido decir que (en los abreviados) se baja la pena. No, porque se evita un costosísimo trámite para el propio Estado, además de la certeza para el imputado de que su pena es tanto. No conozco el detalle del proyecto, no puedo conocerlo porque no soy legislador, pero me consta que tuvieron el buen tino de no incorporar al homicidio simple –que tiene una pena de dos años como mínimo a 12 años– dentro de las materias que no son abreviables.

Hay otras modificaciones en el proyecto de ley, como que el juez intervenga en las investigaciones de los fiscales. ¿Le parece atinado?
Es una cuestión de tiempo, también. Yo, personalmente, soy un apasionado de la transparencia. No tendría ningún inconveniente con eso, pero ojo, a veces las evidencias están constituidas por horas de declaraciones. Me pregunto si en todos los casos el juez va a tener el tiempo de chequear esas horas de grabaciones antes de adoptar una decisión. Me parece que hay cuestiones prácticas que se deben considerar. Yo no tendría ningún inconveniente de mostrar: “Mire, acá está la pericia tal o cual"... Y eso es en nombre de la transparencia que me parece que el sistema ganó. El sistema hoy es transparente. Podremos equivocarnos, pero las equivocaciones son visibles; no se esconde nada, y eso es otro mérito del actual sistema procesal penal.

¿Y qué opinión le merece de la propuesta de que los policías puedan interrogar sin dar cuenta al fiscal, al menos en un lapso de cuatro horas?
A los testigos los pueden interrogar todo lo que quieran. Respecto al imputado, hay una norma que dice que si el imputado se niega a declarar no declara. Entonces, yo me pregunto qué logramos con eso.  Además, en determinadas circunstancias cuando la persona detenida quiere prestar declaraciones ante la policía sin la presencia de un defensor, y la fiscalía lo autoriza, yo pido que sea filmada, que sea en presencia de tres oficiales, para darle todas las garantías.

También se propone en el proyecto de ley duplicar, subir de cinco a diez años la pena máxima para los adolescentes, y subir de uno a dos la pena mínima para infracciones gravísimas. ¿Cree que es positiva esa reforma?
Le voy a contestar con una anécdota. Hace 22 años, el 15 de marzo de 1998, me tocó uno de los casos más emblemáticos de mi carrera como fiscal. Fue en Rivera: un joven de 17 años, que con el tiempo se autoeliminó, violó y dio muerte a una niña de seis años. La gran discusión en esa época fue precisamente elevar a diez años la pena para delitos como este que le estoy hablando. Y era el año 1998, pero nunca se llevó a cabo esa modificación. Si usted me pregunta si estoy de acuerdo con la suba para determinados delitos, le diría que sí. Completamente que sí. 

¿Y sobre la propuesta de mantener los antecedentes en algunos casos?
Eso es más complicado. Yo soy partidario de que nos focalicemos en el hecho que tenemos para analizar y presentar en el juzgado, no tanto en lo que hizo (antes) o no. No puede ser ese un argumento para acreditar o no la autoría de un hecho.

El nuevo gobierno ha presentado los primeros números de homicidios durante su gestión. El ministro del Interior, Jorge Larrañaga, dijo que entre marzo y abril hubo un descenso del 15,63%, y que respecto a enero y febrero al menos se contuvo el aumento. ¿Nota ese cambio?
No. Yo hasta donde me informé entiendo que entre marzo y abril en comparación al año pasado hubo un aumento de cerca del 12% de los homicidios. Y hasta ahí, siguiendo cifras oficiales.

No aflojaron los homicidios, entonces.
No, no. Lamentablemente no. En los primeros 15 días de mayo, por lo menos hubo 12 o 13 homicidios, y quizás me quede corto.

¿Sigue teniendo asados con Jorge Díaz, en donde hacen apuestas?
No, hace mucho tiempo que no. Y esa apuesta (N de R. que el exfiscal Gustavo Zubía empezaría su carrera política en el Partido de la Gente) nunca se la pagué por distintas razones, ni creo que la vaya a pagar (risas). Eso fue en una reunión en Punta del Este. Es más, hace tiempo, y por muchos meses, o quizás años, siempre nos reuníamos con algunos colegas. Teníamos un grupo de pesca, una de las diversiones que tenemos.

¿Lo saludan mucho en la calle? ¿Le hacen sentir el reconocimiento?
He dicho que la gente me ha demostrado (cariño) en su gran mayoría, porque por supuesto hay gente que no me quiere y no me va a querer. Es así, así es la vida y lo asumo. Pero los ciudadanos en general me han tratado con mucho respeto. He tenido múltiples reconocimientos, para utilizar un término que no me gusta mucho. Cuando voy a la feria –ahora no, por obvias razones– me encuentro con vecinos, charlamos, me dan ánimo. En el supermercado también, y lo mismo cuando viajo al interior: hay personas que increíblemente se acercan a decirme que me reconocen, que agradecen el esfuerzo. Yo siempre digo que uno intenta dejar algo en esta vida, que nunca nos debemos creer lo que nos dicen de afuera, pero sería muy injusto si no reconociera el buen afecto que he recibido de tanta gente, como cuando me aplaudieron en un restaurante hace unos meses. Son cosas que te quedan, y un motor para seguir adelante, como también lo es tener un tan buen equipo como el que tengo.

 

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